Que Dios coja confesado al mundo con Trump

Carmen P. Flores

Trump firma


La presidencia que acaba de estrenar Donald Trump en EEUU no pinta bien por las características del personaje. Cuando una buena parte de la ciudadanía pensaba que las promesas del candidato eran solo campaña electoral, las dudas se han disipado después de algunos gestos que resultan inquietantes.


A las pocas horas de ser investido presidente, y sin darle tiempo a Obama a llegar a su destino particular, la primera medida que adopta es una orden ejecutiva por la que anima a los Estados a eliminar los aspectos que consideren más caros de la aplicación del ‘Obamacare’.


Un primer paso para desmantelar la reforma sanitaria de su predecesor, uno de los mayores logros del primer presidente negro y que podría dejar a varios millones de personas sin derechos a esta cobertura.


Al nuevo presidente le faltó tiempo para ordenar a su equipo que colgara en la página web de la Casa Blanca el listado de prioridades, dentro de su “nacionalismo” más retrógrado, que representa un repliegue de Estados Unidos, derogaciones energéticas que obligaban a reducir emisiones contaminantes, la construcción el muro con la frontera con México contra la inmigración irregular. Se eliminó de la web todo lo relacionado con las políticas del cambio climático.


En el tema de la igualdad, solo hay que ver el número de mujeres con responsabilidades que tiene su ejecutivo. Las mujeres para él son meros instrumentos o simples floreros para decorar, como es el caso de su esposa.


Los periodistas tampoco lo van a tener fácil con Trump, solo hay que recordar su primera rueda de prensa y sus acusaciones, desprecio y prepotencia empleada con algún periodista. Pero se olvida que en EEUU los medios de comunicación no se dejan “pisar” por los poderes, lo que quiere decir que sus ruedas de prensa van a ser de las que hacen historia. No obstante, los colegas no lo van a pasar muy bien que digamos.


La poca experiencia política, su carácter arrogante y sus pretensiones de gobernar el país como si fuera una empresa, no es una buena estrategia de Trump, y menos teniendo en cuenta su pésima gestión como empresario. Ha sido más un empresario mediático que un empresario de éxito económico.


Su política exterior puede aportar a EEUU más de un problema, lo mismo que a Europa, donde uno de sus objetivos es dividirla para debilitarla. Ahí tenemos el ejemplo del Reino Unido, donde su primera ministra Theresa May, después del triunfo de Trump parece que quiere desafiar a las instituciones europeas, bajo la amenaza velada de alinearse con EEUU y dejar de lado a la Unión Europea.


Una parte de la sociedad americana, que sabe la que se le viene encima, el mismo día de la toma de posesión del nuevo y estrafalario presidente, ha empezado a manifestarse en las calles de las grandes ciudades, protestando por la política que pretende aplicar. Como dice un refrán popular, “que Dios coja confesado a todo el mundo con el presidente Trump”.

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