Denuncian abordajes israelíes a más de 1.000 km de Palestina
La activista Sandra Garrido relata cómo buques militares israelíes interceptaron la misión humanitaria a más de 1.100 kilómetros de Palestina. Dos activistas siguen presos en Israel, uno de ellos con riesgo de pena de muerte, mientras la flotilla prepara reanudar el viaje hacia Gaza
La delegación gallega de la Global Sumud Flotilla —siete personas en total— vivió en primera persona el abordaje más alejado de la costa palestina que ha protagonizado Israel contra estas misiones humanitarias. Sandra Garrido, activista y portavoz del grupo, lo relata con contundencia: nunca antes la marina israelí había detenido embarcaciones tan lejos, a más de 1.100 kilómetros de Palestina ocupada. La intercepción se produjo cuando los barcos se encontraban a apenas 54 millas náuticas de la isla de Creta, muy lejos de cualquier jurisdicción israelí reconocida por el derecho internacional.
Ocurrió en la madrugada del jueves, en aguas internacionales situadas entre Sicilia y Creta. Según Garrido, de repente aparecieron tres buques militares y varias lanchas que no figuraban en los radares ni en las aplicaciones de navegación marítima. Los que lograron escapar lo hicieron porque avistaron las embarcaciones israelíes con suficiente antelación y porque, para interceptar cada barco, las fuerzas israelíes necesitaban varios botes auxiliares. "El resto no fuimos secuestradas porque huimos", señala la activista.
La delegación gallega contaba, además, con dos miembros directamente detenidos. La abogada Sandra Garrido y Manu López, patrón del barco 'Meteque', estuvieron entre los retenidos, según confirmó el movimiento Galiza por Palestina en una rueda de prensa en Santiago de Compostela. A raíz de los hechos, el movimiento Global Sumud convocó protestas en 17 ciudades y ayuntamientos gallegos.
La operación, un golpe contra los líderes
Para Garrido, el objetivo de Israel no era retener a todas las personas a bordo, sino desarticular el liderazgo de la flotilla. "Piensan que, atacando a la cabeza, acaban con un movimiento civil, y eso no es así", afirma. Fuentes próximas a la iniciativa denunciaron que la intervención israelí fue más violenta que en ocasiones anteriores, inutilizando motores y sistemas GPS en plena tormenta, lo que los organizadores consideraron una trampa mortal.
En total, 22 barcos fueron abordados y saboteados, mientras que los 33 restantes consiguieron alcanzar aguas territoriales griegas para evitar el mismo desenlace. De las aproximadamente 175 personas inicialmente retenidas, la mayoría fueron desembarcadas en Grecia, donde según Garrido el Gobierno heleno pretendía deportarlas. Desde la flotilla acusan al Gobierno griego de una actitud colaboracionista con Israel al asumir la custodia de los detenidos.
Dos activistas, sin embargo, fueron trasladados directamente a territorio israelí: el hispano-palestino Saif Abukeshek y el brasileño Thiago Ávila. Ambos han denunciado torturas y malos tratos durante su detención y se encuentran en huelga de hambre en protesta por lo que consideran una detención ilegal. Israel les acusa de vínculos con Hamás, acusación que el Gobierno español rechaza: el ministro de Exteriores José Manuel Albares subrayó que Israel no ha aportado ninguna prueba de la relación de Abukeshek con Hamás.
El miedo a la pena de muerte
El mayor temor entre los activistas gallegos y del conjunto de la flotilla es la posible aplicación de la pena de muerte a Abukeshek. Una reciente reforma legal israelí permite a los tribunales aplicar esa pena contra palestinos condenados por ataques contra israelíes. Un tribunal de Ashkelon prorrogó este domingo la detención de ambos activistas por dos días adicionales para continuar el interrogatorio. La ONG Adalah, que ejerce su defensa legal, ha argumentado que todo el procedimiento judicial es fundamentalmente irregular e ilegal al haberse producido la detención en aguas internacionales.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, exigió públicamente la liberación de Abukeshek, calificando de ilegal su detención. Israel, por su parte, no ha respondido a las peticiones de este periódico.
A pesar de todo, la misión no se da por terminada. Una vez pase la tormenta meteorológica, los barcos volverán a zarpar con escala en Turquía y rumbo final a Gaza. "Vamos a seguir hacia Palestina", concluye Garrido.
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