Rodriguez Zapatero, el Bambi que dejó de serlo

Carmen P. Flores

El paso del tiempo cambia a las personas, dicen. A unas las vuelve mejores, otras peores y un tercer grupo las dejan ni fu ni fa. De estos tres grupos, seguro que hay más, conforman la sociedad con experiencia, es decir las personas con una cierta edad a la que me niego a llamar viejas. Claro que en esta división hay subgéneros entra las ambiciones de muchos del primer y segundo grupo. ¿Ambiciones?, si la del poderoso caballero es Don dinero. El que transforma y de que manera a los humanos.


Zapatero en RAC1




En las elecciones generales del 2004, cuando todos creían que el PP ganaría las elecciones por mayoría, los atentados del 11M dieron la victoria al candidato del PSOE, José Luís Rodriguez Zapatero. Un político joven, con una sonrisa encantadora y hasta cierto punto ingenua que le valió  el sobrenombre de Bambi, Con la Z de Zapatero, y la “zeja”, el gesto que el PSOE escogió para una campaña original con la que pretendía explicar los logros realizados por su gobierno en esos cuatro años, y con la vista puesta en las generales del 2008 que volvió a ganar.


 No hay que negar que pese a sus errores que fueron unos cuantos, Zapatero, también hizo cosas que no hay que olvidar: el regreso de las tropas de Irak, la subida de las pensiones mínimas y el salario mínimo interprofesional. Aprobación de la Ley de Dependencia, Ley de igualdad, la Ley integral contra la violencia de genero,  la ley antitabaco, el carnet por puntos y algunas cosas más. Tampoco hay que olvidar su aterrizaje en el escenario internacional donde estaba bien considerado, con su frase “talante, talante, talante”.


Quedarán para la historia otras frases pronunciadas por el presidente Zapatero entre las que se encuentra “España es un poderoso transatlántico “. La dijo el día del centenario del hundimiento del Titanic, “Haré una democracia ejemplar” una frase que dejó a más de uno petrificado.  Y que decir de los famosos “brotes verdes" en plena crisis económica.  “Las palabras deben estar al servicio de la política y no la política al servicio de las palabras”. Una frase que ha quedado en los manuales de estilo de la demagogia política moderna.


Zapatero, como suele ocurrir, es lógico, dejó de ser presidente porque así lo decidió la ciudadanía retirándole su confianza. Tenía que ganarse la vida, aunque ya la tuviera resuelta como todos los expresidentes: paga de ex, Consejo de Estado. Pero era demasiado joven para el retiro y la ambición había calado en  "el Bambi quemado" que, al cabo de pocos años, se había involucrado, previa minuta, en la Venezuela de la democracia ejemplar que todos conocen. El Bambi tierno, sonriente vendía su alma ya no tan cándida al mejor postor, tirando por tierra su legado como presidente.  Su periplo venezolano empezó en el 2016 como “intermediario” entre el gobierno y la oposición. Claro que al final Zapatero se ha mostrado crítico con el reconocimiento internacional a Juan Guaidó. Los resultaos de su intermediación venezolana se han traducido en su defensa del dictador Maduro.


 La actitud del expresidente Zapatero ha levantado ampollas en más de un destacado dirigente, entre ellas la de Felipe González que ha criticado a su compañero de partido. Las relaciones entre los dos expresidentes se han roto más aun desde que González ha criticado a Pedro Sánchez con el que dice no se siente representado o que el gobierno parece el camarote de los hermanos Marx. Palabras que no han gustado a Zapatero que le ha contestado que eso no es así. Además de afirmar que está de acuerdo con el gobierno de coalición de PSOE y Podemos que tanto critica Felipe González.


 La actitud de Zapatero y sus diferencias con González han dejado en el cajón de su mesilla aquella afirmación que hiciera en su día “He aprendido más de Felipe (González) en tres horas de conversación que en muchos años de vida política”. Seguro que su presencia en Venezuela y su relación con el demócrata Maduro han sido mucho más interesantes y lucrativas.  Zapatero, el Bambi sonriente ha dejado paso al cuervo, que tanto rechazo producía en los documentales de Rodriguez de la Fuente. “La ambición suele hacer traidores, decía Cristina II, reina de Suecia, allá por el siglo XVII" . ¿ Será verdad?.

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