El expresidente de Renfe achaca el accidente a un exceso de velocidad, pero evita señalar al maquinista

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Accidente del Alvia en Angrois

MADRID, 21 (EUROPA PRESS)
El que fuera presidente de Renfe Operadora, Julio Gómez-Pomar, cuando se produjo el accidente del Alvia en Angrois (Santiago) en 2013, ha señalado este lunes que tras un primer análisis por parte de la compañía se entendió que la causa del mismo fue "un exceso de velocidad" en la entrada a la curva de A Grandeira, pero ha negado que se atribuyera ese exceso al maquinista.

Durante su comparecencia en la comisión de investigación que analiza el accidente ferroviario que costó la vida a 80 personas y dejó 140 heridos, ha resaltado que desde Renfe fueron especialmente cuidadosos en no atribuir "a una causa" ese exceso de velocidad ya que, ha añadido, eso era cometido de la comisión de investigación (CIAF) y de la instrucción judicial.

No obstante, ha dejado claro que el maquinista estaba formado adecuadamente y había circulado en esa línea con anterioridad. "Un maquinista no solo tiene que ser la persona adecuada, con condiciones psíquicas y de conocimiento, además debe conocer la línea y el tren de esa línea", ha recordado para señalar que la formación del mismo es alta.

Al tiempo, ha defendido que Renfe Operadora tiene una "cultura de la seguridad muy elevada" por lo que ha recalcado que esa seguridad nunca se verá menoscabada por elementos comerciales que pudieran beneficiar en un momento dado a la compañía.

INFORME DE LA CIAF
Sobre el informe que realizó la CIAF tras el accidente y en el que Renfe aportó su propio documento como parte de esa comisión, Gómez-Pomar ha defendido la independencia de ese órgano investigador y ha aclarado que no le consta que nadie en la compañía o en el Ministerio de Fomento "intentase influir en el informe y en sus conclusiones".

Al respecto, ha destacado que el objetivo del mismo era examinar el accidente y ver qué medidas adoptar para evitarlo en el futuro, pero que nunca buscó "determinar responsabilidad jurídica". "Solo examina un accidente y ve qué medidas tomar para evitar" que se repita, ha explicado, antes de resaltar que "nadie ha discutido lo esencial --del mismo--, que son las recomendaciones".

Varios de los comisionados, le han preguntado además por la carta que dirigió el jefe de maquinistas José Ramón Iglesias Mazaira, alertando del riesgo que entrañaba la curva antes de que se produjera el accidente, y si de este hecho se derivó algún tipo de acción en la operadora. Gómez-Pomar ha destacado al respecto que tras enterarse de la existencia de ese aviso en diciembre de 2013, investigó lo sucedido y después remitió el material al juez instructor.

"Tras analizarlo con Mazaira, se llega a la conclusión de que ese salto de velocidad que se produce en la curva es algo que se explica a los maquinistas en la formación, y se pone de manifiesto que deben atender a ese cambio de seguridad; y ahí termina el asunto", ha apostillado, para añadir después que él no tuvo conocimiento de esa carta hasta después del accidente.

"NO ERA ALTA VELOCIDAD"
Asimismo, Gópez-Pomar ha defendido que el tren siniestrado no pertenecía a la Alta Velocidad porque no concurrían diversos factores que hacen que se pueda hablar de AVE. Así, ha explicado que si bien la línea Madrid-Santiago está en proceso de ser de alta velocidad, el vehículo, un Alvia, no lo era, ya que "no puede circular a 300 km/h y funciona en determinados tramos con diesel".

Esta afirmación ha sido defendida después de que la diputada de En Marea, Alexandra Fernández, le preguntara al respecto, reprochando a Renfe que los viajeros suponían viajar en un tren con prestaciones de seguridad altos, cuando no era así. Además, ha indicado que detrás de esta negativa a considerarlo de alta velocidad, está la posibilidad de que se perdieran contratos en el extranjero en caso de que se evidenciara que el accidente había ocurrido con un AVE.

NO HUBO PRECIPITACIÓN EN LA PUESTA EN SERVICIO
Otra de las dudas que ha sobrevolado la comisión durante las comparecencias del día de hoy ha sido la de si existió premura a la hora de inaugurar el tramo, y si esas prisas pudieron tener algo que ver en el accidente. El exsecretario de Estado de Planificación e Infraestructuras, Víctor Morlán, ha señalado al respecto que no hubo precipitación en la puesta en servicio del tramo ferroviario gallego, y ha destacado que como número dos del Ministerio de Fomento en aquel momento, ni presionó ni fue presionado para agilizar la inauguración.

Durante su intervención en la comisión, Morlán ha recalcado que en todo momento, desde su Secretaría de Estado se ciñeron a los informes técnicos de Adif para conocer cuándo terminaba o comenzaba la obra y ha recordado que prueba de que no hubo celeridad es que se puso en servicio en 2011 cuando inicialmente se había programado para 2009.

Pero este razonamiento no le ha valido a la diputada de En Marea, Alexandra Fernández, quien ha destacado que el auto del juez que instruye la causa "está plagado" de alusiones a la falta de evaluación de riesgos de Adif, y ha afeado a Morlán que desde el ministerio se aprobara la obra.

Según la diputada de En Marea "hubo precipitación en la tramitación de la documentación" y ha recordado que la puesta en servicio de la infraestructura "se dio en el plazo de una hora". A su juicio, esa celeridad y la falta de un informe evaluador independiente de las compañías Adif y Renfe se podrían deber a que "iba a resultar evidente que había un riesgo".

Morlán ha sido taxativo al señalar que se le pone "la carne de gallina" al pensar que desde Adif pudieran dejar de hacer "algo importante" por prisas, y ha recalcado que si desde la empresa pública le dijeron que estaba en condiciones, él se lo cree. No obstante, ha apostillado que ahora habrá que estudiar fórmulas "para que no vuelva a ocurrir".

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