La bandera española, la estelada y las etiquetas

Carmen P. Flores

Bandera Espana

A las gentes que llevan colgadas banderas españolas o las exhiben en alguna manifestación se les llama "ultras"



He de confesar que eso de las banderas de tela, plástico o cualquier otro material me trae sin cuidado por la utilización que se hace de ellas. Pero respeto a los que opinan lo contrario. Estamos en democracia y todos son libres de creer, bendecir o adorar lo que les venga en gana.


En estos tiempos de tensión que se vive en Catalunya, los ciudadanos que no se han entregado al independentismo tienen que ir con pies de plomo a la hora de manifestar sus opiniones o de llevar determinada bandera porque alguien se ha otorgado la potestad de calificar a las personas, símbolos o acciones de los que no piensan como ellos.


A las gentes que llevan colgadas banderas españolas o las exhiben en alguna manifestación se les llama "ultras". ¿Por qué? ¿Todos son de la ultraderecha? ¿Cómo habría que llamar a los independentistas que llevan la estelada? ¿Ultraindependentistas? ¿Intolerantes?


El pasado domingo un grupo de personas se manifestaban en Zaragoza delante del recinto donde Podemos estaba celebrando un encuentro de cargos electos. Los manifestantes llevaban banderas españolas constitucionales -no sé si había alguna camuflada con el águila- y banderas aragonesas. Políticos y periodistas bautizaron esa manifestación como de "ultraderecha"


Ahora resulta que en este país se cataloga, con bastante frivolidad, a las personas que sienten los colores de la bandera española. Lo que quiere decir que bandera española es igual a facha, así lo dicen unos cuantos demócratas. "Cuanto menos aporta un político, más ama a la bandera", decía Hubbard Kin.


Creo sinceramente que este país es rico en pluralismo ideológico, que se caracteriza por el respeto, la tolerancia, el reconocimiento al contrario y la libre expresión de las ideas. Nadie debería olvidar esto.


Los monopolios ideológicos que intentan ejercer una hegemonía absoluta ahogando con ello el derecho de pensar o sentir son extremos peligrosos para la credibilidad de cualquier sistema político y deja una sensación de autoritarismo en medio de impunidad y arbitrariedad. Sin pluralismo no ha democracia.


Es necesario que nadie se apropie ni de las banderas, las ideas, los sentimientos y la patria y que esa apropiación se utilice para descalificar a los demás. Las ideas como las cosas, no son ni blancas ni negras, sino, ¿qué sentido tiene el arco iris?


Decía Camilo José Cela que "el nacionalista cree que el lugar donde nació es el mejor lugar del mundo; y eso no es cierto. El patriota cree que el lugar donde nació se merece todo el amor del mundo; y eso sí es cierto".


Hay individuos que son nacionalistas, patriotas y los que no son ni una cosa ni otra. Es la gran ventaja de sentirse libre.


Artículo publicado originalmente en Catalunyapress

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