En Marea celebra su primer cónclave tras la ruptura del espacio con un cambio de rumbo político y organizativo

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Plenario de En Marea en Santiago

La dirección del partido instrumental propone instalar un sistema de cuotas a la militancia y acabar con la política de alianzas electorales

En Marea celebra este sábado su primer plenario después de la fractura definitiva del espacio político de la llamada 'unidad popular' que confluyó en 2016 en torno al proyecto del partido instrumental para presentarse a las elecciones autonómicas en las que se convirtió en la segunda fuerza política de Galicia.

Tres años después y con Anova, Podemos Galicia, Esquerda Unida y las principales mareas municipalistas desvinculadas de En Marea, rota ya también en el Parlamento de Galicia, la organización que encabeza el magistrado en excedencia Luís Villares encara un nuevo tiempo con la vista puesta en las elecciones gallegas previstas para 2020.

Las bases de En Marea debatirán este sábado en la Facultade de Económicas una serie de propuestas que, de salir adelante, supondrían un antes y un después en la configuración orgánica y en el marco ideológico de la organización.

Y es que, en el plano teórico, la cúpula de En Marea propone abandonar la política de alianzas y apostar por ir en solitario a las elecciones, así como dejar a un lado el concepto del 'rupturismo', entendido como la impugnación al sistema político surgido en la Transición.

La dirección de En Marea descarta alcanzar alianzas electorales con otras fuerzas de cara a próximos comicios y apuesta por establecer "coaliciones" entre personas y no entre organizaciones o partidos, dado que entienden que "la unidad sin lealtad" ha conseguido "dilapidar socialmente el capital político" del conocido como espacio político de la unidad popular.

Asimismo, las bases el nuevo rumbo del partido instrumental, que planea la implantación del cobro de cuotas a la militancia que, de aprobarse, dividiría entre inscritos con derecho a voz y voto en las decisiones de la organización y simples simpatizantes.

DOCUMENTOS POLÍTICOS
Así, entre los documentos oficiales consultados por Europa Press y que han sido remitidos a los inscritos, la dirección descarta establecer coaliciones con otras fuerzas en el futuro y, de este modo, encarar los procesos electorales en solitario.

"Como proyecto político es más fácil la coalición de personas que de partidos, la unión de voluntades que de organizaciones, cuando estas tienen consignas que no se pueden negociar desde la propia En Marea", dice la propuesta de documento político elaborada por la dirección y que cuenta con 26 enmiendas enviadas por las bases.

A renglón seguido, la cúpula del partido instrumental --que realizó estos documentos con base en una serie de encuentros comarcales desarrollados a lo largo del mes de junio-- realiza una crítica al modelo de unidad entre las fuerzas del espectro de la izquierda, precisamente el germen de la constitución de En Marea en julio de 2016 para presentarse a las autonómicas de ese año.

"Forzando una unidad sin lealtad lo que hacemos es dilapidar socialmente el capital político del propio concepto de unidad, de forma que cuando estemos en disposición de echar mano de él va a dejar de ser un bien apreciado", teoriza la cúpula, que apuesta por encarar en solitario un nuevo contexto político que ven marcado por "el multipartidismo" en torno a dos bloques: "el progresista y el conservador".

Es ahí, en el "multipartidismo" divido en dos bloques ideológicos, donde En Marea pretende encuadrar su proyecto como vía para "reilusionar" al electorado después de "la decepción causada por fuerzas que atrajeron un voto que luego derivó en promesas incumplidas", en una referencia velada a Podemos.

Asimismo, apuestan por abordar lo que denominan como "post-populismo", una estrategia que "principalmente debería concretarse en el rechazo a la idea de liderazgos carismáticos, la verticalidad discursiva y organizativa y el mesianismo". También pretenden abandonar el "léxico alejado del lenguaje común" que creen acarreó "una de las críticas más extendidas" entre los simpatizantes del proyecto por emplear una retórica de "imposible comprensión para la ciudadanía en general".

ABANDONO DEL RUPTURISMO
Otra de las impugnaciones a la hasta ahora trayectoria política del proyecto sobre el que se asentaba En Marea es el abandono del concepto de "rupturismo". Así, consideran que en el actual contexto "resulta evidente" que "está cerrada" la "ventana" para la "superación del régimen político de 1978 mediante procesos constituyentes".

Por ello, y a pesar de que reconocen que los mejores resultados electorales y más altas cotas de "simpatía social" se consiguieron con "esa caracterización más radical", la dirección de En Marea propone "generar un relato propio y autoreferenciarse" para intentar lograr "mayores consensos sociales", si bien puntualizan que esto "no puede significar" la "homologación" de la organización a postulados socialdemócratas "o la renuncia a la idea de transformación".

Además, rechazan colgarse la etiqueta de que En Marea supone una opción política dentro del espectro del nacionalismo gallego, aunque reivindican que como organización reconocen el "carácter nacional de Galicia".

"Nos sentimos gallegas y gallegos de razón, de corazón y de nación. Y compartimos ese sentimiento con toda la gente que vive y quiere hacer su vida en Galicia para quien sin vivir aquí, Galicia forma parte de su vida. No hay más criterio de pertenencia nacional que la voluntad de convivir", añade la cúpula del partido instrumental en su propuesta política.

SISTEMA DE CUOTAS PARA MILITANCIA
Además del documento político, las bases de En Marea deberán decidir un nuevo modelo organizativo que, de salir adelante, supondría un giro en la concepción del partido instrumental como una herramienta de participación abierta a toda la sociedad de Galicia.

Y es que el sistema de cuotas que propone la dirección dividiría a las bases de En Marea en dos clases: los inscritos que contribuyan económicamente a la organización, que tendrían voz y voto en los debates del partido; y los meros simpatizantes, que al no pagar dispondrían únicamente del derecho a pronunciarse pero su postura no sería tenida en cuenta.

Los pagos serían de carácter mensual por un importe de 2 euros para personas paradas y estudiantes, 5 euros para la cuota general y 10 para aquellos que quieran realizar una contribución "especial" y "voluntaria".

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