El lotero de A Coruña acusado de apropiarse de una primitiva millonaria estaba con su dueño cuando supo que tenía premio
Así se ha ratificado en el juicio por parte de investigadores que descartan a una de las dos familias personadas como propietaria
Manuel Reija, el lotero de A Coruña acusado de quedarse con un boleto premiado con 4,7 millones de euros de un cliente -- hechos por los que se juzga como presunto encubridor también a su hermano, Miguel Reija, entonces delegado provincial de Loterías -- estaba con el dueño cuando supo que tenía premio.
Así lo ha ratificado uno de los agentes de la Policía Nacional responsable de la investigación que se inició tras una denuncia en 2018 y en relación a unos hechos que se remontan al año 2012 y que están siendo juzgados en la Audiencia Provincial de A Coruña 14 años después.
La Fiscalía solicita para el primero seis años de cárcel por un delito de estafa o, alternativamente, por apropiación indebida. Para su hermano pide la misma pena de prisión por blanqueo de capitales o por encubrimiento.
El lotero y su hermano, que en 2012 --año de los hechos -- era delegado de Loterías, son los únicos a los que se juzga después de que la Audiencia Provincial de A Coruña desestimase en su día sus recursos y sí admitiese el formulado por la Abogacía del Estado y acordase el sobreseimiento provisional de la causa respecto a otros cuatro investigados, altos cargos de Loterías del Estado.
En esta jornada -- la tercera --, han declarado la viuda del considerado por la Policía el legítimo propietario, un hombre que murió en 2014 sin saber que su boleto tenía premio. También lo ha hecho su hija.
Ambas han confirmado que su marido y progenitor jugaba numerosos boletos y siempre en base a unos números, entre los que se encontraba la fecha de su nacimiento. Su viuda ha explicado que, inicialmente, no atendió la llamada de la Policía pensando que se trataba de un timo y ha admitido que le sorprendió la noticia del boleto premiado cuando ya tuvo que ir a dependencias policiales.
INVESTIGACIÓN
Las testificales han continuado con agentes policiales que formaron parte de la investigación iniciado en 2018. Sobre el boleto premiado, ya en sede de Loterías y Apuestas del Estado -- el lotero dijo que se lo encontró y reclamó el premio -- ha precisado uno de ellos que se localizaron once huellas, seis anónimas y cinco vinculadas a otras personas.
Como resultado de la investigación, y con unas pruebas sobre las huellas que descartaron que otro hombre ya fallecido pudiese ser el propietario -- cuya familia también ejerce la acusación particular -- se consideró que de manera "inequívoca" el lotero y la persona que comprobó y validó el boleto -- marido y padre de las dos mujeres que hoy declararon -- estaban juntos cuando se supo que había premio.
"Por la misma persona se realizaron 21 movimientos en un minuto y poco", ha aseverado un policía sobre los boletos comprobados en la administración de loterías de San Agustín, en A Coruña, en la que estaba al frente el lotero acusado.
Este agente ha considerado que en su momento Loterías y Apuestas del Estado pudo haber "hecho más" en 2012 para descubrir al legítimo dueño, pero ha destacado la colaboración ya a partir de 2018 cuando se presentó una denuncia sobre este caso.
EL ORIGEN, UN BOLETO DE 4,7 MILLONES
La Fiscalía solicita para el primero seis años de cárcel por un delito de estafa o, alternativamente, por apropiación indebida. Para su hermano pide la misma pena de prisión por blanqueo de capitales o por encubrimiento.
El caso tiene su origen en uno de los episodios más recordados sobre el cobro de premios de Lotería: el de un boleto agraciado con 4,7 millones de euros que el lotero dijo haberse encontrado y que, durante años, tuvo una propiedad discutida.
Varias personas se postularon como posibles dueños de este premio, mientras que el lotero argumentaba que no había aparecido el propietario y, por tanto, tenía derecho a cobrar el montante. Al año siguiente de sellarse, el Ayuntamiento de A Coruña inició un "expediente de hallazgo" para buscar al ganador del billete premiado, que el lotero dijo haber encontrado en su administración de la plaza de San Agustín estando solo.
Con posterioridad, se inició la investigación policial. En ella, se cuestionó la versión facilitada por el hombre sobre el hallazgo casual del billete, llegando a considerarse que él mismo le había el premio al verdadero dueño cuando este había acudido a comprobar el boleto. La investigación señaló a un presunto legítimo propietario, ya fallecido, y cuyos herederos ahora reclaman el premio.
HECHOS
Sin embargo, sostiene el Ministerio Público, el acusado "conocedor del alto importe del premio, se lo quedó para así, junto con los demás boletos, y no comunicó al apostante dicho extremo ni tampoco le devolvió el resguardo ni el comprobante expedido por el terminal".
"Con el boleto en su poder y completamente seguro del alto valor que tenía, ese mismo día acudió a la delegación provincial de Loterías y Apuestas del Estado de A Coruña", en la que estaba al frente su hermano "con la finalidad de acelerar los trámites del cobro del resguardo, prescindiendo de cualquier procedimiento reglado y como si fuese legítimo poseedor".
"Siendo plenamente consciente de la ilegitimidad de la posesión de este título por parte de su hermano", asegura que este "se dispuso a allanar el camino" con actos tendentes "a disfrazar el verdadero origen del boleto" a los efectos de que se pudiese "hacer efectivo el premio". También señala que "omitió toda actuación, como delegado provincial, que pudiese servir para verificar el origen real" del mismo.
Escribe tu comentario