¿Dopaje o ingeniería financiera? Abanca amplía el capital del Dépor para no vender a Yeremay
El presidente del Deportivo, Juan Carlos Escotet, pretende aprobar una ampliación de capital en febrero de 30 millones de euros. No es la primera que realiza el Dépor, pese a cerrar el curso con pérdidas, en los últimos años.
El mercado de fichajes es cambiante y cada día nacen y mueren rumores de compra y de venta. En boca de todos está Yeremay, el 10 del Deportivo de La Coruña y su principal activo sobre el verde. El canario es el primero en la lista de deseos de muchos clubes importantes. En verano lo tentaron el Como o el Sporting de Portugal, proyectos de primer orden, al que ahora parece sumarse el Barça, con Deco siguiendo la pista del mediapunta. En el radar de todos, en la Praza de Pontevedra han echado balones fuera: no se negocia. O pagan los 50 millones de cláusula o ninguna oferta, aunque el talón extendido sea de 30 millones, evitará que el centrocampista deje Riazor antes de tiempo. De esto se ha debatido mucho estos días tras el anuncio del presidente, Juan Carlos Escotet, de acometer una ampliación de capital millonaria en los blanquiazules, que parecen no temer ya por su viabilidad económica.
MÁS Y MÁS FORTUNA PARA ESCOTET
Escotet es, además de presidente del Dépor, el hombre detrás de Abanca y Banesco. El hispano-venezolano es, nada más y nada menos, la quinta fortuna de España. Solo los Ortega, padre e hija, y las fortunas de Rafael del Pino y de Juan Roig, al frente de Ferrovial y Mercadona, se imponen sobre la del banquero, que en el último año a visto crecer su patrimonio en 2.200 millones, alcanzando los 6.200 millones.
Pese a estas cifras desorbitadas, a Escotet no le ha temblado la voz a la hora de pedir. En 2024, con el Dépor peleando por su regreso a Segunda, el mandatario seguía demandando al Concello da Coruña una mayor implicación en lo monetario, poniendo incluso en duda la viabilidad del club en caso de ascenso.
Esto, plantón al Concello mediante, desencadenó una lucha de poder con el Estadio municipal, el Abanca Riazor, como campo de batalla, con el interés de Escotet de poder emplearlo a un módico precio y explotarlo para cuestiones extradeportivas.
Riazor sigue siendo un elemento de discordia y mientras la ciudad empuja por remodelarlo -una inversión necesaria y millonaria si A Coruña quiere ser sede en el Mundial de 2030- Escotet aprovecha para aguar el caldo. A su juicio, ampliar el aforo del recinto trae más problemas que beneficios.
"Estamos ante un proyecto de enorme complejidad que exige el cumplimiento de requisitos estrictos en materia de movilidad, seguridad, sostenibilidad e impacto urbanístico. En este contexto, el Deportivo no puede ni debe comprometer su equilibrio financiero. Estamos realizando mejoras significativas en el estadio con un objetivo claro: ofrecer una mejor experiencia de partido a nuestros aficionados, que bien se lo merecen", declaraba en septiembre Escotet, reafirmando que, hoy por hoy, y con las cifras de asistencia en la mano, la obra "no solo carece de sentido práctico, sino que supondría una caída de ingresos por exceso de capacidad durante el periodo de construcción".
AMPLIACIONES DE CAPITAL
Pese a todo lo mencionado, y aunque Escotet parece custodiar cada moneda que entra o sale de Riazor, la última gran noticia en clave blanquiazul fue la ampliación de capital propuesta para inyectar 30 millones de euros -lo que ponen encima de la mesa por Yeremay, básicamente- en las "maltrechas" arcas de un club que cerró sus cuentas el pasado ejercicio con un agujero de 7 millones de euros en pérdidas.
No será hasta el próximo 5 de febrero, fecha en la que están convocados los accionistas, cuando cristalizará este espaldarazo financiero, uno más en la cuenta particular de Abanca y el Dépor, después de que en 2024, con el ascenso, se firmase una reducción y ampliación de capital con el que la entidad bancaria condonaba una deuda cercana a los 70 millones de euros. Fue por las deudas que las acciones del Deportivo comenzaron a caer en manos de Abanca y, por consiguiente, de Escotet, que hoy tiene bajo su paraguas en torno al 99,7% de los títulos. Con ese movimiento, además de dejar la debe a cero, se sumaron 35 millones más a la caja deportivista que parecieron resolver las deudas con otras entidades y salir del concurso de acreedores, hito que se alcanzó en septiembre de 2024 tras más de una década en esa situación.
Previa a esta ampliación última, se registraron otros bailes de cifras con el sello de Abanca, aunque más modestos. En 2020, con el banco menos implicado en el proyecto del club, fueron 5 millones los invertidos para tratar de revertir el rumbo del equipo, que parecía ir de cabeza al descenso. El músculo económico no evitó el desastre en aquella tarde donde se quedaron sin jugar contra el Fuenlabrada y los otros resultados no beneficiaron a los herculinos, que terminaron perdiendo la categoría a Segunda B. Lendoiro o Tino Fernández también realizaron propuestas durante sus mandatos para ampliar el capital.
LAS LEYES DE LALIGA
Desde el club defienden que estos millones buscan "incrementar la estabilidad financiera" de una entidad que, hasta hace no tanto, seguía en el mercado para Escotet, que nunca se cerró en banda a escuchar ofertas por el club. El informe del consejo de administración detalla que este es "un mecanismo necesario reforzar el patrimonio neto para mejorar la tesorería y poder afrontar el presupuesto deportivo de la temporada 25-26 y permitir al club afrontar la fase 2 del Masterplan de la Ciudad Deportiva de Abegondo", con el propósito de mejorar la ciudad deportiva.
Así, en A Coruña se aseguran una base sólida para el próximo curso, que esperan competir en Primera División tras casi una década lejos de la élite. La promoción, o una superventa -si no suben será prácticamente inevitable no vender a alguno de sus grandes promesas-, evitaría que el Dépor volviese a registrar pérdidas pese a aumentar, casi duplicar, su patrimonio neto y sostener el límite salarial que marca LaLiga.
Aunque los criterios del organismo que dirige Javier Tebas son siempre bastante maleables y, si existen recursos, posibles de sortear. Lo vimos con el Barcelona, que pese a sus apuros económicos siempre consigue inscribir a sus futbolistas aun con estrecheces, pero también con el Getafe, club con menos margen de maniobra. En ese sentido, y aunque el límite salarial parecía ser la línea roja para evitar desmanes, a algunos internautas no se les ha escapado el hecho de que un equipo en Segunda División puede permitirse hoy dar carpetazo a ofertas mareantes como las presentadas por Yeremay. La explicación estaría en el colchón financiero que ofrece Abanca, que amortigua cualquier roto o descosido en la bolsa del dinero.
Además, los cambios recientes insuflan más aire al Dépor, pues ahora las ampliaciones de capital pueden destinarse al límite de coste de plantilla en hasta un 25% conforme a la cifra de negocio, permitiendo además a los equipos de Segunda destinar hasta 4 millones de euros en verano, aunque ese 25% fuese más bajo. Con las modificaciones la cifra aumentaría, previsiblemente, hasta los 6 millones. Los márgenes del club que preside Juan Carlos Escotet son cada vez más amplios y sus necesidades cada vez menos. Si todo va bien en el plano deportivo, como parece ir, no hay motivos para vender. En algún momento puede llegar el momento para comprar, porque tela "haberla hayla".
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