Más casos sin relación entre ellos acrecientan el brote del viruela del mono en A Coruña

 Todos son hombres. El SERGAS llama a vacunarse a grupos de riesgo como homosexuales.  En España, hasta ahora la transmisión se ha concentrado sobre todo en redes de contacto íntimo, especialmente relaciones sexuales de riesgo


 


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Mpox
Mpox

La Consellería de Sanidade ha confirmado un total de 12 casos de Mpox (viruela del mono) en Galicia desde mediados de diciembre, diez de ellos concentrados en la provincia de A Coruña. Aunque las autoridades sanitarias insisten en que el riesgo de transmisión en la comunidad “sigue siendo muy bajo”, recomiendan mantener las medidas de prevención y acudir a los servicios de salud ante cualquier síntoma compatible.

 

De acuerdo con la Dirección Xeral de Saúde Pública, el primer contagio se detectó el 12 de diciembre de 2025, mientras que el más reciente se notificó el 26 de enero de 2026. Todos los casos confirmados corresponden a hombres de entre 35 y 65 años, sin que se haya identificado un vínculo epidemiológico común entre ellos, pese a la concentración de positivos en la provincia coruñesa.

 

El Servizo Galego de Saúde (Sergas) ha insistido en que la mayoría de las infecciones de Mpox cursan de forma leve y autolimitada, aunque recuerda la importancia de la detección precoz y la colaboración ciudadana para frenar la propagación. Según subrayan los especialistas, la prontitud en el diagnóstico ayuda a cortar las cadenas de transmisión y evitar nuevos casos.

 

Recomendaciones básicas ante posibles síntomas

El Sergas ha reiterado la necesidad de extremar las medidas de precaución, especialmente entre las personas que presenten síntomas sugestivos de Mpox o que hayan tenido contacto estrecho con alguien diagnosticado. Los signos de alerta más comunes incluyen fiebre, malestar general, inflamación de ganglios y lesiones cutáneas —como vesículas o pústulas—, que suelen aparecer entre 5 y 21 días después de la exposición.

 

En caso de notar estos síntomas, las autoridades sanitarias aconsejan evitar el contacto estrecho con otras personas, incluidas las relaciones íntimas, hasta recibir una valoración médica. Para los contactos estrechos asintomáticos, se recomienda vigilar su estado de salud durante 21 días, limitar las interacciones sociales y contactar con el sistema sanitario si aparece cualquiera de los síntomas señalados. 

 

Fuentes sanitarias gallegas destacan que la situación está bajo control y que se realiza un seguimiento activo de todos los casos diagnosticados y sus posibles contactos. Aunque el número de infecciones es reducido, el aumento reciente ha llevado a las autoridades a reforzar la vigilancia epidemiológica, especialmente en el área de A Coruña, donde se concentran la mayoría de notificaciones.

 

En el conjunto del Estado, los casos de Mpox se mantienen en cifras bajas, muy por debajo de los brotes detectados en 2022. El Ministerio de Sanidad mantiene operativos los protocolos de alerta y comunicación con las comunidades autónomas, centrados en la identificación rápida de nuevos contagios y en las campañas informativas sobre prevención y detección temprana.

 

Desde la Xunta de Galicia destacan que la respuesta ante casos de Mpox integra los servicios de atención primaria, salud pública y epidemiología, con el objetivo de seguir garantizando la trazabilidad y el control de los contagios en la comunidad. De momento, no se ha informado de complicaciones graves ni hospitalizaciones prolongadas entre los pacientes diagnosticados.

 

La colaboración ciudadana sigue considerándose “clave” para mantener la incidencia baja. Las autoridades recuerdan que la autoprotección y la comunicación rápida con los servicios sanitarios son las mejores herramientas para evitar la expansión de la viruela del mono en Galicia.


La viruela del mono, actualmente denominada viruela símica o Mpox, es una enfermedad infecciosa causada por un virus del género Orthopoxvirus, emparentado con el de la antigua viruela humana, pero en general menos grave. Se trata de una zoonosis, es decir, una infección que inicialmente saltó de los animales a las personas y que hoy puede transmitirse también entre humanos.

 

El virus se identificó por primera vez en 1958 en Dinamarca, al detectarse brotes de una enfermedad similar a la viruela en colonias de monos utilizados para investigación. De ahí procede el nombre de “viruela del mono”, aunque esos primates no serían necesariamente el reservorio natural del virus. Años más tarde, en 1970, se describió el primer caso humano en un niño de nueve años en la República Democrática del Congo, en un contexto de circulación del virus en zonas selváticas y de población sin inmunidad frente a la viruela clásica tras el fin de las campañas de vacunación. Desde entonces, la enfermedad se ha considerado endémica en regiones rurales de África central y occidental, especialmente en la cuenca del Congo.

 

 

 

Los estudios serológicos en fauna silvestre señalaron después que otros animales, como ciertas especies de ardillas africanas, roedores y pequeños mamíferos, podían portar el virus. Los científicos apuntan que estos roedores africanos serían los hospedadores naturales más probables, mientras que monos y humanos actúan como huéspedes accidentales. Pese a los avances, la comunidad científica subraya que la fuente exacta del virus en la naturaleza sigue sin estar completamente esclarecida. El consenso actual es que se trata de un virus originado y mantenido en ecosistemas selváticos africanos, desde donde ha dado saltos esporádicos a humanos.

 

En los entornos endémicos, el contagio original a humanos se produce habitualmente por contacto directo con animales infectados, ya sea por manipulación de carne de caza, exposición a fluidos o contacto con lesiones cutáneas. Una vez que el virus infecta a una persona, puede propagarse entre humanos por contacto estrecho piel con piel con las lesiones, fluidos corporales o fómites contaminados, así como por gotas respiratorias en contactos muy prolongados. 

 

Desde 2022, la OMS y las autoridades sanitarias han observado brotes en distintos países, incluida España, donde la transmisión se ha concentrado sobre todo en redes de contacto íntimo, especialmente relaciones sexuales de riesgo, aunque no se considera una infección exclusivamente de transmisión sexual. Se ha detectado material genético del virus en semen, pero los expertos señalan que aún se analiza el peso de esta vía en la propagación. 

 

En Galicia, los casos recientes de Mpox se inscriben en este patrón de brotes asociados a contactos estrechos, algunos vinculados a locales de ocio y otros a desplazamientos o contactos fuera de la comunidad. Las autoridades sanitarias han recalcado que el riesgo para la población general se mantiene muy bajo, pero insisten en la detección precoz, la vacunación en grupos de riesgo y la reducción de prácticas sexuales de alto riesgo para cortar las cadenas de contagio

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