La chaqueta de Pablo Iglesias

Manoel Barbeitos
Economista

Hace ya algunos días fue noticia de portada de muchos medios la chaqueta de Pablo Iglesias, quien no deja de ser tanto él como su pareja, la brillante Irene Montero, objeto de continuos, desproporcionados y mayormente mentirosos ataques. La noticia fue que la chaqueta de Pablo Iglesias era de la marca Zara (Inditex). Noticia porque es bien sabido que este dirigente político y su partido (UP) no ocultan las críticas al comportamiento empresarial y fiscal de Inditex y, por tanto, de Amancio Ortega. Casualmente, esos ataques a Pablo Iglesias coinciden en el tiempo con un una serie de nuevas políticas que ponen en evidencia las lógicas y normales diferencias entre los partidos que componen el Gobierno español (PSOE/ UP). Diferencias referidas, por caso, a problemas de gran calado político y social y en los que UP está mostrando una posición más firme y contundente que el PSOE. Diferencias que son ampliadas y tergiversadas por lo que algunos llaman despectivamente “la caverna mediática” quien, a pesar de eso, oculta otras diferencias también muy evidentes, por caso, entre las familias del Partido Popular (PP) o entre  los partidos en los gobiernos autonómicos y locales del “trifachito” (PP,  Cs,  Vox).


En este desvarío mediático, en el que todo vale, se sirve para hacer daño a este Gobierno de las izquierdas y también para provocar, por caso, crispación, los aguerridos atacantes, que utilizan tanto los medios afines como las redes sociales (Twitter), parecen olvidar por el camino que el impacto de la pandemia y la recesión sobre muchas familias en situación de vulnerabilidad puede ser demoledor. Impacto que se multiplica con la cuarentena y la imposibilidad física de desplazarse por lo que era urgente que los poderes públicos aportaran soluciones eficaces e inmediatas para que estas familias puedan cubrir, cuando menos, sus necesidades más elementales (comer, vestir, pagar los gastos de vivienda...). Una de las iniciativas del nuevo Gobierno en esta dirección es la puesta en marcha de un ingreso mínimo vital (IMV) que ayude a esas familias a evitar que caigan en la más absoluta de las miserias. Resulta, por tanto, vergonzoso que la chaqueta de Zara que se puso Pablo Iglesias reciba más atención mediática que la situación límite de estas familias, algo que sí preocupa al líder de UP pero no parece interesar las derechas que tratan con desdén tal iniciativa del gobierno (“ayuda envenenada que quiere eliminar la iniciativa individual y la propiedad privada...que supone, además, el triunfo de las tesis bolivarianas” -sic-). Comportamiento que viene siendo el mismo que tratar con desprecio a las familias que se beneficiarán de tal renta (un millón en España, muchos miles en Galicia). Habría que preguntarse cómo es posible que esto suceda. Preguntarse cómo es posible que estas noticias que erosionan la verdad quien pierde espacios frente las trolas y los bulos pueden tener mayor interés estratégico que nunca y pueden estar ganando adeptos, por caso, entre la gente que peor lo está pasando pero que está siendo manipulada.


También cabría preguntarse cómo la chaqueta que se pone Pablo Iglesias recibe igual o mayor atención que la urgente necesidad de que la Unión Europea se dote de recursos suficientes para atender a los efectos de la pandemia y la recesión económica. Recursos que, de  ningún modo, supongan más deudas encima de unas deudas ya muy elevadas. Algo que, por caso, defiende el político de la chaqueta de Zara, pero que de nuevo las derechas rechazan (en el Parlamento Europeo votaron en contra de la emisión de eurobonos, algo que beneficiaría enormemente a España y a los estados del Sur de Europa, los más endeudados, y que enlaza con la idea de que la UEM debe ser un proyecto común y solidario). Unas derechas a las que no parece importarles, sino todo lo contrario, que su postura debilite el poder de negociación del gobierno español delante de las instancias y de los gobiernos europeos reticentes como, por caso, Alemania, Holanda, Austria... Esa es la visión de estado de las derechas españolas que se ve apoyada por sus altavoces ridiculizando, en sus portadas y editoriales, la valiente postura del gobierno español. Una apuesta por la confrontación y la crispación que no tiene parangón en Europa.


Y así podíamos seguir. Por caso, ¿qué decir de los ataques que, por parte de los mismos, está recibiendo Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias y portavoz del gobierno español en esta crisis, como ya había sido de gobiernos anteriores? ¿Cómo es posible tales mensajes de odio y de descalificación a este funcionario cuyas comparecencias transmiten tranquilidad, sosiego y seguridad? Cuando pase la pandemia no estaría de más acudir a las hemerotecas y ver cuáles fueron los asuntos de referencia que durante este tiempo coparon las portadas de los diferentes medios de comunicación y opinión así como de atención de, por caso, los partidos de las derechas. Veremos cómo lo que realmente buscaron fue, siempre y en todo momento, derribar como sea a este gobierno de las izquierdas sin importarle las consecuencias políticas y sociales en una coyuntura como la actual tan difícil para todos. Una coyuntura que debería propiciar la unidad de todos en la lucha contra la pandemia y no sembrar tanto odio y tanto resentimiento.


El problema no es la chaqueta de Pablo Iglesias, ni siquiera su vivienda. Son las políticas públicas progresistas que está poniendo en marcha este Gobierno y que se ven facilitadas por los indiscutibles impulsos políticos y talante social que  P le está aportando. Políticas que ponen el foco en los ciudadanos que peor lo están pasando pero que no son del agrado de unas derechas siempre egoístas e insolidarias. Siempre dispuestas a sembrar el odio y la crispación para lo cual ahora cuentan con el apoyo pernicioso de unas redes que favorecen y multiplican la polarización de los usuarios.

2 Comentarios

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Creo que hay un error donde pone que es usted economista, yo creo que quería poner comunista, menudo artículo más sectario, amoral y lleno de hipocresía, dejar de llenaros la boca con la sociedad y el pueblo, todos, repito todos tenemos derecho a prosperar en la vida al igual que tus lideres, sin que tenga que venir nadie a subvencionarnos, solo queremos que no se nos pongan piedras en el camino, por talibanes ideológicos como tu.

escrito por Alvaro 06/may/20    15:36
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Tiene razón....el problema no es la chaqueta del líder de extrema izquierda. El problema es dar papel y lápiz a un chaquetero como el autor de este artículo,al que sí se le nota ese odio del que tanto critica a la derecha. Tengo claro qué clase de economista es usted....de esos que,con el puño arriba,hace mucho con el dinero de los demás,pero el suyo que no se lo toquen....

escrito por Eldemoniodetasmania 06/may/20    14:45

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