El Real Valladolid se blinda para evitar un pequeño Riazor en el José Zorrilla ante un tsunami de deportivistas
El equipo blanquivioleta trata de evitar que los aficionados blanquiazules puedan "colarse" en todos los sectores del estadio.
El triunfo de ayer ante el Andorra acerca al Deportivo de La Coruña a Primera División. Ocho años después de su caída a los infiernos los coruñeses tienen en su mano el regreso a la élite. Dependen de sí mismos e, incluso, tienen un colchón que les permitiría, en el peor de los escenarios, llegar con el sueño vivo a la última jornada contra Las Palmas, equipo que les hizo un gran favor al derrotar al Almería y dejar en su mano el acceso a La Liga. Pero, ¿por qué espera? La afición deportivista quiere celebrar cuanto antes el tan anhelado ascenso y el primer match ball lo tendrán el próximo domingo a las 18:30 horas en Valladolid. Se espera que se cuenten por varios miles los incondicionales herculinos desplazados hasta la capital de Castilla y León, muchos de ellos sin entradas, esperando vivir la fiesta del ascenso. No obstante, en el Real Valladolid temen que, más allá de la grada visitante, muchos deportivistas quieran ver el partido en otro sectores, pero el club blanquivioleta no lo pondrá fácil.
ALUVIÓN DE SOLICITUDES
El partido a orillas del Pisuerga ha sido declarado de alto riesgo, pero eso no frena a los hinchas gallegos. "Solo esta mañana ya me han hablado dos personas para ver si podía conseguirles entradas", comenta un abonado del Real Valladolid en conversación con Galiciapress. Las peticiones se amontonan en los teléfonos de los seguidores pucelanos, los únicos que en estos momentos tienen acceso a los tan codiciados boletos.
El Valladolid despedirá el año en su casa contra el Dépor. Para los vallisoletanos ha sido una temporada de muchos sinsabores: un proyecto errático bajo los mandos de Almada primero, Tevenet después y Escribá en último término, una salvación angustiosa en un año en el que, como recién descendido, se esperaba que el equipo compitiese de tú a tú con los cocos de la categoría, y una hoja de ruta en duda con una nueva propiedad que ha entrado en la ciudad con el pie izquierdo.
La desazón puede ser total si, encima, en el último partido como local tienen que aguantar al rival celebrar un ascenso en sus narices. Peor si, como pretenden los irreductibles deportivistas, convierten el Estadio José Zorrilla en un pequeño Riazor a más de 400 kilómetros de su hogar. Desde la dirección del Pucela se esmeran en poner contrapuertas para evitar que se tiña de azul y blanco el recinto que debería ser blanco y violeta.

CONSEGUIR ENTRADAS: ¿MISIÓN IMPOSIBLE?
El Real Valladolid emitió dos comunicados con relación a las entradas del domingo recordando que este ha sido declarado como un partido de alto riesgo por Antiviolenca. La venta de entradas es "exclusiva para abonados" y comenzó este lunes a las 10 horas.
"Con el objetivo de cumplir con la normativa de venta de entradas y por motivos de seguridad, solo podrán adquirir localidades los abonados -dos por persona- de manera online, siendo responsables del uso y finalidad de estas. Quedan excluidas las gradas sur y norte, además de los sectores 119, 219, 319 y 419. En esta ocasión, los simpatizantes no podrán comprar los tickets", emitieron en su nota desde el club.
"En este encuentro se habilita la cesión del abono al Club. En caso de que la localidad se venda, se acumula un 40% del importe de la transacción para descontar en el abono de la próxima temporada, con un límite del 50% acumulado del importe del carné -no aplicable a carnés a precio cero de los abonos familiares-. Dicha cesión se efectúa a través del portal del blanquivioleta y se puede hacer hasta dos horas antes del partido. El asiento se puede recuperar siempre y cuando no se haya vendido -hasta dos horas antes del partido-", detallan.
Las entradas para el partido están disponibles desde los 43 euros, pero la advertencia para aquellos abonados del Real Valladolid que quieran hacerle un favor a un amigo o hacer negocio con los boletos es muy contundente: "No está permitida la adquisición de entradas para su posterior cesión a aficionados del club visitante, quienes tendrán que ubicarse exclusivamente en las zonas de Zorrilla habilitadas a tal efecto. Por supuesto, tampoco está permitida la reventa de abonos o entradas".
A renglón seguido, el castigo para aquellos que infrinjan lo antes remarcado puede resultar muy severo pues, reiteran, "si se detecta que la persona portadora de los abonos y de las entradas no es el titular, o si se trata de un aficionado visitante, la entidad blanquivioleta se reserva su derecho a no permitir el acceso al Estadio y a tomar medidas disciplinarias con el abonado, tal y como refleja el reglamento interno".
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