Rueda llega al ecuador firme en las encuestas pero vulnerable ante las crisis del SERGAS y el avance de Vox
La oposición pone el foco en las listas de espera de sanidad consciente de que es el principal talón de aquiles de unos conservadores gallegos que, además, tienen que lidiar con el avance de los ultranacionalistas españoles en las encuestas, si bien es cierto que es mucho más pronunciado a nivel estatal que a nivel gallego.
Este miércoles, el calendario político de Galicia marca una fecha señalada en rojo: se cumplen exactamente dos años desde que la ciudadanía acudió a las urnas para otorgar, una vez más, la mayoría absoluta al Partido Popular. Alfonso Rueda atraviesa así el ecuador de su legislatura, un hito temporal que ha servido para evidenciar la enorme distancia que separa la visión del Ejecutivo autonómico de la realidad que describen los partidos de la oposición. Mientras San Caetano celebra la estabilidad y la gestión bajo la marca "Galicia Calidade", BNG y PSdeG dibujan un escenario de emergencia social, con la sanidad y la vivienda como principales agujeros negros de la gestión conservadora.
El presidente de la Xunta no ha dejado pasar la oportunidad para sacar pecho de su gestión a través de las redes sociales, recordando la confianza depositada por los electores hace 24 meses. Para el líder del Ejecutivo gallego, estos dos años son la prueba de que existe una manera propia de gobernar, un "estilo Rueda" que, a su juicio, sigue tan vigente y vigoroso como el primer día.
Desde las filas populares, se esfuerzan en transmitir un mensaje de continuidad y solvencia, argumentando que trabajan diariamente para honrar el mandato de las urnas. La narrativa oficial se centra en la estabilidad institucional como un valor refugio, contrastando la situación gallega con el ruido político constante que atenaza la política estatal.
Sin embargo, el triunfalismo del PP choca frontalmente con el diagnóstico del PSdeG, cuyo líder, José Ramón Gómez Besteiro, ha calificado la situación actual de dramática para miles de familias. Los socialistas acusan al gobierno autonómico de vivir instalado en la propaganda mediática mientras los problemas reales de los ciudadanos se cronifican.
Para Besteiro, la mayoría absoluta de Rueda no se está traduciendo en soluciones, sino en una gestión de cifras frías que ignora el sufrimiento de quienes no pueden acceder a un techo o a un médico. Según su análisis, nunca antes un presidente había dejado a tanta gente desamparada en cuestiones tan básicas como la vivienda o los recursos económicos que les corresponden por derecho.
La sanidad pública se ha convertido en el principal campo de batalla dialéctico de este aniversario. Olalla Rodil, viceportavoz del BNG, ha sido contundente al denunciar lo que considera un desmantelamiento progresivo del sistema de bienestar. La nacionalista ha puesto el dedo en la llaga de la Atención Primaria, describiendo una realidad cotidiana en la que conseguir una cita médica se ha convertido en una carrera de obstáculos, con esperas que superan las dos semanas en muchos centros de salud y una falta alarmante de pediatras. Para el Bloque, estos dos años han significado un retroceso palpable en la calidad de vida de los gallegos, fruto de una estrategia deliberada de privatización encubierta.
Los datos aportados por los socialistas refuerzan esta visión crítica, poniendo cifras al malestar ciudadano. Besteiro ha alertado de que las listas de espera no son simples estadísticas, sino que representan a 350.000 personas aguardando una consulta y casi 50.000 pendientes de una operación. La situación es especialmente crítica en las urgencias hospitalarias, que se ven colapsadas debido a la incapacidad de los centros de salud para filtrar la demanda.
Además, ha señalado el drama de la dependencia, donde más de 16.000 expedientes acumulan polvo con demoras superiores a los 300 días, una situación que afecta a los colectivos más vulnerables y que no ha visto la inauguración de ninguna residencia pública nueva en este periodo.
Por su parte, el Partido Popular, a través de su portavoz parlamentario Alberto Pazos, defiende que la comunidad disfruta de una normalidad extraordinaria que permite al gobierno centrarse en lo importante. Desde su perspectiva, la aprobación de los presupuestos en tiempo y forma es un indicador de buena salud política y de capacidad de gestión. Los populares insisten en que se está avanzando en todos los frentes sociales y que la victoria electoral de hace dos años no fue un cheque en blanco, sino el refrendo a un modelo de gestión, el de "Galicia Calidade", que ofrece certeza y control de las cuentas públicas frente a la incertidumbre.
