El transporte ferroviario en España anda revuelto (no es la primera vez) por los accidentes ocurridos hace pocos días en Adamuz (Córdoba) y Gelida (Barcelona), además de algunos pequeños desprendimientos de tierra en ciertas vías en Catalunya, que han hecho que la circulación haya sido interrumpida durante varios días. Situación que ha motivado el descontento de los usuarios. El sistema ferroviario en Catalunya necesita más inversiones para mejorarlo. Es algo que nadie pone en duda: más inversiones en una red que necesita mejoras, dado que es uno de los medios importantes que utiliza la ciudadanía para desplazarse.
Eso no quita que se lleve unos 20 años en los que el boicot a la red ha sido importante: robos de cable y vandalismo. Acciones contra la infraestructura de Adif, que ocasionan cortes de tensión y fallos, amén de las pintadas en los trenes, que suponen un gasto considerable. Sabotajes sospechosos en situaciones de alta tensión política han significado incidentes en las vías y en el sistema de señalización. Fallos en la infraestructura, en más de una ocasión, siendo el más significativo el que se produjo en la estación de Sants en julio del pasado año, donde se detuvo toda la red. Son demasiadas casualidades en tantas ocasiones.
Catalunya está siendo el foco de los ataques a la red ferroviaria; los números lo demuestran. No es casualidad. ¿A quién le interesa políticamente que esto suceda? La respuesta cada uno puede darla; la realidad solo es una: debilitar a Pedro Sánchez y Salvador Illa. Debilitar la imagen de Renfe y Adif para pedir (ya se ha hecho) el traspaso de Rodalies al gobierno de Catalunya (claro, sin los socialistas), porque se gestiona mejor… ¿de verdad?
Este lunes, cuando casi se había restablecido la circulación, a las 6 de la mañana, para una hora después interrumpirla por un incidente en el centro de control de Adif en la Estación de Francia, que provocó la detención de todos los trenes durante un tiempo. Más tarde, la circulación se volvió a reiniciar. Una situación que dejó a los usuarios con un enfado justificable. Se desconoce lo sucedido y no se ha descartado un ciberataque, cosa que no es improbable. Con la revisión de la red, se han descubierto 23 puntos críticos en 7 líneas de la red de Rodalies. Eso quiere decir que hay que realizar actuaciones de urgencia.
Ante este panorama y tras los “últimos” incidentes de este lunes, el Ministerio de Transportes ha cesado al director operativo de Rodalies (que no llevaba ni un año en el cargo) y al responsable de Adif. Son los primeros cargos cesados.
Como era de esperar, los partidos políticos de la oposición no han perdido el tiempo en criticar al gobierno de España y al de Catalunya por la mala gestión de Renfe y Adif. No se esperaba otra cosa. Especialmente el partido de Puigdemont, que ha dicho de todo y ha pedido la dimisión de casi todos, además de requerir a la gente que salga a la calle. Es curioso el papel del huido. ¿No se acuerda de que los convergentes y pos estuvieron gobernando bastantes años? Y no se detienen a aclarar que Junts tienen a una persona en el consejo de administración de Renfe, Eduard Gràcia. ¿Para qué tiene en el consejo a ese representante? ¿Para cobrar e informar de las cosas internas?
La estrategia de Junts es colocar a sus peones en empresas públicas. Lo hace por dos razones: para que cobren un buen sueldo y para tener la información de primera mano y utilizarla cuando convenga. Hay que recordar que, hasta el momento, tienen “colocados” a Mikimoto en RTVE, donde cobra 120.000 euros anuales; Pere Soler en la CNM, 100.000 euros; Ramón Tremosa en AENA, 120.000 euros; y Elena Massot en Enagás, con 75.000 euros, la que menos cobra, y es mujer.
Bajo el interés por la ciudadanía, los partidos sacan pecho, piden responsabilidades por los sucesos y aprovechan situaciones como esta para hacer política que consiste en desprestigiar al gobierno con críticas poco constructivas, dejando en evidencia lo mal que lo hacen.
La casualidad no existe, se fabrica con bastante facilidad. Y en la red ferroviaria de Catalunya se están produciendo demasiadas situaciones complejas. ¿Casualidad? Decía el controvertido escritor francés Léon Bloy que “No existe la casualidad, porque la casualidad es la providencia de los imbéciles y la justicia quiere que los imbéciles no tengan providencia”.
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