Justicia manda darle a un amigo 100.000 € del millón que ganó en el rasca de la ONCE en Tomiño
Juzgado reconoce la validez de un acuerdo verbal entre dos amigos para repartirse un premio millonario del popular juego.
El Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 2 de Tui (Pontevedra) ha dado la razón a un vecino de Tomiño que reclamaba a su amigo parte del premio que este había ganado en un ‘Rasca’ de la ONCE. La jueza ha considerado probado que existía un acuerdo verbal entre ambos por el que, si alguno lograba el premio máximo de un millón de euros, entregaría 100.000 euros al otro. Ahora, el ganador deberá cumplir con esa promesa y abonar la cantidad pactada, además de los intereses correspondientes.
Los hechos se remontan a 2022, cuando uno de los amigos resultó agraciado con el millón de euros del juego. Según la sentencia, el ganador se negó finalmente a compartir la cantidad acordada, alegando que su hija se oponía al reparto. Ante esta negativa, el perjudicado decidió presentar una demanda de reclamación de cantidad con el apoyo del abogado Carlos Borrás.
Durante el juicio, el demandado negó rotundamente haber llegado a ningún pacto, pero la jueza ha considerado acreditada la existencia del acuerdo verbal. La resolución judicial se apoya en testimonios de varios testigos que escucharon a ambos hablar del pacto, incluso cuando el afortunado ya sabía que le había tocado el premio.
Pruebas y conversaciones que evidencian el acuerdo
Entre las pruebas más relevantes, la jueza valoró una grabación de una conversación entre los dos implicados. En ella, el ganador reconoce en varias ocasiones la existencia del acuerdo, aunque afirma que no podría cumplirlo por la negativa de su hija. Además, se aportaron mensajes de WhatsApp intercambiados con la propia hija del demandado, en los que ella expresaba su desacuerdo con ese tipo de tratos: “esa clase de tratos no me parece normal”, o “si fuese al contrario ni él aceptaría el dinero ni yo le dejaría que aceptase”, según recoge la sentencia.
La magistrada señala que estos elementos, junto con los testimonios presenciales, dejan claro que el pacto existió y fue aceptado por ambas partes. Aunque no se firmó ningún documento, el tribunal recuerda que los acuerdos verbales también tienen validez legal cuando se puede demostrar su existencia y contenido.
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