Los archivos recién desclasificados sobre el intento de golpe del 23 de febrero de 1981 revelan que Galicia no se mantuvo al margen. Las universidades, los astilleros y las fábricas de Vigo, Ferrol y otras ciudades reaccionaron con paros, movilizaciones y llamamientos en defensa del orden constitucional y de las instituciones democráticas.