La premisa fundamental de las ideas de Adam Smith es que la búsqueda del interés propio en un mercado libre y competitivo puede generar el mayor bienestar posible para el conjunto de la sociedad, gracias a la división del trabajo y al libre comercio, coordinados por la famosa -y polémica- “mano invisible” del mercado. Han pasado 40 años que ese mercado se expandió, derribando las fronteras económicas entre Galicia y Portugal. ¿Cuál ha sido la consecuencia? Experos se reunen esta semana en Santiago para analizarlo.