​Los muros de la vergüenza

Manuel Fernando González Iglesias

Vallademelilla


Como Vds. ya habrán podido leer en los diarios digitales, ver en la televisión, o escuchar en los principales informativos de la radio el Presidente Donald Trump acaba de firmar el Decreto que va a permitir a su Gobierno construir, con fondos destinados a otros fines, el tramo final del muro que separará físicamente a mejicanos de estadounidenses, estos últimos, más conocidos despectivamente como 'gringos' desde la guerra que enfrentó a ambos países en 1846 y que sirvió para que los norteamericanos se anexionaran gran parte del territorio mejicano que es muy fácil de encontrar en los mapas de los actuales estados de Tejas, California, Nuevo Mexico, Nevada, parte de Colorado y Utah.


Por si alguien no lo recuerda, ese muro al que nos referimos lo comenzó a construir en 1994 la Administración de Bill Clinton, el actual esposo de la contrincante demócrata Hillary Diane Rodham Clinton, que como todos sabemos, acaba de perder las presidenciales ante 'el gringo Trump'. Un detalle que, ahora mismo, no interesa a muchos destacar, por aquello de que la moda de buenos y malos persiste de forma vibrante en nuestra 'mutante' opinión pública.


La 'obra de arte' que ahora quiere ampliar el nuevo mandatario norteamericano se "ve muy bien" en la frontera Tijuana-San Diego (California), pero continúa en otros tramos de los estados de Sonora, Arizona, Baja California y Nuevo Méjico. Allí encontrarán Vds. los más sofisticados sistemas de seguridad fronteriza a base de tres barreras de contención, iluminación de muy alta intensidad, cámaras de visión nocturna y por supuesto, todoterrenos y helicópteros artillados que para sí quisiera tener nuestra Guardia Civil en su vigilancia fronteriza. Si Vds. siguiendo nuestra recomendación consultan un blog llamado Tokitan, podrán conocer muchas más cosas sobre "los muros de la vergüenza" que todavía existen en nuestro "civilizadísimo" mundo actual.


A mí, personalmente, el muro que más dolor me produce es posiblemente el más próximo. Uno, que comenzó a construirse en 1998 y que tiene por sede a la ciudad de Melilla. Costó 5.500 millones de las antiguas pesetas, y ahora mismo, con todas las modificaciones que se le han ido introduciendo debe haber triplicado la cifra inicial. Sus 12 kilómetros de largo y sus controvertidas cuchillas quitadas por el gobierno Zapatero, y vueltas a poner, hieren el alma, pero sobre todo, la dignidad de unos seres humanos indefensos y errantes, se mire la cosa desde el monte Gurugú en el lado marroquí, o desde el hermoso Faro de la vieja Melilla en la parte española.


Lo pensamos todos, lo gritan cada día las ONG’s que están en la zona, pero ninguno de nosotros ha obligado a los sucesivos gobiernos a destruir semejante monumento a la insolidaridad, ni tampoco a los diferentes gobiernos de Europa le conviene quitarlo, porque para sus civilizados dirigentes hacerlo produciría” lo que muy pomposamente se denomina un 'efecto llamada'. Grecia e Italia ya saben de lo que le estamos hablando.


Hoy, en 'el mundo mundial', hay varios ejemplos más de esta sangrante forma de entender la solidaridad por el ser humano. Les relaciono unos cuantos para que no se me aburran: La valla de Cisjordania. El muro de la segregación en Eslovaquia muy poco conocido pero que la comunidad romaní sufre a diario. Los muros para contener las favelas en Rio de Janeiro. La pared del Sáhara. La línea verde Chipre. El eterno paralelo 38 que separa a las dos Coreas y como no, pese a los acuerdos del Viernes Santo de 1998 el muro que divide a católicos y unionistas en Irlanda del Norte. Cada noche, las puertas de metal de esa construcción siguen cerrándose para la seguridad de todos y las paredes de los barrios limítrofes continúan ahí, tanto los físicamente como ideológicamente. Todavía viven los que cometieron delitos de sangre y los cementerios siguen llenos.


Así que ¿quién se va a atrever a pedirle ahora al 'gringo Trump' que desista en la construcción de su infumable muro mejicano tras contemplar esta relación tan mínima de algunos de los ejemplos más notables de lo que se han venido en llamar 'los muros de la vergüenza'?


Nadie.

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