El Dépor acaricia con los dedos la Primera División tras vencer al Andorra 2-1

Con un ambiente de gala y una grada arrebatada que ejerció de jugador número 12, el conjunto coruñés firmó su undécimo partido sin perder, una racha espectacular que le permite depender de sí mismo para el ascenso directo


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Andorra-Dépor en un partido anterior

Si algo ha hecho el Deportivo desde que hace ocho años empezó un descenso que parecía incontrolable ha sido sufrir, vivir al límite y sobrevivir. Por eso, no había otra fórmula para vencer al Andorra que con una remontada agónica por 2-1 en un Riazor abarrotado que nunca perdió la fe. Con un ambiente de gala y una grada arrebatada que ejerció de jugador número 12, el conjunto coruñés firmó su undécimo partido sin perder, una racha espectacular que le permite depender de sí mismo para el ascenso directo. La Primera División ya espera al Dépor en Valladolid, donde buscará los tres puntos que le quedan para volver a donde le corresponde.

Un primer tiempo de máxima tensión
El técnico Antonio Hidalgo ya había advertido en la previa sobre la ilusión y el sufrimiento, y el guion no pudo ser más fiel a sus palabras. El partido tardó en desperezarse en un primer cuarto de hora con pocas acciones, donde el Dépor, con su habitual defensa de cinco, priorizó el orden y la seguridad en su última línea sin presionar alto, mientras que el Andorra se adueñó de la pelota sin prisa por armar sus ataques. A los 15 minutos, Riazor reclamó un forcejeo de última línea entre Yeremay y Alende en un balón largo donde el central alargó el brazo. Las hostilidades se desataron poco después: Yeray buscó la escuadra de Álvaro Ferllo a los 17 minutos y Akman —que estuvo a sol y a sombra detrás de Mario Soriano— también probó los reflejos del guardameta local.

El Dépor reaccionó a chispazos cuando el '10' y Soriano conectaban. Yeremay asistió a Bil (Bil Nsongo), quien se revolvió en el área pero chutó flojo ante Owono. Aunque el juego parecía muy mecánico, permitía pisar el área rival. Sin embargo, la primera gran ocasión fue para Cabazón con un disparo rozando el larguero, avisando del peligro visitante en las transiciones.

El mazazo del 0-1 llegó al contragolpe tras una posible falta sobre Luismi Cruz en campo rival; Vilá penetró hasta la línea de fondo y sirvió atrás para que Cerdà, el hombre más destacado de los visitantes, rematase completamente solo desde el punto de penalti. El Andorra pudo hacer el segundo tras un centro de Villahermosa desde la derecha que buscaba de nuevo a Cerdà, pero Ximo Navarro salvó in extremis con un despeje sobre Ferllo, quien firmó una mano milagrosa.



En la recta final antes del descanso, el Dépor dio el paso al frente que aguardaba Riazor. Un centro de Luismi Cruz al segundo palo terminó en un remate desviado de Quagliata, y a los 44 minutos llegó la ocasión más clara: Villares filtró para Ximo, su pase de la muerte lo rechazó Owono ante Yeremay bajo palos, y Bil no pudo cazar el balón muerto. Inmediatamente después, un servicio de Yeremay a la espalda de la defensa dejó a Bil Nsongo mano a mano con el meta rival, pero el delantero cruzó demasiado su remate. La grada despidió a los suyos al grito de «sí, se puede».

Soriano desata la locura y Zakaria consuma la épica
La segunda mitad ofreció una versión completamente agresiva y ofensiva. Ximo Navarro voló por la banda para guiar a su equipo y su primera galopada levantó al estadio. Justo después, en el inicio de la reanudación, Mario Soriano recibió entre líneas a 30 metros de la portería, armó la pierna derecha y se sacó un tremendo trallazo, un auténtico misil que entró por toda la escuadra de Owono. Era el 1-1 y el sexto tanto del madrileño en la temporada. El Andorra no se amilanó, pues aún buscaba con ahínco una remota opción de promoción; Villahermosa probó con un tiro colocado desde la frontal, pero Ferllo despejó a una mano desde el césped.

Hidalgo movió el banquillo pasada la hora de juego buscando frescura sin romper la defensa de cinco. Retiró a Luismi Cruz para dar entrada a Noé, el "bisonte de Abegondo", conformando un tridente de canteranos junto a Bil y Yeremay. Noé aportó una energía soberbia y brindó un gran pase para Yeremay a la contra, pero el remate del canario mano a mano con Owono se estrelló en el palo. Poco antes, Noé también había chutado con la puntera tras una dejada del '10', deteniendo Owono con seguridad.

El tramo final se volvió trepidante. Quagliata intentó una vaselina a puerta vacía tras un robo en la salida del portero, pero se marchó desviada justo antes de ser sustituido. En los últimos 15 minutos, Hidalgo introdujo a Escudero y a Zakaria Eddahchouri por Altimira y Quagliata, duplicando las opciones ofensivas. El Dépor hundió al Andorra en transiciones; Loureiro estuvo cerca en un córner y Yeremay volvió a penetrar en el área sin lograr definir.

El destino del encuentro estaba reservado para Zakaria Eddahchouri, el gran especialista desde el banquillo blanquiazul. En una jugada nacida de un saque de banda largo, Bil Nsongo peinó el esférico de cabeza en forma de centro. El ariete de Papendrecht, rodeado de rivales, controló con un gesto de crac en boca de gol y fusiló con la pierna izquierda cruzando la red para establecer el 2-1 definitivo.

Riazor se desató en una auténtica locura colectiva. Con este triunfo, el Deportivo abraza la Primera División y tendrá que certificarlo con una victoria en Valladolid para llegar ya ascendido a la última jornada de Liga.

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