La polémica en torno a los votos del público que auparon a la candidata israelí en el festival de la canción, con una clara injerencia de las fuerzas sionistas y de ultraderecha en el televoto en favor de Israel, ha abierto brecha en Eurovisión, donde España, Bélgica, Islandia, Finlandia o Portugal han pedido auditar el sistema de votación del público.