La 'Rolls-Royce china' llama a la puerta de Stellantis para montar una fábrica en España
Stellantis está embarcado en conseguir más socios chinos tras su alianza con Leapmotor. Algo que tarde o temprano tendrá consecuencias para la producción en Balaídos (Vigo).
Stellantis, el gigante multinacional que agrupa marcas como Fiat, Jeep, Peugeot o Citroën —y que tiene en Vigo una de sus plantas más importantes— lleva semanas acaparando titulares por sus aproximaciones a fabricantes chinos. La última novedad apunta a Hongqi, la marca de lujo propiedad del grupo estatal FAW, que según Reuters estaría en conversaciones para producir sus vehículos en una factoría española de Stellantis. Todo indica que esa planta sería Zaragoza, la misma donde ya está previsto que arranque la producción de los modelos de Leapmotor.
La información, publicada por la agencia Reuters citando cinco fuentes conocedoras de las negociaciones, aún no ha sido confirmada oficialmente por ninguna de las partes. FAW, Hongqi y Leapmotor no respondieron a las solicitudes de comentarios. Stellantis, por su parte, se limitó a señalar que, "como parte de su actividad normal, mantiene conversaciones con diversos actores del sector en todo el mundo, con el objetivo de ofrecer a los clientes las mejores opciones de movilidad", sin dar más detalles.
La clave para entender estas negociaciones está en la arquitectura accionarial que une a los implicados. FAW, propietaria de Hongqi, es también accionista de Leapmotor, el fabricante chino de vehículos eléctricos en el que Stellantis tiene aproximadamente un 21% del capital y del que es el mayor accionista individual. Esa conexión estaría sirviendo de puente para que Hongqi acceda a la red de plantas europeas del grupo ítalo-americano.
Zaragoza, en el centro del tablero
La planta de Figueruelas, en Zaragoza, ya ocupa un lugar central en la estrategia de Stellantis para capear el exceso de capacidad que arrastra en Europa. Allí está previsto que se fabriquen los modelos de Leapmotor a partir de este año, comenzando con el B10. Reuters apunta que los vehículos de Hongqi podrían sumarse a esa misma instalación, aprovechando tanto la infraestructura ya disponible como la cadena de suministro que Leapmotor está construyendo en España. Para Hongqi, la ecuación es clara: producir en Europa permite esquivar los aranceles adicionales que la Unión Europea aplica a los vehículos eléctricos importados desde China continental.
Las factorías que baraja Stellantis para estos acuerdos son Zaragoza, Villaverde (Madrid), Rennes (Francia), Cassino (Italia) y alguna ubicación alemana.
La apuesta china por otras plantas es una noticia agridulce para Vigo. Por una banda, implica que la factoría de Balaídos no tiene espacio y tiempo ocioso para dedicarlo a montar coches chinos. Es decir, goza de buena salud,.
Sin embargo, es evidente que si Stellantis apuesta por alianzas cada vez mayores con los asiáticos y los chinos escogen a otro lugar con su centro neurálgico en España y el sur de Europa; esto aleja a Vigo de ser el destino de fuertes inversiones a medio plazo.
Hace tiempo que los productores chinos están apostando con alianzas con los debilitados fabricantes europeos para saltarse los aranceles proteccionistas que impuso el año pasado la Unión Europea.. Xpeng, por ejemplo, encarga ya la producción de sus coches para el mercado europeo al fabricante por contrato Magna, en Graz (Austria). BYD ha optado por la vía más costosa: construir sus propias instalaciones en Europa. Hongqi buscaría un camino intermedio, más rápido y menos oneroso, al aprovechar una planta ya operativa de Stellantis.
Según las fuentes de Reuters, este acuerdo permitiría a Hongqi "evitar gastar cientos de millones de dólares en una nueva fábrica" y arrancar la producción europea de forma considerablemente más ágil. La empresa tiene un calendario ambicioso: lanzar más de una docena de modelos eléctricos e híbridos en Europa antes de 2028, distribuidos en 25 mercados distintos. Ya presentó el EHS5, un SUV eléctrico compacto, como avance de lo que está por llegar.
La historia de Hongqi está cargada de simbolismo. Su nombre significa literalmente 'bandera roja' y la marca fue durante décadas sinónimo del poder del Estado chino: limusinas de aparato destinadas a los dirigentes del Partido Comunista, con Mao Zedong entre sus usuarios más ilustres. Hoy, FAW aspira a transformar esa herencia en una marca de lujo y alta gama competitiva a escala global. El objetivo declarado es alcanzar un millón de vehículos vendidos en 2030, con al menos el 10% fuera de China.
La presencia de Hongqi en Europa es aún incipiente. En Alemania, la marca acaba de separarse de su anterior importador, Hedin, para asumir el control directo de su distribución, lo que apunta a una apuesta más firme por el mercado europeo. Si la producción en Zaragoza llegara a concretarse, sería el primer eslabón fabril de Hongqi en Europa Occidental.
Reuters también recoge que la empresa estaría explorando una segunda alternativa: instalar capacidad productiva en Hong Kong, donde los vehículos exportados a Europa estarían sujetos a aranceles más bajos que los fabricados en el continente. Pero ninguna decisión es definitiva.
El nuevo CEO de Stellantis, Antonio Filosa, presentará el próximo 21 de mayo el plan estratégico de la compañía, que deberá aclarar el rumbo tras unas pérdidas de 22.300 millones de euros en 2025. La apertura a los socios chinos, impulsada por el responsable para China y Asia-Pacífico Gregoire Olivier, parece ser uno de los ejes de esa hoja de ruta: acceder a tecnología puntera en electromovilidad a cambio de ceder capacidad fabril infrautilizada. Una apuesta que, por ahora, Vigo observa desde la distancia y recelo.
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