El marisqueo gallego, en jaque tras las lluvias del invierno: las rías se vacían de bivalvos
Los expertos coinciden en que la respuesta pasa por reintroducir ejemplares jóvenes de distintas tallas para intentar regenerar las zonas más castigadas. No obstante, todo dependerá de que las lluvias no regresen con la misma intensidad, una amenaza que mantiene en vilo a las mariscadoras
El marisqueo gallego, en jaque tras las lluvias del invierno: las rías se vacían de bivalvos
El sector del marisqueo en Galicia atraviesa un momento delicado. Las fuertes lluvias del invierno han incrementado la presencia de agua dulce en las rías, una alteración que ha provocado una mortandad elevada de bivalvos y ha dejado a buena parte de las mariscadoras ante un futuro incierto.
Según explica el coordinador de biólogos de Pontevedra de la Consellería do Mar, Fernando Febrero, los fondos marinos son los más castigados por el exceso de agua dulce, lo que deriva en una pérdida de moluscos “moderada o severa”. El impacto varía según las zonas, pero el daño es generalizado y preocupa en todo el litoral.
Una crisis arrastrada desde 2023
Febrero califica la situación como “puntual”, aunque recuerda que el problema no es nuevo. Los efectos del otoño de 2023 todavía no se habían superado: los bancos marisqueros necesitan entre año y medio y tres años para regenerarse, y el nuevo episodio de lluvias ha truncado esa recuperación. “Justo ahora que llevábamos dos años, volvió el temporal, sin dar tiempo a que los bancos se repusieran”, relata.
El exceso de agua dulce altera la salinidad y provoca un “choque osmótico” que puede resultar letal para las especies. Además, el aporte fluvial arrastra nutrientes y reduce el alimento disponible para los organismos filtradores. Ante esto, los biólogos han iniciado inspecciones visuales para establecer el tipo de mortandad y coordinar muestreos junto a las cofradías, comparando los datos del otoño pasado con los actuales.
Siembras y espera: la única salida
Los expertos coinciden en que la respuesta pasa por reintroducir ejemplares jóvenes de distintas tallas para intentar regenerar las zonas más castigadas. No obstante, todo dependerá de que las lluvias no regresen con la misma intensidad, una amenaza que mantiene en vilo a las mariscadoras. En muchos arenales gallegos, la escasez de recursos plantea la posibilidad de suspender la actividad.
La decisión, según recuerda Febrero, debe equilibrar criterios biológicos y socioeconómicos. “Biológicamente, si la mortalidad es moderada o severa, lo razonable sería detener la extracción”, explica. Pero el lado social pesa: muchas trabajadoras no saben si podrán acceder a ayudas o subsidios en caso de paro.
No es un temor nuevo. En ceses anteriores, el Instituto Social de la Marina (ISM) denegó apoyos a parte del colectivo, que incluso recurrió a la justicia por la falta de ingresos. En lugares como Muros-Noia o A Illa de Arousa, los mariscadores han llegado a recoger de la arena las conchas de los moluscos muertos. Aun así, Febrero mantiene la esperanza: “No estamos ante un punto de no retorno”, afirma, confiando en que las rías aún puedan recuperarse si el tiempo da tregua.
Menos permisos, reflejo de un sector herido
La fragilidad del marisqueo se hace visible también en los datos de la Consellería do Mar. En 2025 hay 3.179 permisos de explotación (Permex), un 9,9% menos que en 2023, cuando sumaban 3.529. El descenso más brusco se produjo entre 2023 y 2024, con la pérdida de 222 autorizaciones, especialmente en Pontevedra, que perdió 122.
Actualmente, la provincia pontevedresa concentra 1.748 permisos, seguida de A Coruña, con 1.404, y Lugo, con solo 27. Una tendencia que refleja la pérdida progresiva de profesionales en un sector clave para la economía costera gallega, que lucha por sobrevivir ante los efectos del cambio climático y la inestabilidad ambiental.
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