La huelga de los autobuses en A Coruña suspendida con división entre sindicatos
El preacuerdo entre patronal, UGT y CCOO frena la huelga indefinida del transporte interurbano de pasajeros en la provincia de A Coruña, con la CIG desmarcada, pendiente de las asambleas de proletarios. El conflicto afecta no solo a los buses de líneas, también a los autobuses urbanos de Ferrol y Santiago.
El paro indefinido previsto para este martes en el transporte de viajeros por carretera de A Coruña ha quedado suspendido de forma temporal tras un preacuerdo entre la patronal y los sindicatos UGT y CCOO. La CIG, que mantiene una posición crítica con los términos pactados, no ha firmado el documento y deja en manos de las asambleas de trabajadores la decisión final sobre la desconvocatoria definitiva.
La huelga indefinida en el transporte de viajeros por carretera de la provincia de A Coruña, que debía iniciarse este 3 de febrero, ha sido suspendida tras el acercamiento de posturas entre la patronal y dos de los tres sindicatos convocantes, UGT y CCOO. El acuerdo se fraguó en el Consello Galego de Relacións Laborais, en Santiago, donde las partes retomaron las negociaciones en un intento de evitar un nuevo conflicto laboral que amenazaba el servicio público de transporte en buena parte de Galicia.
El preacuerdo alcanzado contempla un aumento salarial del 3,4%, cifra que supera el IPC y que había sido una de las principales reivindicaciones de las organizaciones sindicales. Además, se pactó una reducción de jornada de 16 horas anuales, uno de los puntos que, según fuentes sindicales, bloqueaba el entendimiento en las semanas previas. Aunque los detalles del texto no se han hecho públicos de forma completa, el compromiso fue suficiente para que UGT y CCOO aceptaran suspender el paro mientras el personal del sector evalúa el contenido del documento.
La CIG rechaza el pacto y mantiene su postura crítica
Por su parte, la CIG, sindicato mayoritario entre los conductores y trabajadoras del sector, no firmará el preacuerdo al considerar que las condiciones son insuficientes. La central nacionalista ha afirmado que el texto no garantiza los avances necesarios para lo que califican como “un convenio digno”. Desde la organización señalan que la suspensión del paro no equivale a una desconvocatoria, y que serán las asambleas de trabajadores las que decidan si ratifican el pacto o reactivan las movilizaciones.
El documento deberá someterse a la aprobación del personal del transporte interurbano, que en los últimos dos meses protagonizó diez jornadas de huelga. Durante esos paros, los servicios mínimos y los piquetes llegaron a paralizar de manera destacada varias estaciones de la provincia, afectando también a rutas interprovinciales con Vigo y Pontevedra, donde algunos trabajadores se sumaron solidariamente a las protestas de A Coruña.
Mediación del Consello Galego de Relacións Laborais
El Consello Galego de Relacións Laborais ejerció de mediador en el proceso negociador, facilitando un espacio de diálogo tras días de tensión entre la patronal y los representantes sindicales. En la reunión celebrada el sábado anterior al acuerdo, las empresas presentaron una oferta económica y de reducción de jornada, aunque sin lograr entonces el consenso necesario. Como gesto de buena voluntad, las centrales acordaron retrasar el inicio de la huelga para facilitar la continuidad de las conversaciones.
La redacción definitiva del texto se ultimó el lunes por la tarde, pasadas las 19:30 horas, según confirmaron distintas fuentes sindicales. A partir de ahora, la celebración de las asambleas de trabajadores será clave para determinar si el conflicto laboral se da por cerrado o si se reanudan las protestas. Ni la patronal ni la CIG se han pronunciado, de momento, sobre la fecha en la que tendrán lugar estas votaciones internas.
Mientras tanto, la suspensión de la huelga garantiza la normal prestación del servicio de transporte de viajeros por carretera en la provincia, un alivio temporal para miles de usuarios que dependen de los autobuses interurbanos a diario. Sin embargo, el desenlace final dependerá de la decisión de la plantilla del sector, que deberá valorar si el nuevo marco de condiciones laborales responde a las demandas que motivaron los paros de enero.
Escribe tu comentario