Botulismo en Cangas: la toxina mató a cientos de patos en la Laguna de Massó, vecina a la depuradora
La turística villa lleva años siendo el epicentro de episodios de contaminación en sus costas, por problemas con la depuradora.
La laguna costera de A Congorza, en Punta Balea (Cangas, Pontevedra), atraviesa una crisis ambiental que ha tenido consecuencias letales para la fauna que la habita. Un estudio publicado en la revista Environmental Science and Pollution Research, elaborado por investigadores del Instituto Español de Oceanografía (IEO-CSIC), el Instituto de Investigacións Mariñas (IIM-CSIC) y la Consellería de Medio Ambiente de la Xunta, ha determinado que el botulismo aviar fue la causa de las muertes masivas de ánades reales registradas en los veranos de 2024 y 2025.
Un humedal único en el Morrazo
La laguna de A Congorza —también llamada laguna de Massó, por su vinculación al terreno de la antigua fábrica conservera— es uno de los escasos humedales permanentes de la provincia de Pontevedra. Refugio de hasta siete especies de patos, entre ellas el ánade real que cría allí todo el año, así como de la gallineta de agua, la garza cenicienta y el martín pescador, su valor ecológico es indiscutible.
Sin embargo, su estado de conservación lleva años siendo motivo de preocupación. El concello de Cangas tramitó hace años su declaración como espacio natural de interés local (ENIL), aunque la titularidad privada del terreno ha complicado y dilatado el proceso. A fecha de hoy, no tiene ninguna figura de protección, pese a su evidente valor.
La investigación analizó el agua, tejidos de los ejemplares muertos y las larvas halladas en los cadáveres para identificar la causa de la mortandad. Los resultados confirmaron la presencia de toxinas tipo C y C/D producidas por Clostridium botulinum, la bacteria responsable del botulismo aviar. Esta bacteria prolifera en ambientes sin oxígeno, como los que generan aguas estancadas con alta carga de materia orgánica en descomposición: exactamente las condiciones que se dan en A Congorza.
Francisco Rodríguez, investigador del Centro Oceanográfico de Vigo del IEO y primer autor del estudio, señala que el predominio de las lentejas de agua y las proliferaciones recurrentes de euglenofíceas evidencian la eutrofización y la grave degradación del hábitat, factores que contribuyen a un estrés multifactorial en los ánades reales. En 2025, los análisis detectaron niveles subóxicos de oxígeno disuelto y valores elevados de demanda biológica y química de oxígeno, lo que confirma el deterioro sostenido del ecosistema.
Incumplimiento de la normativa europea
El informe va más allá del diagnóstico ecológico y señala directamente el incumplimiento de la Directiva Europea de Tratamiento de Aguas Residuales Urbanas en el entorno de la laguna. La proximidad de la instalación de depuración al humedal, combinada con los parámetros deficientes detectados, apunta a un problema estructural en la gestión de los vertidos en la zona. La Consellería de Medio Ambiente, que participó en el estudio, no ha emitido de momento ninguna declaración pública sobre las medidas correctoras que prevé adoptar.
El riesgo no se limita a la fauna. El botulismo puede afectar a personas que ingieran agua contaminada con la toxina, que actúa sobre el sistema nervioso causando parálisis. Si bien la vía de transmisión en humanos es principalmente alimentaria, la presencia confirmada de Clostridium botulinum en un humedal frecuentado por visitantes —muy concurrido desde la pandemia al situarse junto al popular sendero de Massó a Liméns— obliga a extremar la precaución.
La comunidad científica reclama desde hace tiempo un plan de recuperación integral para A Congorza que ponga en valor su biodiversidad y corrija los vertidos que han degradado el ecosistema durante años. Dos veranos de mortandad masiva de aves, avalados ahora por evidencia científica, añaden urgencia a esa demanda.
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