Aviso de lo que se nos viene encima, los incendios de Ponteareas y Carballo fuerzan desalojos en primavera
No es verano, no hay ola de calor, no hay sequía prolongada, sólo hay algo de viento, pero con rachas muy modestas. En esas condiciones, ardieron 750 hectáreas y la lluvia ha sido clave para controlar -no extinguir aún- los incendios forestales de A Laracha, Carballo y Ponteareas.
Dos grandes incendios forestales simultáneos siguen ardiendo, aunque ya controlados, este lunes el sur y el norte de Galicia, dejando un reguero de destrucción que asusta, dado que estamos empezando la primavera y no es habitual fuegos de tal calibre a estas alturas.
Apenas mes y medio después del carrusel de borrascas que empapó Galicia este invierno, bastaron unas temperaturas rozando los 30 grados y viento a más de 30 kilómetros por hora para que Galicia viviera este lunes uno de los peores episodios de incendios forestales en una primavera. Dos frentes simultáneos, uno en Ponteareas y otro en los municipios coruñeses de Carballo y A Laracha, arrasaron en pocas horas más de 750 hectáreas de monte, pusieron en jaque a varios núcleos de población y obligaron a movilizar un dispositivo de extinción de grandes dimensiones.
A medianoche, la Consellería do Medio Rural dio los dos incendios por estabilizados, que no apagados, aunque los equipos continuaron trabajando sobre el terreno para evitar que el fuego se reactivara.
El incendio de la Serra do Galleiro, en Ponteareas, es el más devastador. Se declaró a las 14.47 horas en la parroquia ponteareana de Padróns, cuando -apuntan las primeras investigaciones- un tractor comenzó a arder y las llamas se propagaron con rapidez impulsadas por las altas temperaturas y las fuertes rachas de viento. En menos de dos horas, el fuego había alcanzado la cima de la Serra do Galleiro, y la columna de humo era visible desde Vigo y varios municipios del área metropolitana. El incendio también era muy visible desde la zona del aeropuerto de Peinador.
Lo que comenzó como un foco local se convirtió en cuestión de horas en un incendio que superó los límites del término municipal de Ponteareas y se extendió por territorio de Mos y Pazos de Borbén, con más de 600 hectáreas calcinadas.
La rapidez con la que el fuego avanzó hacia zonas habitadas obligó a declarar la Situación 2 de emergencia en torno a las siete de la tarde, ante la cercanía de las llamas al núcleo poblado de Galleiro, en Pazos de Borbén. La Guardia Civil procedió además a evacuar de manera preventiva a una persona de avanzada edad en el barrio de Mouro, en la parroquia de Padróns. La alerta de nivel 2 no se desactivó hasta las 23.30 horas, cuando el comportamiento del fuego comenzó a estabilizarse dentro de las líneas de control establecidas por los equipos de extinción. La lluvia que está cayendo intermitente por Galicia ayudó mucho a controlar las llamas.
Para hacer frente al incendio de Ponteareas, la Consellería do Medio Rural movilizó un operativo de gran envergadura: cuatro técnicos, 17 agentes, 25 brigadas, 16 motobombas, dos palas, una unidad técnica de apoyo, cinco helicópteros y seis aviones.
A estos medios autonómicos se sumó el propio Concello de Ponteareas, que activó dos retenes de su servicio de emergencias municipal bajo la coordinación del concejal de Seguridad, Juan Carlos González Carrera. Desde el consistorio se recordó que este mismo monte ya había sufrido episodios graves en Semanas Santas de años anteriores, incluyendo esta misma temporada un incendio en Arbo que arrasó 33 hectáreas.
La Consellería do Medio Rural apuntó desde el primer momento a la intencionalidad como hipótesis principal del origen del siniestro. Aunque el tractor en llamas en Padróns fue el desencadenante inicial, las autoridades señalaron la existencia de un segundo foco como indicio de una actuación deliberada. Fuentes consultadas por Europa Press precisaron que será la investigación posterior la que confirme o descarte esta posibilidad, por lo que de momento se trata de una línea de trabajo abierta.
