Problemas para cobrar la pensión afectan a cientos de emigrantes retornados de Alemania, a menudo clientes del Santander
El no reconocimiento del número de IBAN de las entidades que absorvió en su día el Banco Santander (como Banesto, Popular y Pastor) y la no recepción da la obligatoria fe de vida por parte de las autoridades alemanas. Estos son los motivos más usuales por lo que muchos inmigrantes gallegos retornados tras jubilarse en Alemania están teniendo problemas para cobrar sus pensiones estos meses.
El Partido Socialista de Ourense denunció este lunes que muchos pensionistas alemanes residentes en la provincia llevan meses sin percibir su prestación desde enero debido a incidencias en las transferencias internacionales.
Según explicó la formación, se trata principalmente de personas que cobran la pensión a través del sistema alemán y tienen el dinero domiciliado en el Banco Santander, pero figuran aún como antiguos clientes de Banesto, Banco Popular o Banco Pastor, entidades ya integradas en el grupo.
El organismo pagador de las pensiones para españoles que trabajaron en Alemania, el Deutsche Post, detectó que el sistema internacional rechazaba las órdenes de pago al “no reconocer” a las antiguas entidades por no haberse actualizado a tiempo los datos de las cuentas a 31 de diciembre, lo que dejó sin ingreso a los afectados.
Testimonios con causísticas muy diversas
Llevo tres meses sin recibir mi pensión alemana. Soy viuda, vivo sola en una aldea de Ourense y ese dinero era mi único ingreso
Algunos lectores que se han dirigido a Galiciapress confirman la existencia de problemas. "Llevo tres meses sin recibir mi pensión alemana. Soy viuda, vivo sola en una aldea de Ourense y ese dinero era mi único ingreso para pagar la luz, la comida y mis medicinas. Nadie me avisó de que tenía que cambiar mis datos bancarios; la carta de la Seguridad Social alemana llegó a mi antigua dirección, donde ya no vivo", indica Marisol, vecina de Boborás, que dice cobra una pequeña pensión tras la muerte de su marido, ex-emigrante en Alemania.
Las dificultades no solo afectan a familiares de cotizantes, también a personas que cobran su propia prestación. "Yo trabajé 30 años en una fábrica de Múnich y volví a Galicia en 2010 con mi pensión alemana. Siempre he cobrado sin problemas, hasta este año. En enero, el dinero no llegó. Llamé al Santander y me dijeron que todo estaba correcto. Llamé a Alemania y no me entendían o no me quiseron un gestor. Hasta que contraté un gestor, que me explicó que mi aseguradora alemana ahora me exige un NIF alemán, un número fiscal de allí que ni sabía que existía", relata Eudosio, ex trabajador metalúrgico en Munich y hoy afincado en la comarca de A Limia.
Desde el año pasado, no hemos vuelto a ver ese dinero. Resulta que no enviamos el certificado de fe de vida porque nadie nos explicó que había que hacerlo cada año
A veces, los afectados son matrimonios. Es frecuente que el problema parta de una comunicación postal que no se recibió. Tal es el caso de Antonio y Gertrudis, que viven en un geriátrico de la capital ourensansa: "Mi mujer y yo vivimos en una residencia de mayores en Ourense desde hace dos años. Nuestras hijas están en Cataluña y no pueden venir a menudo. Entre los dos, sumábamos una pensión alemana pequeña, de esas de empresa, que no llegaba a los 1.500 euros al año, pero para nosotros era el capricho de poder comprar alguna cosa extra o invitar a nuestros nietos cuando vienen a vernos. Desde el año pasado, no hemos vuelto a ver ese dinero. Resulta que no enviamos el certificado de fe de vida porque nadie nos explicó que había que hacerlo cada año, y en la residencia no se enteraron.".
