Carta de las afectadas de la vacuna del papiloma a Abel Caballero

Alicia Capilla
Alicia

Presidenta AAVP (Asociación de Afectadas por la Vacuna del Papiloma)


Al Excmo. Alcalde de Vigo, Don Abel Caballero,


Hace unas semanas usted consideró que tenía derecho a vetar una jornada dirigida a las mujeres, organizada por la eurodiputada Lidia Senra, al impedir su celebración en una sala previamente reservada del espacio municipal del MARCO.


El argumento esgrimido fue que en dicha jornada iba a participar una asociación “antivacunas”. Por supuesto, usted no aportó ningún dato que avalara dicha afirmación. Pero sobre todo no tuvo en cuenta que AAVP somos una asociación de afectadas por habernos vacunado, y que por lo tanto creemos, como el que más, en el carácter preventivo de las vacunas y en su necesidad. De lo contrario, como usted comprenderá, no nos habríamos vacunado.


Con dicha falacia únicamente se persigue el descredito de la asociación que presido, al mismo tiempo que pretende justificar un acto de censura injustificable en el siglo XXI, porque las víctimas, Sr. Caballero, sean de lo que sean, debieran tener, ya no el respaldo de las instituciones, que por lo visto es pedir demasiado, sino por lo menos la libertad para denunciar aquello que se ha hecho mal, sin que se las insulte, denigre o se las censure.


Usted parece ignorar quiénes somos, y cuál es el origen y los fines de nuestra asociación, por esa razón me creo en el deber de explicárselo brevemente.


La Asociación de Afectadas por la Vacuna del VPH (AAVP) nace por el desamparo de las familias afectadas cuando se sienten engañadas y abandonadas por los máximos responsables de la sanidad de nuestro país, cuando estos, aprovechándose de la confianza que se había depositado en ellos niegan en público lo que habían afirmado en privado e incumplen todos los compromisos adquiridos con dichas familias respecto al cuidado de la salud de sus hijas.


La constitución de un comité de “expertos” por parte del Ministerio para zanjar la cuestión emitiendo un comunicado que desvinculara la vacuna como causa del daño que estaban sufriendo las niñas, no aportaba ningún dato científico que demostrara que no había sido la vacuna, pero sí que era revelador en tanto en cuanto mencionaba la existencia de otra víctima en Mallorca. A partir de ese momento se empezó a adquirir conciencia de la gravedad del asunto al comprobar que, en contra de lo que se había dicho en un principio, había muchas niñas afectadas. Ante tal desamparo, surge la idea de constituir una asociación.


A posteriori nos enteramos que ya en el año 2007, cuando se tomó la decisión de incluir la vacuna a cargo del sistema sanitario público, muchos profesionales de la salud decidieron expresar su oposición a través de un documento: “RAZONES PARA UNA MORATORIA EN LA APLICACIÓN DE LA VACUNA DEL VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO EN ESPAÑA” (No creo que todos los firmantes de dicha moratoria fueran antivacunas). A pesar de las advertencias de dicho documento, la vacuna del Papiloma se incluyó en el calendario de vacunaciones de nuestro país en el 2008, por lo que las adolescentes de 14 años de edad comenzaron a vacunarse en otoño de ese mismo año.


En febrero de 2009, dada la gravedad de los daños que la vacuna provoca en dos niñas valencianas, los medios de comunicación se hacen eco de la noticia y se cuestiona la seguridad de esta vacuna. También entonces se cuestiona su inclusión un tanto precipitada en el calendario vacunal y hay quien empieza a preguntarse a qué se debió tanta premura.


La presión ejercida por los medios y la incapacidad para asumir responsabilidades ante la opinión pública explica, no solo que se abandonara a las víctimas a su suerte, sino que se las estigmatizara arguyendo que la causa no era la vacuna sino la “psicogenia masiva”, término inventado por un empleado a sueldo de la Farmacéutica implicada para evitar hacer frente a futuras demandas, explicación con la que de paso los políticos implicados se exoneraban de asumir la más mínima responsabilidad.


Ya han pasado 10 años y todavía hay quien sostiene que esta vacuna no tiene efectos adversos, como si hubiera algún medicamento que no los tuviera. El problema es que en el caso de esta vacuna en algunas ocasiones son de extrema gravedad, tal y como se advierte en la ficha técnica de EEUU, que no en la europea. Algunos países, como Japón, han dejado de recomendar la administración de la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano y nadie le acusa de ser un país antivacunas, porque evidentemente no lo es.


Sin duda lo más inteligente, antes de adoptar medidas que afectan a la honorabilidad de las víctimas, sería informarse previamente. Nuestra petición de una moratoria no obedece, Sr. Caballero, a que seamos antivacunas y mucho menos a que seamos defensores de ninguna pseudociencia, en absoluto.


Pedimos una moratoria porque consideramos que hoy en día no es posible realizar una evaluación equilibrada sobre seguridad y efectividad de la vacuna del VPH, ya que ésta la realizan las propias empresas farmacéuticas. Porque se necesitan estudios que clarifiquen, entre otras cuestiones, si de las siete notificaciones con desenlace fatal que figuran en la base de datos de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios relacionadas con la administración de la vacuna, la muerte de las niñas o de alguna de las niñas ha sido provocada por la vacuna en cuestión. Porque creemos que se necesita un protocolo de actuación ante los efectos adversos graves, ya que actualmente no existe ninguno.


Pensamos que es indispensable informar a los padres de una manera clara de los riesgos de la vacuna, de que esta vacuna no exime de continuar realizando los cribados contra el cáncer de cuello de útero y de que su eficacia no se podrá conocer hasta que no pasen más de treinta años.

Como ve, nada que ver con ser antivacunas y mucho menos con representar, defender o abogar por ninguna pseudociencia. Aunque entendemos, Sr. Caballero, que merecemos al menos el reconocimiento de ser víctimas.


Por último, nada más desearle que no tenga usted la desgracia de padecer en propia carne o en la de los suyos los daños que esta vacuna nos ha ocasionado a nosotras. Se lo digo de corazón. 

4 Comentarios

1

Lo que no puede ser es que en pleno siglo XXI se vete el derecho a la expresión, pero el poder y los tentáculos de las farmacéuticas son largos. Saben que hay miles de afectadas con unos síntomas comunes ya más que estudiados, partiéndole en 2 la vida a unas chicas en una edad crucial para su desarrollo.

escrito por Ángeles Romero 05/ene/19    13:50
2

Me adhiero a la respuesta del Sr. Ramón Romero

escrito por Carlos L. Pinto 02/ene/19    14:36
3

Siento mucho los sufrimientos y dolencias de las afectadas y sus familias por causa de la vacuna, Dñ. Alicia Capilla, y en su representación, se lo comunico a tod@s los integrantes de la asociación. Le quiero pedir porfavor que evite señalar despectivamente a las personas que por conocimientos y experiencia sabemos que las vacunas son un fraude para la salud. Y la industria interesada nos apellida antivacunas. Deseo que algunas de las denominadas seudociencias por la industria, les ayuden a ustedes a recuperar la salud. Busquen apoyo y ayuda sin menospreciar a otr@s. Les deseo buena salud a todas las afectadas.

escrito por Ramón Romero Ares 31/dic/18    18:46
4

Muy bien dicho. Nada más que añadir.

escrito por Manuel Llorente 31/dic/18    13:18

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