Fichaje de altos vuelos del Celta de Vigo: Chiño aterriza en Balaídos "para robarnos el bocata"
La mascota del Celta sucede a Celestino y se une a una tradición de mascotas encarnada en Roelio, la más querida del país.
"Gharda o bocata, rapás!". Con ese mensaje, repetido durante milenios por padres, madres y abuelos en playas de toda la geografía gallega, también suena de vez en cuando en Balaídos, estadio mítico donde no hay tiro de cámara que no capte el vuelo de las gaviotas que sobrevuelan el recinto olívico. Animal mítico en el feudo celeste, donde Catanha comenzó a celebrar sus goles con el vuelo del ave, es también considerado un depredador voraz, algo que conocen bien los intrépidos turistas que en las Cíes se atreven a descuidar su comida con las bandadas cerca. Ahora, además de en el cielo, estará en el césped con el último gran fichaje del Celta de Vigo, que ha acostumbrado a la afición a exitosas campañas de marketing y comunicación en los últimos años -como la de la artista Madonna y su camiseta de hace unas semanas- y que con esta contratación dará un auténtico golpe de efecto.
CON TODOS USTEDES: ¡CHIÑO!
Se trata de Chiño, la nueva mascota del club vigués. Es, nada más y nada menos, que una gaviota, que viene a ocupar la demarcación en la banda que dejó huérfana Celestino, el último de la saga de mascotas celtiñas que, con mejor o peor acogida, han tenido siempre un hueco en la historia del club.
Chiño, en realidad, es heredera directa de Nocho, abuelo de Chiño y otra gaviota que a mediados de los 90 conquistó el corazón del celtismo y los sueños de los rivales, que tenían pesadillas con la arisca ave con casco vikingo que danzaba en un Balaídos con foso que en poco o nada se parece al recinto de 2026 que pugna por ser sede del Mundial de 2030.
La "gavotseñal" se activó en la ría esta mañana con el anuncio, que la mascota celebró "con un caldero de sardinas y pan duro". Celeste desde la cuna, Chiño consigue su primera alta en la Seguridad Social a los 36 años, engordando así las cifras publicadas ayer por el Gobierno de España que hablaba de 22 millones de ocupados en España.
TRADICIÓN EN ESPAÑA
Este fichaje de altos vuelos del Celta viene a competir de tú a tú con otras grandes mascotas de Primera División. En España existe una larga tradición de mascotas de equipos, aunque algunos equipos, como el Real Madrid, recelan de estos disfraces. Otros, como el Athletic Club, no tienen mascota oficial, aunque no es raro ver leones aquí y allá en las gradas de San Mamés.
El mapache Indi en el Atlético de Madrid, la palmera Palmerín en el Real Betis, el gato Cat en el Barça, los periquitos Perico y Perica en el Espanyol, el diablillo Dimoniò en el Mallorca, el balón coronado Txurdin en la Real Sociedad, el murciélago Amunt en el Valencia o el submarino Groguet en el Villarreal son algunos de las mascotas más variopintas de Primera División.

En Segunda encontramos clásicos que no necesitan presentación como Pepe Zorrillo en el Real Valladolid, Super Pepino en el Leganés, Pío Pío en Las Palmas, Cacho en el Racing Club o Morciyeti en Burgos. El Deportivo de La Coruña, no obstante, no tiene mascota, pero sí mascotas, con la campaña del club para animar a sus aficionados a adoptar perros, con el sabueso Oito como parte de la familia blanquiazul.
No obstante, si hablamos de mascotas, no podemos ignorar a la mejor y más conocida de toda Galicia, España y el mundo entero: Roelio. Querido y odiado a partes iguales, la mascota del Pontevedra CF es un símbolo de la ciudad, del club y de la afición granate, que tiene su amor depositado en ese hueso que se ha transformado a lo largo de los años y que, incluso, fue reconocido con el dudoso honor de ser considerada 'La mascota más fea del mundo', que no la menos querida, título en el que no se puede meter al estimado Roelio, al que cariño no le faltará nunca.
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