Deportivo de A Coruña aumenta capital al rascarse el bolsillo otra vez Escotet (Abanca)
Pese a perder dinero el último año, el Deportivo de La Coruña da un paso más hacia su estabilidad económica con una nueva ampliación de capital de 30,125 millones de euros, aprobada este jueves en una junta extraordinaria en la que participó el 99,78% del accionariado. La operación, liderada por su principal propietario, también dueño de Abanca, permitirá al club gallego reforzar su tesorería, otrora lastrada por una deuda gigante.
El objetivo declarado de la entidad herculina es garantizar la estabilidad financiera del club, que en el último ejercicio registró unas pérdidas de 6,99 millones de euros derivadas de las inversiones en retención de talento, no ha vendido a Yeremay pese a las jugosas ofertas, y las obras de mejora del Dépor Training Center, la Ciudad Deportiva de Abegondo. Según explicó el consejo de administración, esta ampliación forma parte de una estrategia a medio plazo incluida en el “Masterplan” del club, que busca modernizar sus instalaciones y reforzar su estructura patrimonial.
La junta celebrada esta mañana en Riazor se desarrolló en primera convocatoria y contó con la aprobación del 99,6% del capital social representado, un respaldo casi unánime a la propuesta de Juan Carlos Escotet, presidente tanto de Abanca como del Deportivo.
La operación contempla la emisión de 53.792.643 nuevas acciones, cuyos importes de valor nominal y prima de emisión suman el total previsto.
Esta maniobra llega tras otra gran inyección en 2024, cuando Abanca redujo y amplió el capital del club condonando una deuda de casi 70 millones de euros y aportando otros 35 millones adicionales. Gracias a ese movimiento, el Deportivo logró salir oficialmente del concurso de acreedores en septiembre de aquel año, cerrando una etapa de más de una década de incertidumbre económica.
Abanca, socio casi único del proyecto
Aunque la ampliación está abierta a todos los accionistas, la realidad es que Abanca concentra alrededor del 99,7% del capital social actual, lo que convierte a la operación de hoy en un trámite. Esa concentración accionarial, fruto de las sucesivas operaciones de rescate, ofrece a Escotet un control casi absoluto sobre la dirección económica y deportiva del Dépor.
En otros tiempo se temía que el banquero solo estuviera intentado reflotar al Dépor para después venderlo a otro inversor. Sin embargo, sus millonarias inversiones en la SAD en los últimos años apuntan a que está dispuesto a gastarse lo necesario hasta, al menos, llevar el club a primer.a
En declaraciones previas, el magnate hispano-venezolano ha insistido en que la prioridad es consolidar la solvencia del club y “no comprometer el equilibrio financiero” con proyectos de dudoso retorno. Así lo expresó también a propósito del debate sobre la remodelación del estadio de Riazor, asunto que ha provocado tensiones con el Concello da Coruña. Mientras el Ayuntamiento ve necesario ampliar el aforo para optar a ser sede del Mundial de 2030, Escotet lo considera un gasto innecesario que restaría ingresos durante las obras y pondría en riesgo la sostenibilidad de la entidad.
En 2024 ambos chocaron abiertamente por la cesión y el uso del estadio municipal, con el presidente deportivista reclamando un mayor apoyo económico de las instituciones locales. Aquella disputa evidenció la distancia entre el poder financiero de Abanca y la implicación pública en la gestión del club, cuya dependencia de un único grupo inversor genera inquietud en algunos sectores sociales de A Coruña.
Yeremay, símbolo de un Depor que no vende
En paralelo a los movimientos financieros, todo el mundo sabe que el futuro económico pasa por el destino Yeremay Hernández, el joven canario que se ha convertido en el principal activo del equipo. Con una cláusula de rescisión de 50 millones de euros, el jugador ha despertado el interés de clubes como el Barcelona, el Sporting de Portugal o el Como, pero desde la dirección deportiva nadie contempla su salida por debajo de ese precio. La ampliación de capital refuerza precisamente esa postura: los blanquiazules ya no se ven obligados a su estrella vender para cuadrar cuentas.
A esta estabilidad contribuyen también las recientes modificaciones normativas de LaLiga, que permiten destinar hasta un 25% del capital ampliado al límite de coste de plantilla. En el caso de los clubes de Segunda, ese margen puede llegar a los seis millones de euros, una cantidad que amplía el margen de maniobra del equipo coruñés de cara a la próxima temporada.
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