Podría ser, es sencilla, que Endesa ponga los medios necesarios para que, durante dos años y con un promedio de cuatro llamadas diarias (en festivos incluidos), cese el acoso en el que se ve la gente con ofertas que, en nombre de Endesa, tratan de timar a la ciudadanía.
Cuando se llega al segundo día del nuevo año, el 2026, y pendiente (pora los pequeños) de la noche de Reyes, por ser la noche mágica que representa la ilusión para ellos (decepción para los que no les traerá los juguetes pedidos, por eso de la economía doméstica que no les permite hacerlo), llega la noticia de que se terminó la fiesta: la cuesta de enero empieza ya con la subida de precios de la luz, el agua, el gas, la cesta de la compra, los cafés en los bares y una larga lista que se hace interminable, sin olvidar las subidas de impuestos, que son unos cuantos.
Dicen que suben los sueldos y, al mismo tiempo, lo hace el tramo del IRPF, con lo cual, la cosa se queda casi a la par de lo que se cobraba y el poder adquisitivo sigue estando en la UVI. Así que la cuesta de enero marcará, con mucha pendiente, este inicio de año. La alegría de las fiestas (cava, vino, dulces y demás) la ahoga un café bien amargo que devuelve a la realidad diaria. No obstante, como dice un refrán popular, “al mal tiempo, buena cara”.
Cuando se plantea lo que nos viene encima, un optimista afirma: “tranquilos, que años de nieves, años de bienes”, y con esa actitud recelosa van pasando los días, a la espera de que el refrán se cumpla más pronto que tarde y así mitigar las subidas que ya han entrado en vigor. Pero si eso ocurre en la vida de los sufridores ciudadanos/as, la vida política no está mejor. Los dos grandes partidos políticos (para los otros tampoco) tienen pendientes varios juicios que no les hace ninguna gracia. Se verán resentidos, con elecciones autonómicas que servirán de termómetro de lo que piensa la gente. Sin olvidar que las generales pueden adelantarse, dependiendo de los resultados judiciales, sin dejar de lado la postura de los partidos que dan apoyo al Gobierno, especialmente Junts, que se ha convertido en un partido veleta.
Pero tranquilos, porque alguna cosa buena traerá. Podría ser, es sencilla, que Endesa ponga los medios necesarios para que, durante dos años y con un promedio de cuatro llamadas diarias (en festivos incluidos), cese el acoso en el que se ve la gente con ofertas que, en nombre de Endesa, tratan de timar a la ciudadanía. Algunos caen en la trampa, después se dan cuenta del engaño, y los que no la aceptan “no se puede rechazar”, pese a negarse, continúan recibiendo a cualquier hora del día las incómodas llamadas. ¿Y la ley que decían que entraba en vigor? Pues igual se ha ido a Vigo y, con los 12 millones de luces, se ha quedado paralizada.
Una buena noticia es que el Corredor Mediterráneo, que según el ministro de Transportes y Movilidad Sostenible, desde el 2018 hasta el pasado año, se ha invertido 5.579 millones de euros, lo que supone una inversión de 20 millones de euros semanales, y sigue invirtiendo con cifras millonarias. El objetivo, hace mucha falta, es conectar mediante tren de alta velocidad a las principales ciudades de la costa mediterránea, como Barcelona, Tarragona, Castellón, Valencia, Alicante, Murcia, Cartagena y Málaga. Una obra faraónica que viene reivindicando el sector hace ya demasiados años. ¿Se podrá inaugurar en 2028? Habrá que pensar que es posible.
Mientras eso ocurre en el Mediterráneo, en el Cantábrico las comunidades autónomas de esa zona quieren un Corredor Atlántico, solicitado hace ya unos cuantos años. Tiene carácter estratégico esta red y, según dicen, es prioritario para la Unión Europea. No es un capricho, es una necesidad para esa parte de España. Por ello han pedido una hoja de ruta. El Gobierno gallego y los empresarios llevan pidiendo el tren de alta velocidad entre Vigo y Oporto y entre Vigo y Ferrol. Habrá que pensar que estos corredores tan importantes para el país pueden llegar a buen término.
Un 2026 en el que el optimismo debe ser adoptado por todos, sin olvidar que, solo soñando, no se consiguen las cosas. Pasar la cuesta de enero es el objetivo inmediato; después, paso a paso. Hay que pensar que la cuesta solo afecta a enero, ¿el resto es pan comido? Eso es ser muy optimista.
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