Lucas Pardo (Erguer): "Las pintadas en la Universidad de Abanca son resultado de la situación que vivimos”
El portavoz de la asociación estudiantil 'Erguer. Estudantes da Galiza' charla con Galiciapress en la previa de la huelga estudiantil de este miércoles 15 de abril en todos los niveles educativos de Galicia y que tiene en la privatización de la enseñanza la principal motivación de las protestas del alumnado.
Este miércoles 15 de abril las siete ciudades gallegas acogerán protestas de estudiantes de todos los niveles educativos de Galicia que protestarán contra la privatización de la educación en la comunidad, que desde hace unos años vive un proceso que se ha "acelerado" y vuelto "más agresiva" al modo de ver de la asociación estudiantil 'Erguer. Estudantes da Galiza', colectivo convocante de las movilizaciones. El mejor ejemplo de este proceso es el avance de la Universidad Internacional de la Empresa levantada por Abanca y que roto con un sistema universitario que, hasta hace unos años, se había librado de los intereses privados. Ahora son cada vez más las iniciativas similares a las de la UIE que asoman en Galicia, sin mejorar la oferta formativa y, al parece de muchas organizaciones, ocupando el lugar y los recurosos que corresponden a la pública.
UNA XUNTA CERRADA A DIALOGAR
Los paros de este miércoles proyectan tener una gran acogida por parte de los estudiantes. “La respuesta está siendo muy buena, el estudiantado se está animando en los centros por los que estamos pasando y esperamos una jornada de huelga bastante concurrida y muy necesaria por la situación en la que se encuentra la enseñanza”, aventura Lucas Pardo, portavoz nacional de la asociación estudiantil de cara a la que confía sea una huelga “muy positiva y que esperamos con ansia”, pero con la previsión de que, como suele pasar, en algunos centros “no se justificará la falta; problemas de normativas que se dan siempre”.

Las reivindicaciones de los estudiantes son muchas, pero, hasta ahora, la Xunta no ha establecido un canal para iniciar el diálogo. Para Pardo esta situación es comparable a lo que sucede por la parte del profesorado, representado por los sindicatos STEG o CIG y que han protagonizado varias jornadas de huelga a lo largo del curso 25/26, sin que desde la Consellería se hayan abierto a negociar una solución y con previsión de que el próximo 28 de abril tendrá lugar la enésima jornada de huelga de profesores en Galicia.
“Pasa lo mismo con el estudiantado. Lo que vemos son quejas constantes en centros de todo el país, situaciones que se repiten todos los años y, aun así, no llegan a considerar ni siquiera esta problemática”, lamenta Pardo sobre una estrategia de la Xunta basada en “presentar unos supuestos logros en diferentes planos, donde dicen que la enseñanza va cada vez mejor”. “Luego la realidad que vemos es la de un estudiantado harto con la situación actual y con lo que se espera que venga para los siguientes cursos”, incide.
PROTESTAS Y PINTADAS
La deriva, según Erguer, es total, y no solo por la consolidación de la Universidad de Abanca, sino por el temor a que este modelo avance en una comunidad sometida a un goteo de acontecimientos que han terminado por desbordar el vaso de la paciencia de la organización, que cita no solo la apertura de la UIE, sino al “aumento de grados que solapan la oferta pública”, proyectos como el de CESUGA para abrir la Universidad Emilia Pardo Bazán, que se proyecta como la segunda privada que podría instalarse en Galicia, o el “silencio institucional” de una administración donde “parece que todo va bien” pero que “ignora nuestras demandas”.
“Son cosas que se van sumando hasta llegar a esta situación, donde parece que no hay forma de parar la privatización y que cada vez va a más curso tras curso, más acelerada, más rápida y más grave”, censura Pardo. El otro lado de la moneda, argumentan, es un sistema público “donde se retiran grados y máster, cuando en la privada se duplican y no se hace nada al respecto ni se considera dentro de la agenda pública”.
“Es algo que hay que traer a la palestra. Que los estudiantes sean conscientes de la situación que estamos viviendo y de que, si queremos atajarla, la organización y la lucha es el único camino”, reivindica el portavoz. Una lucha que parece haber llegado antes de tiempo a las puertas de las sedes de Abanca, que el lunes amanecieron vandalizadas con pintadas en actos que han puesto a la asociación en la diana al relacionar lo ocurrido con la huelga del miércoles.
