¿Huelga de buses en la provincia de Pontevedra? Sindicatos fijan posiciones con el ejemplo del conflicto en A Coruña
El próximo miércoles 25 de febrero tendrá lugar la enésima reunión entre sindicatos y patronal del transporte de viajeros por carretera de Pontevedra para tratar de negociar un nuevo convenio tras caducar el último en diciembre de 2024. Sin acuerdo hasta ahora, como ocurre en A Coruña, CIG, CC.OO. y UGT valoran la convocatoria de movilizaciones y la posibilidad de llegar al extremo de la huelga. Con el espejo en la provincia vecina, Carlos Lamosa, de CIG-Transporte, atiende a Galiciapress para detallar que los bajos salarios, la imposibilidad de conciliar o las jornadas maratonianas son los motivos que llevan a los trabajadores de la provincia pontevedresa a tomar la vía de servicio por la que ya circularon en A Coruña, con varias jornadas de paros a las espaldas en un conflicto cada vez más y más enquistado.
Desde hace semanas las miradas están centradas en todo cuanto rodea a la negociación por el nuevo convenio del transporte de viajeros por carretera de A Coruña. Se trata de una negociación compleja, sobre un convenio caducado desde hace mucho tiempo, donde las condiciones de los trabajadores revelan la precariedad de este colectivo donde las horas extras, los salarios bajos y la imposibilidad de conciliar son cuestiones a la orden del día, y donde la patronal se muestra inflexible, pese a las reuniones mantenidas en la mesa de negociación, a la hora de abrir un poco más la mano y mejorar la situación de los operarios que se encargan de llevar, a diario, a miles y miles de personas a sus centros de trabajo o a sus escuelas. Esta es una situación grave y de difícil solución que no afecta solo a la provincia coruñesa, sino que tiene su eco en la vecina Pontevedra, donde si no hay un giro radical de los acontecimientos, se reproducirá paso por paso cada uno de los episodios vividos en A Coruña.
UN PROBLEMA IDÉNTICO
Si hacemos una radiografía de la situación en el sector del transporte de viajeros por carretera de Pontevedra tendremos un diagnóstico idéntico al de A Coruña a partir de un análisis que, ahora, se encuentra en un estadio previo al que se encuentra el conflicto en A Coruña. Se trata prácticamente de una mirada al pasado y en Pontevedra tienen un ejemplo muy próximo sobre lo que puede llegar a pasar si no se desbloquean las negociaciones por un convenio caducado hace más de un año y que, tras más de media docena de reuniones, sigue estancado.
“Teniendo en cuenta el tiempo que llevamos ya negociando y la postura de la patronal, no espero ninguna novedad positiva, desgraciadamente”, lamenta Carlos Lamosa, de CIG-Transportes y una de las voces presentes durante las negociaciones que tendrán el próximo miércoles 25 de febrero un nuevo capítulo para tratar de acercar posturas con una patronal a la que Lamosa tacha de “irresponsable”.
“Vamos a ver qué pasa ese día”, aguardan desde la CIG, que acuden al encuentro junto con CC.OO. y UGT, como también ocurre en A Coruña, con la diferencia de que, en Pontevedra, existe una absoluta unidad sindical en cuanto a lo que a demandas se refiere. En estos momentos en las negociaciones por el convenio coruñés incluso los sindicatos se encuentran en posiciones diferentes: UGT propone "un acuerdo de eficacia limitada", Comisiones reformular una serie de puntos y la CIG, que ayer protagonizó un cierre durante horas en la sede de la Confederación de Empresarios de A Coruña, se niega a aceptar la última oferta de una patronal que se escuda en la tesis de que no puede elevar las condiciones prepactadas con una mayoría sindical y más tarde tumbadas por las asambleas de trabajadores que votaron en contra del acuerdo.
"BAJÍSIMOS SALARIOS" POR DEBAJO DEL SMI
En Pontevedra la lucha ahora se concentra en buscar un acercamiento entre las posturas, pues la última propuesta de los empresarios “no podemos ni siquiera entrar a valorarla”, según dicen desde la CIG. “Lo que proponen está muy lejos de la realidad y queremos que sean realistas. Nos ofrecen un incremento salarial del 2,5% cuando el IPC este año terminó en un 2,9%”, reprende Lamosa, que carga de nuevo contra la posición “inmovilista” e “irresponsable” de la patronal que deja un poso preocupante, pues a juicio de Lamosa “esto no tiene trazas de que a corto plazo pueda avanzar”.
Elevar los salarios es prácticamente una obligación, pues Lamosa fija el salario diario de un trabajador pontevedrés en “38,23 euros por día”. “Estamos hablando de que, en un mes de 30 días, no llega a 1.150 euros de salario base”, calcula, en un contexto donde el SMI ha subido recientemente hasta los 1.221 euros, dejando todavía más lejos la retribución de los conductores.
Por otra banda, cabe destacar que actualmente, al contar los profesionales con tres pagas extra, ese agravio comparativo se ve ligeramente compensado, en una manera de maquillar la precariedad que acosa al colectivo, donde a los “salarios absolutamente ridículos” se unen a la imposibilidad de conciliar, la necesidad de estar disponibles prácticamente las 24 horas o las paupérrimas dietas que reciben.
“Hay que tener en cuenta el trabajo que hacen estos profesionales, la responsabilidad que llevan en sus manos… Pedimos una actualización de esos salarios, pedimos reducción de jornada anual —porque tienen una jornada por encima de las 1.800 horas anuales—, pedimos medidas de conciliación, que se contemple la jubilación anticipada con contrato de relevo...”, relata Lamosa, que recalca las jornadas de “12, 13 o 14 horas diarias” de algunos profesionales.
¿HUELGA EN PONTEVEDRA?
Los trabajadores de A Coruña y Pontevedra viven realidades paralelas y desde la CIG, junto con CC.OO. y UGT, proponen una mejora salarial de “el IPC más 1,5% para 2025, del 2% para 2026 y del 2% para 2027”. Sin embargo, Lamosa enfría los ánimos, consciente de que estas demandas serán, previsiblemente, desestimadas por los empresarios, pues no espera “novedades importantes” en un proceso negociador muy similar al que dibujaba su homólogo Ernesto López en A Coruña, que acusaba a los empresarios de presentarse al diálogo “como en el Salvaje Oeste”.
“Aquí es igual”, reconoce el también representante de la CIG, que censura a la patronal por “querer que los salarios sigan siendo igual de bajos y hacerlos todavía más bajos conforme al IPC”. Así las cosas, sobre muchos sobrevuela ya la idea de que la única alternativa es la presión mediante protestas como las convocadas a finales de enero o, incluso, la convocatoria de una huelga.
“Dada la situación de inmovilismo actual, estoy convencido de que la única manera de sacar el convenio adelante es mediante la movilización”, admite Lamosa, que ya valora un encuentro con los demás sindicatos para “elaborar una hoja de ruta de movilizaciones”: “Si no hay avances el día 25 que nos permitan pensar que el convenio puede salir adelante, vamos a proponer la convocatoria de asambleas”.
Será allí donde se decida si hay una huelga en el sector, con paros como los que han dejado en tierra a miles de viajeros en A Coruña en los meses de diciembre, enero y febrero. Ahora se ha desconvocado la huelga indefinida (aunque hay una protesta convocada en Santiago para este sábado 22 de febrero), pero en Pontevedra, que tienen el espejo en casa del vecino, estudian ya esta posibilidad. Los buses de Vigo, Tui o Lalín llevan escrita la palabra “huelga” en su letrero, si nadie lo remedia la semana que viene.
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