Así será la fachada marítima de A Pobra do Caramiñal: 'Beiras da Caramiña', ganadora del concurso
La propuesta de la arquitecta María Fandiño y LandLab ha resultado ganadora con un premio de 20.000 euros.
La fachada marítima de A Pobra do Caramiñal pronto tendrá otra forma, otra apariencia, otros usos. 'Beiras da Caramiña' ha sido la propuesta ganadora, formulada por la arquitecta María Fandiño y LandLab, que se impuso en el concurso público sobre otras catorce candidaturas más. Ahora, es el turno de comenzar los trabajos de la redacción del nuevo plan director, después de que los trabajos de la Fundación Ría, el Colegio Oficial de Arquitectos de Galicia (COAG) y la Fundación Marta Ortega Pérez (MOP) hayan culminado en la selección del proyecto con la mejor puntuación.
PROPUESTA GANADORA
Supone, según el Concello pobrense, una "intervención delicada y mesurada, con una aproximación muy cuidada a las distintas escalas de trabajo y con una clara viabilidad técnica". La transformación del municipio busca conciliar "patrimonio, espacio público y actividad productiva en un marco flexible y evolutivo".
El jurado valoró muy positivamente "la coherencia arquitectónica de la propuesta y su capacidad para establecer una estrategia clara para el futuro de la fachada marítima". Los ganadores del concurso -que también han salido elegidos en el concurso para la transformación de la fachada marítima de Bueu- resultan premiados con 20.000 euros, mientras que el quipo de Javier Rocamonde y Rodríguez y Pintos arquitectos, finalistas del certamen, contarán también con premios de 8.000 y 5.000 euros
La propuesta pretende, mediante "una estrategia viable y desarrollable por fases", integrar el tejido existente en la "linealidad del frente marítimo", una manera, según los ideólogos del plan, de que "la fachada no funcione como límite, sino como elemento que penetra en el interior del tejido histórico, reforzando la continuidad entre villa y mar", de manera que el resultado sea "un marco flexible capaz de ordenar movilidad, espacio público y actividad portuaria, garantizando al mismo tiempo el funcionamiento del mercado semanal y la vida cotidiana de la villa".
El proyecto tiene que hacer malabarismos con varios elementos: se trata de un espacio que arranca en la zona porturaria y transcurre hasta la Ponte de San Antonio, en la desembocadura del río y las marismas. En todo ese trazado confluyen actividades que van desde los bateeiros y mariscadores hasta los barcos recreativos o el club de remo, con zonas verdes, equipamientos públicos, viviendas, playas y la zona en la que el mercadillo, semanalmente, ocupa parte de este espacio. "El objetivo es asegurar que el espacio sea útil para los vecinos, satisfaciendo las necesidades básicas del lugar tanto en los días de mercado como en los que no, preservando en todo momento la identidad del entorno", zanjan.
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