Un incendio estabilizado, tal y como lo definió la Consellería, significa que el fuego evoluciona favorablemente dentro de los perímetros de control y no presenta frentes activos que lo hagan avanzar libremente. No obstante, no equivale a controlado: el riesgo de reactivación sigue presente, y los equipos de extinción deben mantener la vigilancia intensiva en toda la zona afectada. Las condiciones meteorológicas juegan un papel decisivo en esta fase, ya que un cambio de viento o un repunte de temperaturas puede alterar el escenario por completo.
El frente norte: Carballo y A Laracha
Mientras los medios se concentraban en el sur de la provincia de Pontevedra, en la provincia de A Coruña ardía otro incendio de grandes proporciones. El fuego, declarado a las 13.13 horas en la parroquia de Noicela, en Carballo, se unió al que se desarrolló simultáneamente en Caión, en el municipio de A Laracha, sumando en conjunto más de 150 hectáreas quemadas.
Las primeras hipótesis de los investigadores apuntan a que el origen del incendio de Noicela pudo estar en una quema agrícola, una causa que las autoridades señalan como especialmente peligrosa dadas las condiciones meteorológicas actuales. Hace semanas que están prohibidas las quemas de restos forestales hasta nuevo aviso.
El avance del fuego en Caión obligó a desalojar de manera preventiva a los vecinos de al menos diez viviendas, aunque finalmente no fue necesario decretar la Situación 2. El incendio presentó un frente activo de dos kilómetros que afectó tanto a monte arbolado como a monte raso, y obligó a cortar la carretera DP-1909 entre los kilómetros 12 y 15, el tramo que comunica Caión con A Laracha, debido a la densa columna de humo que impedía la visibilidad. Agentes de la Guardia Civil de Tráfico se desplazaron al lugar para regular la circulación.
En este incendio trabajaron dos técnicos, trece agentes, 16 brigadas, 14 motobombas, una pala, tres unidades técnicas de apoyo, tres helicópteros y cuatro aviones. El Ministerio de Defensa activó además dos aeronaves del 43 Grupo del Ejército del Aire para reforzar los trabajos de extinción, sumando así capacidad adicional a un dispositivo que, como en Ponteareas, demostró la dimensión de estos incendios primaverales.
Una señal de alarma antes del verano
Lo que hace especialmente inquietante esta jornada es el contexto en el que se produjo. No es verano, no hay ola de calor, no hay sequía prolongada, sólo hay algo de viento, pero las rachas son modestas. Ayer en Galicia predominaron los vientos moderados, destacando los 43 km/h alcanzados en la estación de Campolongo en Pontevedra y los 39 km/h registrados en el aeropuerto de A Coruña. Mientras que en Vigo las ráfagas no superaron los 35 km/h, en el resto de la comunidad el viento fue mucho más débil.
Un lunes de abril con temperaturas algo por encima de lo habitual y viento moderado fue suficiente para desatar dos grandes incendios simultáneos en puntos distantes de Galicia. Los expertos llevan años advirtiendo de que la combinación de abandono del rural, acumulación de masa forestal combustible y episodios meteorológicos cada vez más extremos está creando las condiciones para que la temporada de incendios se extienda más allá del verano tradicional.
Con más de 750 hectáreas arrasadas y dos grandes dispositivos de emergencia desplegados en una sola tarde de primavera, Galicia recibe una advertencia temprana de lo que podría deparar el resto del año. Los incendios de Ponteareas y Carballo quedaron estabilizados antes del amanecer en gran medida gracias a la lluvia. El índice de riesgo de incendio hoy se ha desplomado gracias a estas precipitaciones, salvo en A Mariña.
La amenaza inmediata no ha desaparecido: sigue ardiendo, pero ya no avanza el fuego. La amenaza a medio plazo, visto lo visto, es extraordinariamente preocupante.
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