El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 1 de Pontevedra ha dictado una sentencia que obliga a la Consellería de Sanidade a abonar una indemnización de 50.000 euros a un niño que sufrió una grave lesión cerebral. El magistrado considera que el sistema falló al no permitir que el menor estuviera acompañado por su progenitora durante una radiografía, a pesar de las advertencias de la mujer sobre el estado de nerviosismo de su hijo.
Los médicos del Cunqueiro fallaron al no fijarse en las lesiones que eran visibles ya en las primeras pruebas. El SERGAS a través de su aseguradora trató de zafar, pero la Justicia ha compensado ahora a la familia con una millonaria indemnización.
La Justicia alertó ayer a la Xunta que en los últimos tres años hubo por lo menos cinco sentencias condenando al SERGAS por no detectar torsión testicular en hombres que fueron a urgencias. La Administración ya ha prometido revisar los protocolos de detección de una lesión que no es infrecuente en varones jóvenes y que tiene unos síntomas bien definidos, pero que necesitan de una prueba -a menudo solo disponible en hospitales- para confirmarse.
La pequeña se sometió a una operación sin el debido consentimiento informado para que los padres pudiesen "calibrar los riesgos de la operación" ni "valorar diferentes alternativas de tratamiento".