Avisos que no llegan y meses sin ingreso
Desde el PSdeG ourensano subrayan que, aunque la “mayoría” de los pensionistas recibió notificaciones para modificar la domiciliación, los casos más complejos se concentran en personas mayores que ya no viven en la dirección que figura en la Seguridad Social alemana, por lo que las cartas quedan olvidadas en buzones equivocados.
La secretaria provincial de Migraciones, Teresa Barge, apunta que hay vecinos de Ourense que “llevan meses sin cobrar su pensión” y que la organización se ha puesto “a disposición” de los afectados para aclarar la situación con las entidades alemanas y españolas.
En paralelo, el partido está colaborando con familiares y responsables de residencias y centros de mayores para reunir la documentación necesaria que acredite la nueva relación bancaria y desbloquee los pagos pendientes.
Fe de vida y NIF alemán, otras posibles causas
Más allá de los impagos bancarios, la Secretaría Provincial de Migraciones del PSdeG-PSOE de Ourense está asesorando a retornados de Alemania que, durante 2024, sufrieron la interrupción de sus pensiones de empresa por no haberse enviado automáticamente el certificado internacional de fe de vida, un requisito imprescindible para seguir cobrando.
Según el secretario provincial de Migraciones, Luís Gulín Iglesias, la mayoría de los casos se localiza en las comarcas de A Limia, O Ribeiro y algunas zonas de Lugo y A Coruña, donde muchos retornados reciben pequeñas pensiones privadas que no superan los 1.500 euros al año.
El trámite de fe de vida debe renovarse cada año y, cuando no se remite en plazo y forma, las aseguradoras y fondos alemanes suspenden los pagos de forma automática, lo que ha dejado a varios mayores sin esos ingresos complementarios hasta que se regulariza su situación.
En algunos expedientes, los retrasos se deben también a la falta de un NIF alemán, ya que determinadas aseguradoras están exigiendo a los retornados tramitar este número fiscal ante el Bundeszentralamt für Steuern, en Bonn, sin el cual no se autorizan los pagos.
El PSdeG detalla que su equipo ayuda a los pensionistas a rellenar formularios redactados en alemán y recuerda que, si la pensión privada no se complementa con una prestación española, está sujeta a cotizaciones al seguro médico y de dependencia alemán, que pueden llegar hasta el 19% de la cuantía mensual y que, en todo caso, se consideran gasto deducible en la renta en España.
Jubilados españoles que viven fuera de España deben enviar fe de vida con más frecuencia
La burocracia también afecta a los jubilados españoles que viven en el extranjero, como sucede con muchos gallegos residentes en Portugal.
En 2026, los pensionistas de la Seguridad Social española que residan en el extranjero deben acreditar su vivencia dos veces, en una campaña que se extiende del 1 de enero al 31 de marzo y en una segunda ventana durante todo el mes de septiembre.
A partir de 2027, la Seguridad Social elevará a tres los controles anuales –en enero, mayo y septiembre–, con el objetivo declarado de tener un seguimiento más preciso de las pensiones que se abonan fuera de España y evitar pagos indebidos tras fallecimientos no comunicados a tiempo.
Este endurecimiento se apoya en la digitalización de los procedimientos y en herramientas como la app VIVESS, que permite acreditar la vivencia mediante reconocimiento facial y remitir los datos directamente al INSS sin necesidad de pasar por consulados ni oficinas, reduciendo desplazamientos para miles de pensionistas gallegos repartidos por Europa.
La aplicación móvil VIVESS se ha convertido en la principal vía para que los jubilados que viven fuera de España –incluidos muchos gallegos retornados parcialmente o con largas estancias en Alemania– puedan realizar el trámite desde casa con un “selfie”, en pocos minutos y sin recurrir al correo postal.
La Seguridad Social insiste en que la responsabilidad de cumplir los plazos recae en el pensionista, que debe estar atento al calendario para no perder ni uno de los periodos de acreditación, ya que la omisión en una sola fecha puede implicar la suspensión del abono mensual.
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