¿El amarillo es excluyente?

Carmen P. Flores

Lazos amarillos


La toma de los edificios oficiales, las calles, las plazas públicas, las carreteras, los posters, las papeleras, el suelo y un largo etcétera, por la “marea” de lazos y símbolos amarillos por parte de los independentistas, es hacer un mal uso de la democracia, porque todas estas zonas no son de unos, sino de la ciudadanía. Los espacios son de todos, no de unos cuantos. Lo apoye un gobierno partidista y rompedor de la convivencia o lo diga quien lo diga.


Ante esta situación de invasión amarilla e “identitaria”,  las “autoridades” no han abierto la boca, es más, la han defendido. Cuando otras personas han decidido lo contrario porque sienten que espacios comunes han sido invadidos resulta que es un ataque a la libertad y a los derechos de quienes se apropian de un bien común. Lo consideran un ataque. ¿A quien? Hasta el mismísimo presidente Torra protesta contra estos últimos. ¿Imparcialidad? ¿Ciudadanos de segunda sin derechos?


Torra y sus amigos aplican la ley del embudo “para mí lo ancho y para ti lo agudo”. Refrán popular que define muy bien la situación que se está viviendo con los lazos amarillos chillón. Por cierto, conozco a muchas personas que han dejando de utilizar este color en su vida ante la simbología que se le ha querido dar. 


El amarillo se ha convertido también en un color excluyente. Lo que es la vida y hasta donde se ha llegado...


La situación se está yendo de las manos. Es como una pequeña lluvia fina que ha ido cayendo y cuando te das cuenta y no llevas nada para protegerte de ella, estás calado hasta los huesos. Son señales inequívocas de que esto no va a menos, sino todo lo contrario. De las palabras se ha pasado ya a las manos, ¿y lo siguiente qué será? Se intuye, si no hay quien de verdad tome cartas en el asunto, que actúen


Aún se está a tiempo de poner soluciones políticas, no judiciales como reclaman algunos para sí. La estabilidad, la seguridad, la libertad los derechos son de todos, no de unos cuantos de un bando y de otro. El respeto y la tolerancia son de doble vida, o de ida y vuelta.


Los bandos solo deben existir en las competiciones, en otros espacios solo genera división y odio. La buena convivencia, el respeto, debe ser objetivo de los que gobierna, es su obligación. Que el amarillo siga siendo un color propiedad solo del arco iris y no un símbolo excluyente por la apropiación indebida de unos cuantos.


Artículo original publicado en catalunyapres.es.

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