España hace la vista gorda con los petroleros rusos exponiendo a Galicia a otro Prestige

El Chariot Tide, que quedó a la deriva tras pasar frente a Galicia, y M/T Aether son los ejemplos más recientes de petroleros de la flota oscura que capean temporale s frente Fisterra sin que España se atreva a meterles mano, como han empezado a hacer Francia, pese a ser bombas ambientales ambulantes. 


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El MT Grinch al ser asaltado en febrero en una foto de la Marina de Francia
El MT Grinch al ser asaltado en febrero en una foto de la Marina de Francia


 

Cientos de petroleros vetustos y sin seguro cruzan cada año el corredor de Fisterra cargados de crudo ruso sancionado por la UE. En su viaje desde el Báltico hacia el Mediterráneo, la conocida como 'dark fleet' o flota oscura burla las leyes europeas, convirtiendo el litoral de Galicia en una ruleta rusa medioambiental. De seguir así, un accidente como el del Prestige es solo cuestión de tiempo.

 

El viaje de estos buques comienza en puertos rusos del mar Báltico, como Ust-Luga o Primorsk. Para alcanzar a sus compradores en el Mediterráneo Oriental, Asia o África, los navíos descienden por el Canal de la Mancha y atraviesan el dispositivo de separación de tráfico de Fisterra, uno de los corredores marítimos más concurridos del mundo y más peligrosos debido a las frecuentes tempestades.  

 

El Chariot Tide (IMO 9323376) inició su polémico periplo a mediados de enero de 2026. El buque partió del puerto ruso de Primorsk, en el Mar Báltico, cargado con aproximadamente 300.000 barriles de gasóleo

 

Al tratarse de un navío de 19 años de antigüedad y bajo sanciones de la UE y el Reino Unido, su navegación por el Canal de la Mancha y el Atlántico fue vigilada  estrechamente por diversas agencias de inteligencia marítima y militar.

 

El buque logró rebasar el litoral gallego sin incidentes, , una zona que ya había cruzado en diciembre de 2025 bajo bandera de Gambia antes de cambiarla fraudulentamente por la de Mozambique, pero la calma duró poco: el 21 de enero, justo cuando se disponía a entrar en el Estrecho de Gibraltar con destino al puerto marroquí de Tanger Med, sufrió una parada total en sus motores.

 

El incidente dejó al petrolero a la deriva y sin capacidad de maniobra durante más de 72 horas. La situación se volvió crítica cuando las corrientes lo empujaron hacia la zona de búsqueda y rescate (SAR) española, obligando a Salvamento Marítimo a movilizar al remolcador Clara Campoamor para escoltarlo hasta que recuperó máquinas.

 

Poco después fue el turno de pasar frente a Galicia del M/T Aether (IMO 9328170). Construido en 2007, su caso ejemplifica el modus operandi de la flota en la sombra: cambios constantes de bandera (ha pasado por Panamá y recientemente Guinea) y una red de propietarios opaca con sede en los Emiratos Árabes Unidos. Este buque está sancionado formalmente por la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de los Estados Unidos y por el Reino Unido debido a sus vínculos con la exportación de crudo ruso por encima del tope de precios.

 

A finales de enero de 2026, el M/T Aether partió del puerto de Primorsk, en el Báltico. Cargado con crudo destinado a mercados asiáticos o para transbordo en el Mediterráneo, el buque atravesó las aguas frente a Cabo Fisterra durante la primera semana de febrero, cuando arreciaban los temporales. 

 

Su paso fue seguido con especial atención por analistas de inteligencia debido a su historial de "navegación oscura", ya que el buque ha sido acusado en repetidas ocasiones de apagar o manipular sus señales de AIS (Sistema de Identificación Automática) para ocultar sus escalas. Tras dejar atrás el litoral gallego, continuó su ruta hacia el sur, cruzando el Estrecho de Gibraltar. Según los registros más recientes de este mismo mes de febrero, el buque fue localizado en el Mar Rojo, en ruta hacia China, principal destino junto con India del petróleo sancionado ruso.

 

Los periplos de Chariot Tide y del M/T Aether son solo algunas de las docenas de como "zombie tankers". Unos 1.500 buques componen la flota en la sombra global, de los cuales unos 600 operan exclusivamente para el Kremlin. Solo en enero de 2026, más de 80 buques de esta flota navegaron bajo banderas falsas de países como Gabón, Guinea-Bissau o Mozambique, logrando eludir el tope de precios de 47,60 dólares por barril que mantiene la coalición internacional.

 

Se estima que el 50% de las exportaciones marítimas de petróleo ruso atraviesan los estrechos daneses antes de adentrarse en el Atlántico. La práctica totalidad pone rumbo a Fisterra al salir al Mar del Norte. Por lo tanto, se puede afirmar que docenas de ellos pasan frente a Galicia cada mes.

Lo peligroso no es solo la carga, sino también la naturaleza de los propios barcos. Se trata de buques que a menudo superan los 15 o 20 años de antigüedad -el Prestige tenía 26 cuando se accidentó-  y aunque suelen tener doble casco -medida de seguridad de la que carecía el Prestige- navegan sin la cobertura estándar de las aseguradoras occidentales. Ante un posible vertido frente a Galicia -lo cual visto los antecedentes solo es cuestión de tiempo- no existe una aseguradora que asuma los multimillonarios costes de limpieza. Dado su estado y su carga, nadie los quiere asegurar en Occidente.

