Tres investigados en Vedra por provocar un incendio forestal con una quema de restos no controlada
Una quema de madera de pinos y acacias en Vedra se descontroló y prendió la vegetación circundante, poniendo en evidencia los riesgos de una práctica que está en el origen de la mayoría de los fuegos en Galicia.
El Seprona de la Guardia Civil de A Coruña ha identificado a tres personas —dos mujeres y un hombre— como presuntos responsables de un delito de incendio forestal por imprudencia grave en el Concello de Vedra. El fuego, que se originó el pasado 20 de marzo, habría partido de una quema de restos vegetales sin las debidas medidas de seguridad.
Según la investigación del instituto armado, los tres implicados contaban con autorización del propietario para aprovechar la madera de pinos y acacias de una parcela. Los residuos no aprovechables —tocones y raíces— fueron quemados en el lugar, pero las brasas permanecieron activas bajo tierra durante varios días y se reactivaron cuando las condiciones meteorológicas resultaron favorables para la propagación del fuego.
La falta de medidas preventivas facilitó que las llamas se extendieran a la vegetación colindante. Solo la rápida respuesta de los servicios de extinción evitó que el incendio alcanzara una mayor dimensión. Tras sofocar el fuego, la Guardia Civil inició las diligencias contra los tres investigados.
Contexto de riesgo elevado
El episodio se produjo precisamente en los días previos a que la Consellería do Medio Rural decretara la suspensión temporal de las quemas de restos agrícolas y forestales realizadas por particulares en Galicia, el 25 de marzo, tras evaluar la evolución de la situación meteorológica y los indicadores técnicos que inciden en el riesgo de fuego.
El caso en A Coruña no es aislado. La Unidad de Policía Nacional Adscrita de Galicia ha esclarecido también el origen de otros dos incendios declarados a finales de marzo en Boborás y Boiro, apuntando igualmente a quemas agrícolas realizadas sin las medidas de seguridad exigidas por la normativa.
Este patrón se enmarca en una situación de alta vulnerabilidad del monte gallego. El plan antincendios de la Xunta para 2026 (Pladiga) parte de un año 2025 especialmente destructivo, con más de 118.000 hectáreas calcinadas, el tercer peor dato histórico desde 1976. Expertos forestales advierten además de que el crecimiento acelerado de la biomasa este año, favorecido por un invierno húmedo y templado, crea condiciones propicias para que cualquier fuego se propague con rapidez si no se ataja desde el primer momento.
La Guardia Civil recuerda que la normativa vigente es clara: ninguna quema puede iniciarse antes de la salida del sol y debe estar totalmente extinguida dos horas antes de la puesta. Además, antes de encender cualquier quema, es obligatorio abrir una franja perimetral de al menos cinco metros de ancho, eliminando de forma manual o mecánica todo el material combustible, para impedir que el fuego se extienda más allá del área prevista.
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