Las trabajadoras del textil gallego plantan cara al convenio ARTE con huelga y una marcha en A Coruña
Cientos de empleadas de grandes cadenas de moda como Zara paralizaron este viernes el comercio coruñés para rechazar el preacuerdo estatal impulsado por la patronal, que los sindicatos CIG y UGT denuncian como un retroceso histórico en derechos laborales conquistados durante años de lucha.
El paro en el sector textil y del calzado dejó este viernes una estampa poco habitual en las principales arterias comerciales de A Coruña: persianas bajadas en tiendas de Inditex, Mango, Primark y H&M, y una marea de trabajadoras en la calle que no dudaron en hacer visible su rechazo al nuevo marco laboral que se perfila para el sector a nivel estatal. La huelga, convocada en las cuatro provincias gallegas por la CIG y secundada en esta jornada por UGT, forma parte de un conflicto que se extiende por toda España, con protestas simultáneas en Cantabria, Aragón, La Rioja, Castilla-La Mancha y otras comunidades.
El epicentro de la movilización coruñesa fue el entorno del centro comercial Cuatro Caminos, desde donde arrancó una manifestación que congregó a cientos de personas y avanzó hasta la sede de la Confederación de Empresarios de A Coruña, en la plaza de Luís Seoane. Entre las consignas más coreadas destacó "Aquí se traballa, aquí se negocia", una declaración de intenciones sobre la defensa del convenio provincial frente a la centralización negociadora que plantea el acuerdo estatal.
La protesta no careció de creatividad. A las puertas de Cuatro Caminos, las trabajadoras protagonizaron una performance con guiños a la actuación de Bad Bunny en la Super Bowl, reinterpretando la puesta en escena del artista puertorriqueño —imaginado en esta ocasión vistiendo ropa de Zara— para trasladar con sátira su mensaje crítico contra la patronal. La iniciativa, que mezcló creatividad y reivindicación, se convirtió en uno de los momentos más virales de la jornada.
El preacuerdo que desató la tormenta
El detonante de las movilizaciones es el preacuerdo rubricado el pasado 26 de marzo entre la Asociación Retail Textil España (ARTE) —la patronal que integra a Inditex, Mango, Primark y H&M, entre otras— y los sindicatos CCOO y Fetico. El texto, que sienta las bases del que sería el primer convenio colectivo estatal del sector, fue rechazado por UGT y la CIG, que se negaron a firmarlo y han liderado desde entonces las protestas.
Según la delegada de la CIG y trabajadora del sector Lucía Domínguez, las consecuencias económicas del convenio estatal para las empleadas coruñesas serían severas: entre 2.000 y 3.000 euros anuales menos respecto a lo garantizado por el convenio provincial de A Coruña. Para quienes acceden por primera vez a tiendas del Grupo Inditex, el recorte podría escalar hasta los 5.000 euros al año.
Pero la pérdida no es solo salarial. El texto estatal implicaría también una ampliación de la jornada anual, la eliminación de complementos por antigüedad, la reducción de licencias y días de asuntos propios, el fin del complemento hasta el 100% en las bajas por enfermedad, y una flexibilidad horaria que los sindicatos califican de imprecisa y sin garantías para las trabajadoras.
La patronal defiende el acuerdo y apela al diálogo
Desde ARTE, la lectura es radicalmente distinta. Su presidenta, Ana López-Casero, ha insistido en que el preacuerdo "promueve la equidad y la mejora real" de las condiciones laborales, y que el texto final todavía está en construcción. La organización patronal defiende que el convenio incluye una reducción de 50 horas de la jornada anual, el establecimiento de fines de semana de calidad en todos los territorios, la voluntariedad en domingos y festivos, e incrementos salariales previstos para 2027 y 2028.
López-Casero subrayó que el convenio garantiza que ningún trabajador verá reducidas sus condiciones salariales actuales y que su objetivo es eliminar las desigualdades derivadas de la fragmentación provincial. La patronal ha convocado para el próximo lunes una nueva reunión con todos los sindicatos implicados —UGT, CCOO, Fetico, ELA y CIG— para avanzar en la concreción del texto definitivo.
La CIG, sin embargo, intentó una vía alternativa: propuso a la patronal gallega —donde Inditex tiene peso mayoritario— un acuerdo interprofesional gallego que blindara la prioridad de los convenios provinciales, siguiendo el modelo ya vigente en Euskadi. La respuesta fue un rechazo frontal.
Inspección de Trabajo e Inditex, otro frente abierto
El conflicto llega en un momento de especial tensión para el grupo coruñés. La Inspección de Trabajo de A Coruña, tras una denuncia de la CIG, ha constatado que Inditex venía pagando al personal contratado a través de ETT por debajo del convenio provincial desde 2022. La diferencia anual rondaba los 6.000 y 7.000 euros por trabajadora, equivalente a 4,5 euros menos por hora de lo estipulado. El organismo ha abierto un procedimiento sancionador y reclamará cotizaciones y salarios no abonados.
Para Domínguez, la conexión entre ambas situaciones es directa: el convenio ARTE "pretende revestir de legalidad" una práctica retributiva que la Inspección ya ha señalado como irregular, consolidando salarios inferiores a los del convenio provincial y evitando el pago de las mejoras logradas tras años de movilizaciones.
El conflicto seguirá en la calle este sábado, con una nueva movilización convocada en A Coruña desde la plaza de Lugo. La semana que viene será decisiva: la reunión del lunes entre patronal y sindicatos puede inclinar la balanza hacia un acuerdo o hacia una escalada de la presión laboral.
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