El imparable rebrote del movimiento feminista

Manoel Barbeitos
Economista

Una de las mayores y estimulantes noticias de estos últimos tiempos es el imparable rebrote del movimiento feminista en España y en Galicia. Un despertar tal, si alguna vez estuvo dormido, que ni la aparición de VOX ni los rancios y reaccionarios posicionamientos de la derecha sistémica (PP, Cs) serán quien de impedir, como pudimos comprobar el pasado 25N, que este movimiento social se extienda y se convierta en una marea reivindicativa capaz de desbordar los atascos políticos, sociales y culturales que impiden la igualdad real. 


Porque, en contra de lo que opina el Presidente de la Xunta de Galicia (A. Núñez Feijoo), la desigualdad de género tiene en Galicia, como en España, causas fundamentalmente políticas. Por caso las políticas públicas que se aplican.


Como demuestran todas las evidencias empíricas las políticas llamadas austericidas (ajuste fiscal y precariedad laboral) castigaron muy duramente a las mujeres en España y en Galicia, disparando así la desigualdad de género. He ahí que el desempleo y la precariedad laboral sean más elevados en las mujeres que en los hombres. No podía ser de otro modo. Si se liberaliza el despido los/las empresarios/as a quién primero despiden es a trabajadores de los colectivos más vulnerables como, por caso, las mujeres. Ese fue uno de los efectos provocados por las últimas (contra) reformas laborales, como así viene denunciando, con conocimiento de causa, el movimiento sindical.


En relación al desempleo España, y con ella Galicia, es uno de los estados de la zona euro donde el desempleo castiga con mayor virulencia a mujeres que a los hombres (una leyenda superior a los 3 puntos en ambos casos). En toda la zona euro solo Grecia tiene una leyenda mayor. Una leyenda que afecta a todas las mujeres, independientemente de su nivel de estudios y calificación y que se hace superior en el caso de la juventud. Una realidad que se pone de manifiesto en el hecho de que el desempleo femenino se reduce mucho más lentamente que el masculino habiendo sectores, como por caso a industria, donde se dan dinámicas diferentes (mientras disminuye el paro masculino aumenta el femenino, lo que parecía indicar que se está sustituyendo empleo femenino por empleo masculino). El mismo sucede en el desempleo de larga duración. Como conclusión conviene subrayar que las mujeres en España, y en Galicia, tienen muchas más dificultades que los hombres para encontrar un trabajo y también muchas más dificultades que las mujeres en los estados europeos de nuestro entorno.


La inestabilidad y la precariedad en el empleo también es superior en las mujeres que en los hombres. Esto lleva a que las mujeres además de tener más dificultades para acceder a un trabajo tengan peores trabajos y menos retribuidos que los hombres. En España, y en Galicia, la inestabilidad y precariedad la laboral tienen nombre de mujer.


Paralelamente, los ajustes fiscales hicieron tambalear un ya deficitario estado de bienestar especialmente en aquellas funciones que más empleo femenino crean y que mayor libertad dan las mujeres para poder buscar/realizar un trabajo: familia e infancia, dependencia, desempleo, etc. Lo mismo sucedió, por caso, con las prestaciones y los subsidios. Todos los informes solventes, tanto públicos como privados, confirman que los recortes en los servicios sociales de bienestar incrementan la desigualdad de género son la causa de que las mujeres pasen a tener una menor disponibilidad y unas mayores interrupciones de su vida laboral (maternidad, asunción de tareas de cuidadoras….): en España y en Galicia decir familia es decir mujer.


Si los recortes en las funciones públicas de bienestar incrementan la desigualdad no menos relevantes, e indignantes, son los recortes en las políticas de lucha contra la violencia de género (50% durante la gran recesión). Por sí esto no hubiese sido suficiente hubo durante esta última década una clarísima falta de voluntad política para atender como se debía la violencia de género (desde que se tienen estadísticas en Galicia ya superan la cifra de 60 las mujeres víctimas de la violencia de género): habrá que estar el acecho de qué sucede con el Real Decreto 9/2018 de medidas urgentes para lo desenrollo del Pacto de Estado contra la violencia de género.


Ante esta realidad no debería sorprender que el movimiento feminista en España y en Galicia tenga  rebrotado en estos últimos tiempos. Un rebrote que irá a más, pues estamos, sin lugar dudas, en una situación de emergencia femenina. Una emergencia que se acentúa por mor de las posturas adoptadas, en materia de desigualdad de género, tanto por las derechas políticas españolas y gallegas (PP,  Cs,  Vox) como por sus mayores apoyos sociales, por caso la Iglesia católica y  mediática, prensa, radio, televisión. Posturas que con frecuencia como sucede en materias tan decisivas para igualdad de género como el divorcio y/el el aborto son claramente reaccionarias y anti igualdad. Posturas que derivan, en el caso de la Iglesia, de su concepto de la familia y del papel subordinado de la mujer en la misma (madre, esposa, cuidadora) y en el caso de muchos medios de su presentación de la mujer como objeto sumiso de deseo. Una posición claramente ideológica y política que se usa para justificar relaciones de poder, de clase. 

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