'Morir para contar' o como los periodistas españoles se dejan la piel para comunicar la tragedia de la guerra

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La película dirigida por Hernán Zin se podrá ver en los Cines Compostela en el marco de Cineuropa este 22 de noviembre


Nerea Barros y Hernán Zin, en la presentación de 'Morir para contar'

'Morir para contar', la nueva producción cinematográca de Hernán Zin y el estreno como productora de la gallega Nerea Barros, muestra la "dura" realidad del periodismo de guerra y de sus profesionales, en una defensa de su trabajo como "compromiso ético" y como sostén de la democracia y de la libertad.

La película, basada en los testimonios y experiencias de más de una quincena de reporteros de guerra, llegará este jueves al festival Cineuropa en Santiago de Compostela y en enero a los cines gallegos.

A través de las experiencias acumuladas en escenarios de guerra en los últimos 30 años, supone "un viaje que no te suelta", "duro" y de "digestión lenta, que te llevas para casa" pero que permite aportar "mucha luz" a la realidad actual.

Así lo ha explicado este miércoles en la presentación en Santiago la productora y actriz ganadora de un Goya, Nerea Barros, que ha relatado cómo 'Morir para contar' surgió de un "incidente". El que sufrió el director del filme cuando en 2012 se encontraba trabajando en el interior de un tanque en Afganistán y, después de 22 años de guerra, pensó "que se sentía morir" y sufrió, durante años, pánico a espacios cerrados.

A partir de ahí, las experiencias psicológicas y personales de los reporteros de guerra se reflejan en "una película de acción con gente de acción" pero que supone, sobre todo, un homenaje al periodismo y a reporteros de guerra como Gervasio Sánchez, Javier Espinosa, Mónica García o David Beirain, pero también a aquéllos que dieron su vida trabajando, como Julio Fuentes, Miguel Gil o Couso.

La colaboración de Nerea Barros con Hernán Zin surgió en un festival en el que se encontraban como jurado. La actriz gallega "vio clarísimo a nivel narrativo" y se "entusiasmó" con el proyecto, como "apasionada del arte" que es, ha asegurado el director. Hasta el punto de que "la película creció muchísimo gracias a Nerea".

De hecho, su intervención fue decisiva para que el propio director relate sus experiencias en primera persona, algo a lo que se había mostrado reacio inicialmente. Tras una entrevista de 11 de la noche a 5 de la mañana, realizada personalmente por Barros, su voz se introdujo en off a lo largo de la película.

"CONTAR LA HISTORIA PARA SOLUCIONARLA"
'Morir para contar' reconoce a los profesionales que tratar de "mostrar la importancia de los que están ahí contando la historia en zona de conflicto, de catástrofe, en zona de pobreza", porque "porque si no echan luces sobre derechos humanos, sobre los abusos que se siguen sufriendo, la esclavitud, la violencia, el genocidio, si nadie da luz, cómo solucionamos las cosas", reflexiona Hernán Zin.

Pero no solo se trata de un relato sobre la profesión, sino también sobre los cambios que se han producido en el periodismo de guerra en los últimos años, con unos medios de comunicación que Zin describe marcados por su apertura a redes sociales, a nuevas tecnologías, incluso a las 'fake news', en consonancia con la 'disrupción' de los teléfonos móviles en la sociedad.

Y en paralelo a estos cambios, también han evolucionado, y se han deteriorado, las condiciones económicas y laborales de los periodistas. En la actualidad, han denunciado, en la mayoría de los casos se trata de 'freelance', que asumen un gasto de 5.000 o 6.000 euros para desplazarse a un espacio en guerra cuando por reportaje pueden recibir 400 euros.

"La gente cree que estos reporteros se juegan la vida pero cobrando bien, pero el periodismo, no solo el reporterismo de guerra, es imprescindible, y ahora cada vez son más freelance, y cada vez es más difícil trabajar, yo pido abiertamente que esto cambie porque es un trabajo imprescindible", ha proclamado Nerea Barros.

Pero aún así "es un oficio que amamos, que en mi caso le ha dado sentido a la vida", es un "compromiso con las víctimas" y permite ser "testigo de la historia", ha revelado Hernán Zin. "El hecho de estar con la gente es muy gratificante, la gente te lo agradece", y "eso lo justifica todo".

Eso sí, el director insiste en aclarar que en ningún momento se podrá ver el "cliché" de periodista de guerra duro, de acción, que casi escapa de las balas.

"Es un oficio mal pagado que no tiene nada de glamour", afirma, que "suele ser muy aburrido", no tiene ese "elemento épico" y como ejemplo, relata que a "veces las guerras son en verano y tú te vas con tu mochila y tu chaleco mientras el resto se van de vacaciones a la playa".

Un oficio de "compromiso" y tamién de mujeres, ha concluido Nerea Barros, pese a que las reporteras lamenten que siempre se les pregunten cómo consiguen realizar su trabajo siendo mujeres en zonas de conflicto.

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