El PPdeG rechaza enterrar una Altri en crisis sabedor de que la celulosa es viable si hay cambio en Moncloa
Lo vivido hoy en el Parlamento de Galicia demuestra que los conservadores apoyan la estrategia de la empresa portuguesa, dilatar el cierre definitivo del expediente a la espera de que los vientos electorales lleven al PP al Gobierno de España.
La portuguesa Altri presentó ayer sus cuentas con una caída significativa de beneficios provocada por el hundimiento del precio de la celulosa en los mercados internacionales, una tendencia que amenaza con agravarse si la guerra de Irán acaba arrastrando a la economía global a una recesión.
La delicada salud financiera de la compañía no ha influído por ahora en el debate político sobre su macrocelulosa en Palas de Rei (Lugo), que hoy volvió a encender el Parlamento gallego, donde el PP se negó este martes a respaldar una iniciativa que exigía el archivo definitivo del proyecto. La posición del partido en el gobierno autonómico, sumada al horizonte de un posible cambio en el Ejecutivo central en las elecciones del próximo año, mantiene vivo lo que la oposición y una parte de la opinión pública quieren ver enterrado para siempre
Un año para olvidar en el sector de la celulosa
Los números de Altri en 2025 fueron los peores en más de tres lustros. El beneficio bruto de explotación (EBITDA) se desplomó un 57% interanual hasta los 94,1 millones de euros, mientras que el resultado neto cedió un 80% respecto al ejercicio anterior.
La razón principal fue la debilidad del precio de la celulosa, que llegó a tocar mínimos históricos de 1.000 dólares por tonelada en diciembre de 2024 y cerró 2025 con una caída media del 15% interanual. A ello se sumó una depreciación del dólar frente al euro que erosionó aún más los márgenes de la compañía portuguesa. La deuda neta se incrementó más de un 50%, hasta los 329 millones de euros.
El mercado de la celulosa, bajo amenaza de recesión
El escenario financiero que acompañaría a un eventual relanzamiento del proyecto GAMA en Galicia es, cuando menos, inquietante. La recuperación del precio de la celulosa que se atisbaba a principios de 2026 quedó frenada por la incertidumbre generada por el conflicto en Oriente Medio.
El bloqueo del estrecho de Ormuz por parte de Irán ha disparado el petróleo hasta los 118 dólares por barril, amenazando con desencadenar una recesión global que afectaría de lleno a la demanda de materias primas industriales. En ese contexto, la compañía que maneja Ence, la principal productora de celulosa en España, registró pérdidas de 54,5 millones en 2025 y tuvo que aplicar un expediente de regulación de empleo. La industria de la celulosa atraviesa su peor ciclo en décadas, de ahí el reciente ERE en Ence, lo que complica aún más la financiación de grandes proyectos como el que Altri tiene paralizado en la comarca de Palas de Rei.
En la nevera de la Xunta, pero no el cementerio
La diputada socialista Patricia Iglesias defendió este martes en el Parlamento gallego una proposición no de ley para reclamar a la Xunta que denegara de forma "definitiva" el proyecto GAMA, no que simplemente lo archivara. "Archivar no es denegar", advirtió, sosteniendo que la decisión de la Xunta equivale a "meterlo en la nevera" a la espera de circunstancias más favorables. El argumento central del PSdeG es que el proyecto sigue activo en lo administrativo: tanto la autorización de Augas de Galicia como la autorización ambiental integrada están aún pendientes de resolución. "No sé qué les prometieron a los promotores de la macrocelulosa", cuestionó Iglesias, insinuando que el PP aguarda un cambio de ciclo político en Madrid.
El BNG, por su parte, recordó a través del diputado Luís Bará que Altri "no es un asunto cerrado", pese a estar "derrotado política y socialmente", y denunció que la Xunta "inventó la excusa del archivo" cuando el Tribunal Superior de Xustiza de Galicia la obligó a mantener la protección ambiental de la zona afectada.
Por qué el PP no quiere el archivo definitivo
La respuesta del grupo mayoritario fue esquiva. El diputado Gonzalo Trenor calificó la iniciativa socialista de "PNL escoba" diseñada para "desgastar" a la Xunta, eludiendo pronunciarse sobre el fondo del asunto. El PP votará en contra de la denegación definitiva del proyecto, lo que alimenta las sospechas de la oposición sobre sus intenciones reales.
La postura no sorprende: fue el gobierno gallego del PP el que otorgó la declaración de impacto ambiental favorable a la iniciativa de Altri en marzo de 2025 y el que calificó la inversión como "estratégica" para la economía de Galicia.
La viabilidad del proyecto GAMA depende, según la propia empresa, de dos factores que escapan al control de la Xunta. El primero son las ayudas públicas: Altri había solicitado 30 millones de euros al Ministerio de Industria dentro del Plan de Recuperación destinado a la descarbonización industrial, pero el Gobierno central desestimó la petición en abril de 2025 al considerar que el proyecto incumplía varios criterios, entre ellos la insuficiente reducción de gases de efecto invernadero.
El segundo obstáculo es la conexión eléctrica de la futura fábrica, que también depende de autorizaciones estatales que el Ejecutivo actual no ha dado luz verde.
Con elecciones generales previstas para como muy tarde inicio del verano de 2027, la hipótesis de un gobierno del PP en Madrid es la tabla salvavidas a la que se agarra Altri.
Un ejecutivo popular en La Moncloa tendría la capacidad de reactivar las ayudas denegadas y allanar el camino para la conexión eléctrica, las dos barreras que el actual Gobierno de Pedro Sánchez ha dejado en pie.
La sintonía entre el PP gallego y una hipotética nueva dirección del Estado central podría abrir la puerta a un relanzamiento de las negociaciones con Altri, tal y como sugieren de manera implícita tanto el comportamiento del PP en el Parlamento gallego como la insistencia de la oposición -conocedora de este riesgo- en cerrar el expediente de forma irrevocable.
El problema es que ese escenario político coincidiría probablemente con un entorno económico adverso. Si la crisis de Oriente Medio desencadena una contracción global, la demanda de celulosa caería aún más, poniendo en cuestión la rentabilidad de una inversión de cerca de 1.000 millones de euros en una comarca del interior de Galicia. De esos 1.000 millones, al menos de la mitad deberían salir de las arcas públicos.
Otros proyectos industriales similares en Europa llevan meses congelados por la misma razón, el miedo a una crisis económica mundial que contraiga la demanda de productos, clave para la industria de la celulosa, pues buena parte de esta materia prima es destinada a embalajes.
Además, Altri acumula ya una deuda equivalente a 3,5 veces su EBITDA anual, una ratio que reduce considerablemente su margen de maniobra para acometer nuevas inversiones de gran envergadura sin el soporte financiero público que el Gobierno español ha rechazado hasta ahora.
La proposición no de ley del PSdeG no se votará hasta la mañana del miércoles en el Parlamento gallego. Todo apunta a que será rechazada con los votos del PP. El proyecto GAMA seguirá, por tanto, en esa nevera de la Xunta de la que habla la oposición: ni vivo ni muerto, esperando la combinación de precios, política y financiación haga factible lo hasta ahora inviable.
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