La entidad bancaria anunció que pondría los hechos en conocimiento de las autoridades y desde Erguer temen que esto sirva para “desligitimar la lucha estudiantil”, dispersando el foco del debate principal. Pardo no esquiva lo ocurrido y cree que estos actos “son resultado de la situación que vivimos”.
“Claro que se relaciona con nuestra convocatoria”, admite, refiriendo la “situación crítica” de la educación en Galicia, donde Erguer avanza que seguirá “dando lucha” más allá del 15 de abril en defensa de los derechos del colectivo, defendidos también por los candidatos al rectorado de la UVigo o por la recién elegida nueva rectora de la USC, Rosa Crujeiras, que en conversación con este diario analizó la desigualdad en el trato que reciben las universidades públicas ante la privada, cuando en teoría el terreno de juego tiene las mismas reglas para ambos.
“Nosotros somos universidades públicas; nos debemos a lo público, nos financiamos con los impuestos. Tiene que haber una cierta ordenación en el mapa de titulaciones, pero estamos percibiendo que no jugamos en las mismas condiciones que la privada. Las autorizaciones más recientes como Derecho o Psicología, que duplican, o triplican, o cuadruplican grados que ya tenemos en el sistema, es una limitación que a la privada no se le pone y a la pública sí”, denunciaba entonces Crujeiras, tesis compartida por otros colegas de la catedrática y por Erguer, donde valoran positivamente estos pronunciamientos desde las universidades públicas.
“Hace falta que se hable seriamente sobre esto, sobre la desigualdad que se vive”, enfatiza Pardo. A su juicio, duplicar grados solo se entiende como forma de “beneficiar intereses privados” cuando en Galicia “no hay necesidad” para que aparezcan nuevas universidades, sino “más plazas en la pública”.
“Es una incongruencia que se nieguen plazas en la pública y, al mismo tiempo, que se justifique, se ampare y se proteja un aumento ilegal de los grados y de la oferta en la privada. Pensamos que las universidades públicas lo que sí deberían de hacer es tener un posicionamiento más claro, un posicionamiento abierto y contundente contra la Xunta de Galicia”, sugieren desde el colectivo de estudiantes, que asisten a una política de la Consellería basada en “dejar hacer”. “Como en la vida, no hacer también es hacer algo”, acusa Pardo.
CESUGA AL ACECHO, COMO EMPRESAS EN LA FP
Precisamente en ese “dejar hacer” vio CESUGA para tomar posición en su intento de impulsar la Universidad Emilia Pardo Bazán en A Coruña, que sería la segunda privada que se instale en la comunidad gallega. Pese a que cuenta con un informe desfavorable del Ministerio de Educación, la iniciativa pretendía impartir clase ya para el curso 26/27, aunque todavía no ha recibido el apoyo concreto de la Xunta, aunque sí su aprobación técnica el año pasado.
La propuesta vinculada a la Universidad San Jorge de Zaragoza supondría, al parecer de Erguer, “un ataque más agresivo y aún más cínico al sistema público”. “Galicia lo que necesita es una enseñanza pública que tenga la financiación que requiere, y no que se mantenga en la precariedad mientras se favorece que aparezcan estas universidades privadas”, reprende Pardo, que denuncia el “desvío de recursos” para la privada, que solo beneficia “al estudiantado que puede pagarla”.
“Bajo esa bandera de la supuesta calidad que ofrece la privada, aquellos que pueden pagarla se acogen a ella, se retiran recursos de la pública y aquellos que no tienen la suerte de poder acceder a ella se quedan en la pública, que se va precarizando año tras año. Al final es una estrategia clara de diferenciación entre clases, de división y de desigualdad”, recrimina el portavoz. A renglón seguido, cree que esto pondría en una situación todavía más comprometida a UVigo, USC y, sobre todo, UDC, pues se instalaría en la ciudad herculina para competir directamente con la universidad coruñesa.
“Una segunda universidad privada sería también extremadamente complejo de asumir para las universidades públicas, porque cuanta más haya, más va a dar lugar a decisiones y posiciones de alianza entre estas universidades privadas de cara a cómo van a abordar tanto la relación con la pública como con el propio estudiantado gallego. Nos podría afectar a toda la comunidad universitaria y dejarnos en una posición desfavorable”, pronostica, al tiempo que aguarda que “ese día no llegue”, algo que solo será posible si los estudiantes ofrecen “una respuesta clara” ante un proyecto que supone “una amenaza seria a nuestros derechos”.