Vivienda e industria: dos modelos de país enfrentados
Otro de los grandes frentes abiertos es el acceso a la vivienda, una problemática que se ha agravado notablemente en la primera mitad de la legislatura. La oposición socialista ha denunciado que el Registro de Demandantes de Vivienda Pública se ha duplicado, alcanzando las 300.000 personas, mientras la ejecución de los fondos europeos destinados a este fin es, a su juicio, irrisoria. Besteiro ha criticado el baile de cifras del presidente Rueda, acusándole de prometer miles de viviendas que no se materializan, mientras la realidad a pie de obra muestra un ritmo de construcción incapaz de absorber la demanda social existente.
En el plano económico e industrial, las visiones también son antagónicas. El BNG acusa al PP de actuar como comercial de grandes corporaciones en detrimento del interés general y del patrimonio natural, citando el polémico proyecto de Altri como el ejemplo perfecto de la depredación de recursos que promueven los populares. Rodil sostiene que el gobierno de Rueda está entregado a los intereses de un puñado de empresas y vende el país a precio de saldo. Mientras tanto, el PSdeG advierte de que Galicia pierde fuelle económico, creando empleo a la mitad del ritmo que el resto del Estado y manteniendo unas tasas de desempleo juvenil inaceptables.
Frente a estas críticas, el PPdeG se aferra a su trayectoria de casi 17 años al frente de la Xunta, iniciada con Alberto Núñez Feijóo y continuada por Rueda, como garantía de estabilidad. Pazos confía plenamente en que el estilo del actual presidente siga vigente por el bien de la comunidad, destacando la solvencia financiera y la capacidad para atraer inversiones.
Con dos años por delante hasta la próxima cita con las urnas, las estrategias políticas comienzan a definirse con mayor claridad. El BNG se reivindica como la única alternativa real de gobierno, consolidando su posición a través de una oposición que califican de firme pero constructiva. Los nacionalistas aseguran tener un proyecto sólido para poner la riqueza del país al servicio de su desarrollo y no de intereses foráneos. Por su lado, el PSdeG lamenta la falta de voluntad política del PP para aceptar propuestas de mano tendida, como el Banco Público de Alquiler o el blindaje legal de los tiempos de espera en sanidad.
El escenario político gallego entra así en la segunda mitad de la partida con las espadas en todo lo alto. Mientras Rueda intenta capitalizar la imagen de gestor eficaz y predecible, la izquierda busca capitalizar el desgaste de los servicios públicos y la crisis de precios para movilizar a un electorado que, según Besteiro, empieza a sentir que estos dos años se están haciendo eternos.
Las encuestas muestran que Vox ya no es irrelevante en Galicia y tiene opciones reales de entrar en el Parlamento de Galicia
En el sondeo de 40dB (febrero 2026), el PPdeG alcanza el 27,1% de intención de voto en Galicia, un salto de 9 puntos que lo sitúa como primera fuerza, por delante del PSdeG (20%) y el BNG (14%). En esa encuesta Vox sacaría el 15%. Aunque es un sondeo de ámbito estatal, ese 15% de intención de oto en Galicia confirma sus serias opciones de entrar en las próximas elecciones al Parlmento de Galicia.
De hecho, Vox ha mostrado una tendencia al alza sostenida en Galicia desde 2023, pasando de resultados marginales a cifras relevantes en sondeos recientes. El avance se debe a voto joven, a los buenos resultados de los ultranacionalistas españoles en las elecciones de Aragón y Extramadura y a su tendencia al alza en las encuestas a nivel España frente a un PP de Alberto Nuñez Feijóo que lidera pero sufre un desgaste evidente por su derecha.
Sigma Dos, también este mes, proyecta 15 diputados en el Congreso de los Diputados para el PPdeG (frente a 13 previos), 6 para el PSdeG y 2 para el BNG. Vox se queda en 7,5%, insuficiente para sacar escaños por Galicia en las Cortes.
El barómetro de Sondaxe (febrero 2025) otorga al PPdeG el 45,8% de los votos y 40 diputados, manteniendo la mayoría absoluta pese a un ligero descenso desde 2024. Alfonso Rueda sería el presidente autonómico con mayor apoyo en España, con el BNG en 31,9% (25 escaños) y PSdeG mejorando a 10 diputados. Otras fuerzas como Vox o Sumar no superan el 5% necesario.
Hay que tener en cuenta que el PPdeG se beneficiará probablemente de un "voto oculto conservador" que las encuestas infravaloran históricamente, reduciendo abstención y blancos. Aunque Vox crece a nivel estatal y gallego, el desgaste del PPdeG tras las autonómicas de 2024 es mucho menor que a nivel estatal.
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