El dueño de una tienda veterinaria en Carballo niega estafa a clientes y alega "problemas en envíos" por la pandemia
Testigos ven una operativa "fraudulenta" frente al hombre que apunta a que estaban "desbordados" por los pedidos
El dueño de una tienda de veterinaria en Carballo (A Coruña) acusado de estafar 95.000 euros, al haber realizado ventas online de productos en 2020 que nunca llegaron a los clientes, ha alegado falta de stock debido a pedidos masivos durante la pandemia.
Así lo ha manifestado durante el juicio celebrado este martes en la sección segunda de la Audiencia Provincial coruñesa. "Estábamos en plena pandemia, el crecimiento de pedidos era masivo y estábamos completamente desbordados", ha señalado para apuntar que "ante problemas con los envíos se hacen devoluciones".
"Llevábamos tiempo arrastrando déficit de dos proveedores muy importantes y a mayores se nos había comunicado que iban a cerrar el suministro de un par de productos que vendíamos mucho", ha detallado para argumentar que toma la decisión de "devolver el dinero a quien sabíamos que no íbamos a tener productos".
En cuanto a la entidad bancaria, ha insistido en que no incumplió el contrato "en ningún momento" sino que hizo disposición de sus cláusulas. "Estaba autorizado a tener descubierto", ha matizado.
Así, ha afirmado que su intención era "llegar a un acuerdo de financiación del descubierto para ir saldando con los ingresos que sacaba de las dos tiendas que tenía abiertas". "Prioricé a los clientes que compran algo frente a Abanca que es un socio mercantil más", ha aseverado para reiterar que "no hubo engaño".
"MALA FE"
En Sala ha declarado también, entre otros testigos, el hombre que en aquel momento era director de la oficina de Abanca en Carballo con la que trabajaba el acusado, quien ha asegurado que el procesado "actuó de mala fe".
"No hay buena fe cuando el cliente nos dice que había estado vendiendo productos sin tener stock y que prefiere pelear con nosotros que con una plataforma de clientes afectados", ha expuesto para añadir que el procesado les comunicó que el dinero obtenido con las ventas lo había "destinado a otras necesidades de la empresa".
Cuestionado por el comportamiento de la cuenta del acusado, previo a los hechos que se le imputan, el exdirector ha apuntado que tras lo sucedido "indagando en los movimientos" comprobaron que "entraban ventas de manera relevante y al día siguiente retiraba el dinero en efectivo".
En la misma línea, un experto en antifraude de Abanca ha asegurado que se trata de una "operativa fraudulenta con conocimiento". "Reconoció el fraude, no mostraba arrepentimiento, acudía a la oficina para solventar el problema sabiendo que era una actividad ilegítima", ha insistido respecto a la actitud del acusado tras la incidencia.
HECHOS
Según recoge el escrito fiscal, el acusado, nacido en 1987 y con antecedentes también por estafa, administrador de la empresa Farmacia Veterinaria 2016 SL - con dos locales en Carballo y Arteixo --, realizó ventas online de productos en 2020 que nunca llegaron a los clientes.
"Durante los cuatro meses anteriores al 19 de septiembre de 2020, el acusado recibió una cantidad importante de pedidos de los productos a cuya venta se dedicaba, sin intención alguna de entregar el producto vendido a esos clientes y, por tanto, actuando con ilícito enriquecimiento al recibir el dinero del cliente pero sin pensar en ningún momento entregar por su parte el producto vendido", sostiene Fiscalía.
Abanca prestaba al acusado el servicio de gestión de pagos en TPV en el espacio físico y por vía online, en una cuenta de este hombre. Así, "entre los días 19 y 20 de septiembre de 2020 (sábado y domingo) aprovechando que era fin de semana, lo que aún dificultaría aún más que Abanca pudiera detectar la masiva devolución de operaciones de venta con clientes, y conocedor de que no disponía de saldo positivo para hacer frente a las devoluciones de las operaciones", el acusado realizó un total de 1.124 operaciones de devolución --una a una a través del TPV virtual-- que sumaban unos 95.000 euros.
De tal forma, Abanca ha tenido que responder por el total de devoluciones, de unos 95.000 euros, "al no disponer el acusado de saldo en su cuenta" y "generarse por ello el correspondiente descubierto en la cuenta bancaria".
Además de tres años de cárcel y la indemnización a Abanca con esta cantidad --más intereses--, la Fiscalía pide una multa de más de 3.000 euros a pagar por el acusado. En contraposición, el letrado de la defensa pide su libre absolución al considerar que el encausado "no se apropió de nada".
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