Cobre San Rafael niega que la compra de terrenos para la mina de Touro sea forzada y defiende el precio
La empresa Cobre San Rafael, filial de Atalaya Mining, ha salido al paso de las críticas que tachan de "forzada" la adquisición de fincas en Touro y O Pino. Mientras la compañía defiende la voluntariedad del proceso y un precio superior al de mercado, las plataformas contrarias al proyecto mantienen sus reservas, todo ello en un contexto donde el permiso ambiental de la Xunta sigue sin llegar.
Fuentes de Cobre San Rafael han remitido una comunicación a Galiciapress para aclarar los términos de estas transacciones. Según la empresa, el proceso no responde a una venta forzada, ya que los propietarios disponían de alternativas antes de llegar a la compraventa, como prorrogar las opciones de compra o esperar a un hipotético proceso de expropiación, una vía que la compañía no considera deseable.
La decisión de ejecutar las compras ahora, explica la firma, se toma para cumplir con los compromisos adquiridos con los propietarios. La empresa recuerda que el alquiler ha sido una fórmula aplicada durante los últimos cuatro años, abonando una renta anual a aquellos propietarios que lo escogieron de forma voluntaria.
Precio por encima del mercado
Cobre San Rafael defiende que el precio ofrecido a los vendedores se sitúa por encima del valor de mercado habitual para este tipo de suelo rústico. La compañía argumenta que, de no ser así, los propietarios no habrían aceptado la operación y se habrían decantado por otras alternativas. Este argumento contrasta con la versión de los críticos, que sostienen que los contratos se firmaron hace años con unas condiciones que ahora han abocado a los dueños de las fincas a vender ante la cercanía de la caducidad de los acuerdos.
El primer paquete de firmas incluye 26 contratos de compraventa que suman 62 parcelas. Con estas operaciones, la empresa espera alcanzar la propiedad de aproximadamente el 70% de las 812 hectáreas necesarias para el proyecto, terrenos que en su mayoría están vinculados a la antigua actividad minera de la zona.
Sin permiso ambiental
La adquisición de los terrenos se produce en un contexto de incertidumbre administrativa. El proyecto, declarado Proyecto Industrial Estratégico por la Xunta en junio de 2024, sigue pendiente de la declaración de impacto ambiental, un requisito indispensable para obtener la autorización definitiva.
Mientras la Xunta ultima la tramitación ambiental y la empresa ejecuta los contratos de compra, la guerra por la opinión pública continúa. Cobre San Rafael ha intensificado su presencia en foros empresariales y ha firmado convenios con colectivos locales, como los parquistas de Carril, para contrarrestar el discurso de las plataformas ecologistas y vecinales, que mantienen su alerta sobre los posibles riesgos para la ría de Arousa y el Camino de Santiago.
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