Colarse en Balaídos cuando tenía prohibida la entrada puede costarle 60.000 euros a un hincha del Celta
Antiviolencia propone una sanción de 60.001 euros a un aficionado con una condena previa y que no tenía permitido el acceso al estadio.
Las entradas para el fútbol son cada vez más caras. Para ver el duelo entre el Celta de Vigo y el Levante el próximo martes 12 de mayo el boleto más barato está a 25 euros, que para un partido entre semana y en la grada más alta del recinto ya está bien. Con todo, puede parecer barata teniendo en cuenta que a un aficionado celtiña puede salirle muy caro acudir al estadio a ver a su equipo. Nada menos que 60.000 euros por acudir a la cancha es el precio a pagar si se cumple el consejo de Comisión Estatal contra la Violencia, el Racismo, la Xenofobia y la Intolerancia en el Deporte, que pretende sancionar a este espectador que tenía prohibida la entrada al coliseo celeste.
SANCIONES
Es una de las muchas propuestas de sanción anunciadas por Antiviolencia tras su última reunión, donde solicita penas para aficionados de la UD Las Palmas, la RSD Alcalá, el Athletic Club, el Racing de Santander y hasta del Olympique de Lyon por los disturbios que tuvieron lugar en Vigo con motivo del partido de la Europa League.
En el listado de motivos para sanción encontramos a dos ultras de 'Herri Norte' que, presuntamente, intentaron agredir a hinchas del Real Betis, a un espectador pillado en Mestalla realizando el saludo nazi, y el protagonista de nuestra historia, un aficionado del Celta presente en Balaídos pese a tener prohibida la entrada por una infracción anterior vigente. Para él, la condena podría ser de 60.001 euros y cinco años más con su foto en las taquillas de todos los recintos deportivos del país.
En la misma línea, Antiviolencia propone multas de 5.000 euros y un año de prohibición de acceso a recintos deportivos para una docena de aficionados identificados por la Policía Nacional como participantes una pelea multitudinaria entre ultras del Celta de Vigo y el Olympique de Lyon en la previa del choque que enfrentó a gallegos y galos en los octavos de final de la Europa League.
Los hechos tuvieron lugar el 11 de marzo en un local de la ciudad olívica frecuentado por radicales del Celta. Durante la intervención los agentes decomisaron más de una docena de mangos de madera, casi una decena de tubos de pvc de unos 90 centímetros, pasamontañas, protectores bucales y pegatinas de ambos grupos. El día del partido varios vehículos alquilados por aficionados del club francés fueron encontrados con las ruedas pinchadas.
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