Denuncias de tortura y celdas sin ventanas: la situación de los últimos activistas de la flotilla bajo custodia israelí
El activista de origen palestino Saif Abukeshek y el brasileño Thiago de Ávila permanecen encarcelados en la prisión de Shikma, en Ascalón, mientras España, Suecia y Brasil exigen su liberación inmediata. Siete gallegos participaron en la misión y ya están en casa, pero el caso de los dos retenidos alarma a la comunidad internacional.
El Ejército israelí interceptó el pasado miércoles 22 de las naves de la Flotilla Global Sumud a unos 100 kilómetros al oeste de la isla griega de Creta, en aguas internacionales, trasladando a los activistas a un buque israelí. Mientras el resto de los detenidos —alrededor de 175 personas, entre ellas más de una treintena de españoles— fueron conducidos a Grecia y posteriormente repatriados, Abukeshek y De Ávila permanecen recluidos en la cárcel israelí de Shikma, al norte de la Franja de Gaza.
Entre los repatriados figuran los siete activistas gallegos que participaron en la expedición. Uno de ellos, Benito González, jubilado de Telefónica de Cangas, relató desde a bordo del Iridiscence el momento en que lanchas con soldados israelíes que se identificaron como "armada israelí" se acercaron a los barcos y ordenaron detenerse. Los gallegos ya están de vuelta, pero la situación de los dos únicos retenidos se agrava por horas.
LAS DENUNCIAS DE TORTURA
La Flotilla Global Sumud denuncia que sus miembros arrestados han sido torturados por el Ejército israelí. Según un comunicado publicado en la madrugada del sábado, ambos participantes de la Flotilla fueron trasladados al barco israelí Nahshon, igual que el resto de los activistas del convoy, pero al contrario que sus compañeros fueron retenidos ahí.
En el caso del brasileño, la Embajada de Brasil confirmó haber observado marcas visibles en su cara durante una visita supervisada, a través de un cristal y sin posibilidad de comunicación libre. De Ávila denunció haber sido arrastrado boca abajo por la cubierta durante la captura y golpeado con tal violencia que llegó a perder el conocimiento en dos ocasiones. Actualmente se encuentra en huelga de hambre desde su detención y solo ingiere agua. La organización Adalah, que defiende los derechos de la minoría árabe en Israel, pudo visitarle y constató hematomas visibles, especialmente alrededor de su ojo izquierdo, así como graves dolores en una mano.
En el caso de Abukeshek, testigos que participaron en la flotilla declararon haber escuchado sus gritos resonar por todo el barco mientras era sometido a tortura sistemática, tras ser separado del resto de los activistas. Según Adalah, permaneció maniatado y con los ojos vendados, boca abajo en el suelo, desde el momento de su captura hasta la mañana del sábado, lo que le provocó hematomas en cara y manos. Al llegar a la cárcel fue informado de que sería interrogado por el Shin Bet, el servicio de seguridad interior israelí.
LA POSICIÓN DE ISRAEL Y LOS GOBIERNOS
Israel acusa a ambos de mantener vínculos con Hamás a través de la Conferencia Popular para los Palestinos en el Extranjero, una organización que Estados Unidos ha designado como tapadera del movimiento islamista palestino. En concreto, señala a Abukeshek como uno de los líderes de esa estructura, mientras describe a De Ávila como alguien que trabaja para el grupo en actividades que considera ilegales. La organización Adalah solicitó información concreta sobre los cargos, pero las autoridades israelíes se la denegaron.
Los Gobiernos de España y de Brasil han exigido en una nota conjunta el retorno inmediato de sus ciudadanos y han calificado de atropello al derecho internacional el secuestro de los activistas en aguas internacionales. El ministro de Exteriores español, José Manuel Albares, calificó la detención de "ilegal, producida en aguas internacionales fuera de cualquier jurisdicción israelí", aunque admitió no poder confirmar las torturas al no haber aún contacto directo con Abukeshek.
LAS EXIGENCIAS DE LA FLOTILLA
La Flotilla Global Sumud señala que la prisión de Ascalón es conocida por el duro internamiento de presos palestinos y, más recientemente, por albergar a civiles detenidos en Gaza. La organización denuncia detención arbitraria, vulneración del debido proceso y violación de la prohibición absoluta de tortura contemplada en el derecho internacional, y exige rendición de cuentas por parte de las autoridades israelíes.
Sally Issa, esposa del activista español, declaró en el Canal 24 horas de TVE que llevan horas sin información sobre el traslado de su marido. La Flotilla recuerda que De Ávila ha expresado su voluntad de no abandonar la prisión a menos que Abukeshek sea también liberado, y pide a los gobiernos de España, Suecia y Brasil acciones diplomáticas inmediatas.
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