Sanmartín salva los presupuestos de Santiago tras el giro de los ediles no adscritos

El gobierno bipartito de Santiago de Compostela respiró este jueves tras superar por la mínima la cuestión de confianza vinculada a las cuentas municipales. Doce votos a favor frente a once en contra y dos abstenciones bastaron para despejar una crisis que parecía inevitable solo 24 horas antes.


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Goretti Sanmartin en el pleno del Concello de Santiago
Goretti Sanmartin en el pleno del Concello de Santiago

 

Menos de un día después de que los presupuestos municipales de Santiago de Compostela para 2026 cayeran por falta de apoyos, el gobierno local de Goretti Sanmartín logró sacarlos adelante en una sesión extraordinaria convocada de urgencia. La alcaldesa apostó por vincular las cuentas —que superan los 148 millones de euros— a una cuestión de confianza, una maniobra política que, a la postre, resultó decisiva.

 

El voto favorable de los cuatro concejales no adscritos fue el elemento que cambió el resultado. En la sesión del miércoles se habían abstenido; este jueves dijeron sí. Sumados a los ocho ediles del gobierno —seis del BNG y dos de Compostela Aberta—, completaron los doce apoyos necesarios para que la cuestión de confianza saliera adelante. El PP mantuvo sus once votos en contra y el PSOE sus dos abstenciones.

 

El secretario municipal confirmó que, al haber más votos a favor que en contra, la confianza quedaba otorgada y los presupuestos, aprobados de manera inicial, continuarán ahora su tramitación ordinaria.

 

El giro de los no adscritos

El portavoz de los concejales no adscritos, Gonzalo Muíños, explicó el cambio de postura como un ejercicio de responsabilidad y sentido común. A su juicio, aunque las cuentas presentadas por el gobierno local no son las más adecuadas, sí recogen aspectos positivos para la ciudadanía. En política, argumentó, hay momentos en los que hay que tomar "la decisión menos mala", y este jueves era uno de ellos.

 

Muíños señaló que de haber votado en contra o abstenerse, el único efecto práctico habría sido dilatar la entrada en vigor de los presupuestos durante un mes, un plazo en el que las formaciones habrían podido presentar una moción de censura que, previsiblemente, no tenía posibilidades de prosperar. Pasado ese tiempo, las cuentas habrían quedado aprobadas de forma automática. Votar en contra, zanjó, era simplemente "enredar".

 

Sin embargo, Muíños no dejó pasar la oportunidad de marcar distancias con el ejecutivo municipal. Subrayó que, dado que el gobierno ignoró las propuestas de su grupo durante la negociación presupuestaria, ahora corresponde al bipartito asumir "toda la responsabilidad" de unas cuentas que llevan únicamente su sello.

 

Sanmartín: "un acto de responsabilidad"

La alcaldesa Goretti Sanmartín agradeció el respaldo en la sesión y encuadró el resultado como una muestra de madurez política. Recordó que la no aprobación de la cuestión de confianza no habría supuesto un cambio de gobierno sino, en el mejor de los casos, un retraso de treinta días en la entrada en vigor de las cuentas. Dado que la mayoría progresista de la corporación ya había dejado claro que no respaldaría a un alcalde del PP, el escenario alternativo no tenía recorrido real.

 

Desde esa lógica, Sanmartín valoró la "responsabilidad" demostrada por los ediles no adscritos al no hacer perder el tiempo a los compostelanos con un proceso de resultado conocido de antemano.

Los presupuestos aprobados este jueves superan los 148 millones de euros y, con su aprobación inicial, podrán continuar el proceso de tramitación. El gobierno local podrá ahora desarrollar su hoja de ruta para el ejercicio de 2026 sin la incertidumbre que ha sobrevolado la política municipal en los últimos días.

 

La oposición: del escepticismo a la dureza

Ni el PP ni el PSOE modificaron sus posiciones respecto a la votación del miércoles. La concejala socialista Marta Abal defendió la abstención argumentando que el presupuesto presentado por el equipo de Sanmartín no responde a las "problemáticas fundamentales" de la ciudad. Para los socialistas, las cuentas son poco ambiciosas e incluso suponen un retroceso en políticas clave para dinamizar la actividad económica. Apoyar la cuestión de confianza, dijo Abal, habría equivalido a respaldar a un gobierno que está "gestionando mal el presente e hipotecando el futuro" de Santiago.

 

El tono más incisivo llegó, como era previsible, desde el líder del PP compostelano, Borja Verea, que calificó a la alcaldesa de "absoluto desastre" y al gobierno bipartito de "decepción total". Verea lamentó que se haya desaprovechado la oportunidad de un cambio de rumbo y acusó a los concejales no adscritos y al PSOE de pasar de "cómplices a culpables" al permitir que continúe lo que él denominó "este circo".

 

El dirigente popular aprovechó el pleno para reivindicarse una vez más como alternativa real al actual gobierno y pidió formalmente el apoyo del resto de la corporación para cambiar el rumbo del ayuntamiento. Verea dirigió un mensaje especial a los votantes socialistas, a quienes apeló directamente al asegurar que muchos de ellos lo preferirían a él como alcalde antes que a Goretti Sanmartín. Si no le dan esa oportunidad sus compañeros de corporación, añadió, serán los ciudadanos quienes lo hagan en las próximas elecciones municipales.

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