Delgados de la CIG se encerraron en la sede de la patronal para exigir un nuevo convenio en los buses de A Coruña
Delegados de la CIG en el transporte de viajeros por carretera en la provincia de A Coruña llegan a este extremo después de que los empresarios rechacen modificar ni una coma de su última oferta.
Los trabajadores del sector del transporte de viajeros por carretera de la provincia de A Coruña han agotado ya todas las vías posibles para acordar un nuevo convenio. Han reclamado negociaciones, se han sentado a dialogar, se han movilizado, han celebrado huelgas, paralizado prácticamente las líneas de autobuses de la provincia, votado en contra del preacuerdo alcanzado entre la patronal y una mayoría sindical y desconvocado las protestas en un gesto de buena voluntad para poder retomar las conversaciones con unos empresarios que, aseguran, no pueden subir su última oferta. En este escenario, delegados de la CIG, sindicato que se mostró siempre contrario a firmar el acuerdo en las condiciones fijadas actualmente, decidieron encerrarse este miércoles en la sede de la Confederación de Empresarios de A Coruña (CEC), donde exigieron reiniciar una negociación que se encuentran en punto muerto.
ENCERRADOS EN LA CEC
En las oficinas de la patronal de empresarios de A Coruña se personaron delegados de la CIG del Transporte y otros representantes de la central sindical gallega, como Paulo Carril, su secretario xeral. Este cierre resultó una forma de protesta "por el bloqueo a la negociación colectiva y la falta de reunión de la mediación".
Fueron en torno una veintena de personas las que protagonizaron esta pequeña "ocupación" la sede, a la que accedieron con la pancarta: 'No al bloqueo de la negociación. Convenio ya'. El sindicato subraya que los empresarios están actuando "de mala fe" y de manera "irresponsable" al dilatar en el tiempo una negociación que parece encontrarse en un callejón sin salida: los trabajadores no quieren el convenio en los términos pactados y la patronal no quiere cambiar ni una coma.
No fue hasta en torno a las 14 horas que, tras acudir la Policía al lugar, los delegados de la CIG abandonaron la sede de los empresarios. Pese a la presencia de los agentes, no se produjeron incidentes de ningún tipo, tal y como confirmaron fuentes consultadas a Europa Press. La protesta pacífica concluyó con el fin del encierro y con la llamada a una manifestación este domingo 22 de febrero a las 12 horas desde la Estación de Autobuses de Santiago de Compostela.
Desde la CIG enmarcan la movilización en la reindicación del "desbloqueo de la negociación" y la lucha "por un convenio digno para el transporte de viajeros", toda vez que entienden que la patronal trata de "dinamitar los procedimientos de mediación y dejar a la CIG al margen de la negociación".
SIN CAMBIOS NI NUEVA FECHA PARA NEGOCIAR
Desde UGT se inclinaron en un primer momento por firmar el preacuerdo que, más tarde, tumbaron las asambleas de los trabajadores. Ahora, el sindicato propone "un acuerdo de eficacia limitada", una alternativa basada en la predisposición de cada trabajador de aceptar las condiciones propuestas en el preacuerdo inicial.
Desde Comisiones Obreras, en cambio, sugirieron modificar una serie de puntos, condición indispensable para que el sindicato aprobase el documento. El compromiso, según la CIG, era que darían una respuesta "en el plazo de 24 horas", pero la patronal no ha dado contestación todavía pese a que ese encuentro se celebró el pasado 12 de febrero.
Ahora mismo no hay en el calendario un día fijado para un nuevo encuentro, aunque las posiciones siguen muy claras por todas las partes. El último movimiento fue desconvocar la huelga, una opción que todavía sobrevuela sobre el sector y los usuarios, que llegaron a organizarse y recoger firmas contra los empresarios.
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