Editar vídeo es más fácil que nunca pero hay que tener cuidado

Consumo de datos, compatibilidad y, sobre todo, respeto a la privacidad son algunos de los factores críticos que debemos tener en cuenta dónde editamos nuestros vídeos.  


 


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Archivo - La joven Rosa, conocida como Ghoulbabyghoul en la app Tik Tok donde cuenta con más de 3000 seguidores, se graba con su teléfono móvil en la gran vía madrileña, en Madrid, (España), a 2
Archivo - La joven Rosa, conocida como Ghoulbabyghoul en la app Tik Tok donde cuenta con más de 3000 seguidores, se graba con su teléfono móvil en la gran vía madrileña, en Madrid

Para bien o para mal, cada vez nos comunicamos más por internet. Estamos constantemente produciendo contenido, a menudo imágenes en movimiento y subiéndolo a redes sociales o grupos de comunicación que compartimos con amigos, familia, compañeros de trabajo, etc.
 

Hace tiempo que el texto dejó de ser el protagonista de estos diálogos virtuales. Primero le robaron el foco los emoticones, después los gifs, los memes en formato foto y ahora el protagonista indiscutible es el vídeo. 
 

Vídeo que, además, debe de incorporar elementos gráficos que nos permitan hacer añadir contenido semántico, a menudo bromas, música de fondo, subtítulos, imágenes superpuestas y un larguísimo etcétera.
 

Otrora, las tareas de edición de vídeo eran terreno casi exclusivo de grandes y pesados programas propietarios que había que instalar en nuestros discos duros. Cada vez que había que hacer una tarea, se bloqueaba el aparato, dado que la enorme cantidad de computación que requiere editar vídeo supone un desafío para cualquier equipo doméstico. Afortunadamente, aquellos mastodontes devoradores de recursos  -aunque todavía se utilizan en entornos profesionales de la industria del audiovisual- han desaparecido o, más bien, han migrado al ciberespacio. 
 

La edición de vídeo que necesitan el 99% de los usuarios se puede hacer totalmente online en la actualidad. Aumentar el tamaño, cambiar el formato (mp4 es el formato de vídeo más popular), añadir subtítulos, convertir una imagen en un vídeo-meme, acelerar un discurso, comprimir imágenes … todas estas son tareas que se pueden realizar en segundos desde cualquier teléfono móvil, aunque sea de gama baja y tenga poca velocidad de procesamiento, a través de servicios en línea de un editor de videos, como por ejemplo, Clideo
 

Son plataformas que, además, nos permiten trabajar directamente en el navegador o si hacemos un uso más frecuente ofertan la posibilidad de utilizar aplicaciones propias como, entre otras, la de Clideo en la App Store

 

¿Qué debemos tener en cuenta a la hora de elegir dónde editar nuestros vídeos? Consejo número 1, tener cuidado con la privacidad. Es fundamental desconfiar de servicios que hayan aparecido recientemente en el mercado. Al respecto, es conveniente revisar primero las redes sociales de la empresa para indagar su antigüedad, localización, formas de contacto y número de usuarios en Internet. 
 

Siempre hay que leer las políticas de privacidad. Algunas plataformas, aparentemente gratuitas, suelen recopilar datos sobre tus archivos o ubicación para fines publicitarios. Aunque está prohibido, nada hace técnicamente imposible de que almacenen el propio contenido. Ahora bien, este tipo de prácticas serán mucho más improbables en un editor de una empresa que esté ubicado en una jurisdicción robusta, con unas leyes de protección de datos exhaustivas.

 

El segundo consejo, sería, claro está, de tipo técnico. Estos son algunos de los factores que debemos valorar: 

  • Curva de aprendizaje: Debemos encontrar un equilibrio entre la facilidad de uso y la potencia de las herramientas que necesitas para tu proyecto. Para los principiantes, los servicios más sencillos bastan en casi todos los casos. multicámara.
  • Recursos integrados: Muchos editores online incluyen bibliotecas de música, videos de archivo (B-roll) y plantillas listas para usar que ahorran mucho tiempo. Algunas de esas plantillas pueden ser gratis y otras, de pago. 
  • Formatos y resolución: Si lo que queremos es enviar mensajes en grupos o colgar contenido de comunicación, suele bastar con que haya exportación a los formatos MP4 o WebM. Si lo que buscamos es que el contenido tenga un uso más profesional, con al menos una parte de los usuarios accediendo via ordenadores de mesa, la exportación debería incluir la posibilidad de la alta definición. 

 

Por último, un consejo que puede parecer de perogrullo pero que es importante si no queremos ver como nuestros datos móviles se acaban y nos vemos forzados a contratar un bono extra con nuestra operadora.

 

El vídeo pesa mucho, a veces muchísimo. A más calidad de definición, más peso. Así que si estamos subiendo vídeos continuamente a servicios en línea para editarlo y bajándolo para reenviar el resultado de  nuestras ediciones, mejor asegurarnos antes de que estamos cubiertos por una buena red wifi. 


 

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