El Miño sigue en rojo en A Peroxa mientras la Xunta mantiene el plan Inungal por riesgo de crecidas
La Confederación Hidrográfica Miño-Sil mantiene activada la alerta máxima en el Miño a su paso por A Peroxa y en el tramo Avia-Miño en Ribadavia, mientras varias presas desembalsan grandes caudales y el plan Inungal de la Xunta continúa operativo ante un episodio prolongado de lluvias intensas en Galicia.
Las últimas lecturas de la red de control de la CHMS, correspondientes a las 15.00 horas de este sábado, confirman que el río Miño en A Peroxa (Ourense) continúa en nivel rojo, al igual que el sistema Avia-Miño en el municipio de Ribadavia. Este escalón del protocolo implica riesgo alto de desbordamientos y obliga a un seguimiento constante de la evolución del caudal y de la cota del río. En paralelo, otros tres puntos de la provincia ourensana permanecen en nivel naranja: el Sil en O Barco de Valdeorras, el Miño a su paso por la ciudad de Ourense y el río Avia en Ribadavia. El nivel naranja refleja una situación de riesgo elevado, con posibilidad de incidencias en márgenes, sendas fluviales y zonas bajas próximas al cauce.
Ríos bajo presión tras días de lluvias
En la provincia de Pontevedra continúa igualmente en nivel naranja el Miño en Salvaterra, uno de los tramos más vigilados en estos episodios de crecida por su proximidad a núcleos habitados y áreas industriales. La acumulación de lluvias de los últimos días ha llevado a estos ríos a valores que no se registraban desde episodios invernales de años anteriores, con varios puntos superando con claridad los umbrales de prealerta.
Los datos recientes señalan que el Miño en A Peroxa llegó a superar los seis metros de altura, con tendencia al alza en algunos momentos, mientras en Salvaterra se han anotado también cotas muy por encima de lo habitual en febrero. Estas crecidas se enmarcan en un ciclo de frentes atlánticos sucesivos, que han dejado en pocos días lluvias similares o superiores a las de un mes completo de invierno en comarcas como A Limia o el Baixo Miño.
En este contexto, los embalses gestionados en la demarcación Miño-Sil siguen muy tensionados, con niveles de ocupación que en varios casos rebasan el 95% de su capacidad total. Para garantizar la seguridad de las infraestructuras y disponer de margen de regulación, varias presas mantienen abiertos sus aliviaderos y están vertiendo caudales muy significativos.
Entre las más destacadas figuran San Martiño, en el municipio lucense de Quiroga, que descarga del orden de 600–680 metros cúbicos por segundo; Montefurado, también en Quiroga, con más de 130 m³/s; Bao, en O Bolo, por encima de 130 m³/s; y Velle, en Ourense, que evacúa en torno a 1.700 m³/s. Estos desembalses se coordinan con la evolución de los caudales río abajo para minimizar el impacto en zonas inundables y cascos urbanos.
Plan Inungal activo y vigilancia reforzada
La Xunta mantiene operativo el plan especial frente al riesgo de inundaciones, conocido como Inungal, con varios tramos fluviales en nivel naranja (riesgo elevado) y un dispositivo de seguimiento continuado desde los servicios de protección civil. Este protocolo autonómico permite activar recursos preventivos, coordinar avisos a los concellos y reforzar la monitorización en las cuencas con mayor presión hidrológica. En la provincia de Ourense permanecen bajo observación el Miño a su paso por la capital y por Salvaterra, el Avia en Ribadavia, el Louro en Tui y el Limia a la altura de Bande. Se trata de cauces que ya han sufrido desbordamientos parciales en episodios previos, con afecciones a paseos fluviales, áreas recreativas y caminos rurales.
En A Coruña, el seguimiento se concentra en el Xubia (San Sadurniño), el Mandeo (Coirós), el Mero (Cambre), el Barcés (Abegondo) y el Tambre en los términos de Oroso y Trazo, tramos donde la combinación de llanuras de inundación y suelos saturados incrementa la sensibilidad ante nuevas precipitaciones. En Pontevedra, la vigilancia alcanza al Lérez en la ciudad de Pontevedra, al Miñor en Gondomar y al Maceiras en Redondela, ríos que en días previos también rozaron o superaron niveles de aviso por crecida.
Por el momento, no constan nuevas comunicaciones públicas de la CHMS ni de la Xunta anunciando cambios en los niveles de alerta, aunque ambas administraciones han reiterado estos días la importancia de extremar la prudencia en las márgenes y pasos próximos a los cauces. Los concellos afectados, que en ocasiones anteriores ya cerraron sendas fluviales y zonas anegadas, permanecen a la espera de la evolución de las lluvias y de las próximas actualizaciones de caudal.
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