 

Los incidentes reales ya han empezado a acumularse. Hace apenas dos años, el petrolero Andromeda Star protagonizó una colisión cerca de las costas de Dinamarca mientras se dirigía a un puerto ruso para cargar crudo. Aunque el incidente no provocó un vertido masivo, sirvió como una advertencia sobre la poca fiabilidad de esta flota. Si un petrolero como el Eventin —otro miembro de la Dark Fleet que sufrió un fallo total de propulsión recientemente en el Báltico— llegara a encallar o naufragar en la costa gallega, el Estado español se enfrentaría a una batalla legal casi imposible.

 

Existe, además, el riesgo de que, llegado el momento, el Kremlin decida aumentar la implicación de estos buques en la llamada guerra híbrida. Ya hay sospechas de que los ha utilizado para lanzar los drones que durante este invierno interrumpieron el funcionamiento de varios aeropuertos en el norte de Europa, en países como Dinamarca y Alemania. Un paso más en la escalada sería provocar un naufragio a propósito. Es decir, disimular un sabotaje de alguno de estos navíos como un accidente marítimo real. En estas circunstancias, por muchas sospechas que hubiese, sería casi imposible probar que el siniestro no fue casual. Este es precisamente de amenazas veladas y ataques denegables que lleva años aplicando Moscú para meter presión a Europa para que corte su apoyo a Ucrania, que es lo que permite a Kiev mantener el tipo en el frente.

 

Ante tamaños riesgos, algunas autoridades europeas han decidido pasar a la ofensiva para proteger sus aguas territoriales. Francia y Dinamarca han liderado iniciativas para inspeccionar buques sospechosos.  París incluso ha procedido al abordaje y detención de petroleros sancionados, como el caso del MT Grinch, acusado en noviembre de navegar bajo una identidad falsa.  Grinch partió  de la ciudad portuaria rusa de Murmansk, en el norte de Rusia, a comienzos de enero de 2026 antes de ser interceptado en el Mediterráneo por la marina francesa. Una ruta que implica que pasó delante de Galicia. 

 

Anteriormente, Francia detuvo en costa atlántica al buque Boracay por sospechas de evasión de sanciones y problemas de identificación. El Boracay salió  de Primorsk, cerca de San Petersburgo, alrededor del 20 de septiembre de 2025, con destino inicialmente previsto hacia Vadinar en India antes de ser abordado frente a la costa occidental de Francia. Posteriormente siguió su ruta comercial  hacia aguas del Mediterráneo, pasando frente a Galicia.

 

Refineru00eda de Repsol en Tarragona
Refinería de Repsol en Tarragona

Parte del petróleo de la flota fantasma acaba en refinerías  de España

Pese a estos abordajes, las detenciones a petroleros de la dark fleet siguen siendo esporádicas. ¿El motivo? Un marco jurídico internacional que protege el derecho de libre navegación, lo que genera una zona de sombra legal sobre la capacidad de actuar de los estados costeros.

 

La mayoría de estos petroleros circulan por aguas internacionales o por la Zona Económica Exclusiva, donde el derecho internacional garantiza el paso de cualquier buque mercante inofensivo, siempre que no realice actividades ilícitas flagrantes. Esta limitación jurisdiccional impide que la Armada o el Servicio de Vigilancia Aduanera puedan abordar estos barcos de forma preventiva.

 

Además, se sospecha que parte del petróleo ruso sancionado termina comercializándose en refinerías españolas tras ser "blanqueado" mediante transferencias de barco a barco (STS) en alta mar. Es decir, que en España hay empresas haciendo negocio con el petróleo sancionado ruso.

Estas operaciones suelen ocurrir en aguas internacionales de Alborán -la porción más occidental del Mar Mediterráneo, situada entre el sur de España y el norte de África - o en la zona de Canarias, fuera de aguas españolas pero en la zona  económica exclusiva hispana. Si el tiempo lo permite, allí es donde el crudo de la flota fantasma se mezcla con otros hidrocarburos de otras procedencias para camuflar su origen y permitir su entrada legal en el sistema energético europeo sin levantar sospechas oficiales. Operaciones que se ven favorecidas por la ausencia en la Armada Española de equipos aéreos especializados en observación marítima.

 

Cierto es que España ha actuado en una ocasión, la del Maersk Magellan, al que las autoridades españolas prohibieron en 2023 la descarga en Tarragona tras detectar una cadena de transferencias sospechosas. La carga procedía originalmente del buque Nobel, que tenía vínculos directos con Rusia y había realizado un trasvase en alta mar para intentar blanquear el origen del combustible. Este incidente probó que el sistema de control español es capaz de detectar el fraude, pero también confirmó que existen redes logísticas diseñadas específicamente para introducir crudo ruso en refinerías españolas aprovechando los vacíos de la normativa internacional.

 

Informes de organismos como el Centre for Research on Energy and Clean Air (CREA) sugieren que la actividad de la dark fleet se mantiene. Este "lavado" de hidrocarburos no solo ocurre en el mar, sino en tierra, a través de intermediarios en países como Turquía o Singapur. El aumento inusual de las importaciones de refinados desde estos destinos a Europa apunta a la existencia de un circuito comercial bien articulado.


 

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