Con todo, no solo los estudiantes universitarios viven sometidos a este “proceso privatizador”, sino que se ha contagiado también a la Formación Profesional, donde desde hace años se ofrecen ciclos duales donde empresas garantizan que, tras los años de formación, los estudiantes disfrutarán de un acceso inmediato al mercado laboral. Para Erguer este es un modelo negativo porque “vende la inserción laboral” sin responder a preguntas como los motivos por los que logran ese objetivo.
“¿Por qué gusta tanto entre las empresas privadas, especialmente entre las más grandes? Al final, el sistema de la dual en lo que consiste es: tú vas a hacer unas prácticas a base de una empresa que, a cambio, puede tener decisión en cuestiones como el material que se está enseñando y los propios estudios que se están dando en cuanto a ese ciclo concreto”, detalla Pardo, que asegura haber recibido quejas de estudiantes de esos ciclos formativos que critican que la “formación ultra específica” que reciben para “salidas laborales muy concretas para la mano de obra que precisa esa empresa en ese momento” y no tanto para una vida profesional a lo largo de los años.
VIVIENDA Y OTROS ELEMENTOS COMUNES
Estudiantes que, además, se quejan del estado de los centros convertidos en “sistemas de reproducción de mano de obra” y no en un “sistema verdaderamente de calidad y de formación profesional, que es como debería ser”. El de la FP es uno de los puntos del decálogo de demandas que comparten con los sindicatos convocantes de la huelga en la educación gallega del 28 de abril, jornada que ha dejado a Erguer en una particular encrucijada.
Por un lado, Pardo reconoce la existencia de muchos elementos comunes, como las ratios en las aulas o la falta de recursos que afectan tanto a docentes como a escolares, lo que hace que desde Erguer algunas voces valoren dar su apoyo a las protestas. Por otro, también creen que es importante compartimentar y dejar a cada colectivo su espacio, aunque coincidan en muchos sentidos los diagnósticos de profesores y alumnos.

“La mejora de las condiciones de los profesores es también la mejora de las condiciones de la enseñanza que reciben las estudiantes. Pero también hay otras que son específicas de cada uno y cada lucha debe de tener su espacio y su momento sin nadie que diluya las propuestas”, interpreta Pardo, que no se cierra a entrar a valorarlo en cuanto pase la huelga del día 15.
En la disección que hagan unos y otros hay un elemento que es transversal a todos y es la crisis de la vivienda, un apartado que se ha convertido en un elemento diferenciador que impide o posibilita a muchos el acceso a la enseñanza universitaria. Desde Erguer han puesto en marcha distintas campañas a lo largo del curso con diferentes propuestas que han manifestado de manera recurrente pero que giran en torno la urgente rebaja de los alquileres y la creación de un “Sistema Gallego de Residencias Públicas Estudiantiles ligado directamente al sistema universitario o de enseñanza superior”, pensado para que universitarios y estudiantes de FP tengan garantizado su acceso a una residencia a precios populares o financiados por becas.
La falta de viviendas se da en todas las urbes gallegas, pero en Santiago es especialmente crítica por la falta de alternativas en residencias públicas en un contexto de mucha demanda y escasa oferta. “Más de dos tercios de las estudiantes que solicitan plaza en una residencia se quedan sin ella”, calculan desde la asociación, una cifra que evidencia que se está “expulsando” a muchos alumnos cuyas familias tienen que hacer números para pagar los estudios de sus hijos.
¿MÁS HUELGAS?
Así las cosas, y con la previsión de que no se clarificará mucho el escenario de aquí a final de curso, desde Erguer no renuncian a convocar más jornadas de huelga, algo que se dará una vez tomen el pulso a la respuesta de los estudiantes de este miércoles. “Hay que valorarlo”, afirma Pardo, que cree que “si no hay cambios la lucha continuará”.
“La huelga no es un fin, sino un medio para explicitar nuestras demandas. Queremos compromisos claros, cambios, y que esto no siga así. Vamos a seguir trabajando después del 15 de abril y la presión seguirá y aumentará, a pie de calle y a pie de aula, luchando por los intereses de los estudiantes”, zanja.
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