Adolfo Domínguez copilota la resurrección de la lana gallega de la mano de la Reina Letizia
La recuperación de la lana española ha dado un paso decisivo con la presentación en Madrid del proyecto Metamorfosis, una iniciativa estatal que ya tiene impacto directo en Galicia y, especialmente, en Ourense, donde se trabaja para que la luna vuelva a convertirse en recurso económico, cultural y ambiental. La Fundación Adolfo Domínguez, la industria textil con más fama en Galicia y en Ourense, se está posicionando como uno de los motores de este cambio al integrarse en la Alianza por la Lana, que busca reconectar el campo con la industria textil y el diseño contemporáneo.
En Galicia, y particularmente en las sierras de Ourense, el proyecto Metamorfosis se apoya en la ganadería extensiva de montaña para demostrar que la lana puede volver a generar ingresos y empleo en el rural. La Alianza por la Lana trabaja con rebaños colaboradores en zonas de interior, en la frontera con Zamora, donde perviven sistemas tradicionales de pastoreo y razas ovinas rústicas adaptadas a terrenos difíciles. Esta lana de menor finura se orienta menos a la moda de pasarela y más a usos técnicos como aislamientos, acolchados o soluciones para jardinería y bioconstrucción, lo que abre un nicho de mercado vinculado a la economía verde.
Uno de los objetivos centrales del proyecto en Galicia es que la lana gallega infrautilizada deje de tirarse o quemarse, una práctica todavía extendida por la falta de precio en origen. Para ello, la Alianza impulsa la recogida organizada del vellón, la agrupación de pequeños rebaños para alcanzar volumen comercial y la clasificación de la fibra según parámetros de finura, longitud y limpieza, clave para su posterior transformación. Estas acciones se integran en programas más amplios de bioeconomía rural y economía circular.
En paralelo al trabajo con los rebaños, la Alianza por la Lana promueve en Galicia actividades de formación y divulgación dirigidas a ganaderos, artesanos y profesionales del diseño. Talleres sobre manejo del vellón, jornadas de esquila y demostraciones de selección de lana permiten mejorar la calidad del producto y, al mismo tiempo, acercar el conocimiento técnico a un sector envejecido que lucha por el relevo generacional. El objetivo es conectar la ganadería extensiva con centros de lavado y transformación, estudios de diseño textil, proyectos de bioconstrucción e iniciativas de investigación sobre nuevos usos de la lana para que la cadena de valor se quede lo máximo posible en el territorio gallego.
Este impulso se inserta en un contexto gallego donde ya se estaban desarrollando iniciativas para recuperar la lana de oveja gallega como recurso artesanal y económico. Eventos como el Paseo da La, que la Xunta ha impulsado en la aldea de Couso (Sarreaus, Ourense), han reunido a pequeños productores, tintoreras, tejedoras y proyectos que controlan todo el proceso, desde el animal hasta la prenda terminada, para reactivar producciones locales y apoyar al rural.
El proyecto Metamorfosis se presentó ayer en la Institución Libre de Enseñanza de Madrid, con el respaldo institucional de la Reina Letizia. La propuesta pasa por monitorizar rebaños en distintos puntos del Estado —entre ellos los que trabajan ya en Galicia, León, Extremadura y Toledo— y convertir la actividad ganadera en una herramienta de gestión sostenible del territorio y de prevención de incendios, especialmente en sistemas silvopastorales que aprovechan montes comunales. La organización insiste en que el valor de la lana no es solo económico, sino también ambiental y cultura.
Las cifras que maneja la Alianza por la Lana reflejan la gravedad de la crisis: alrededor del 90% de la lana española no encuentra salida en el mercado y el ovino apenas representa el 1% de las fibras textiles a escala global. Desde 1980, el censo de ovejas en España ha pasado de unos 23 millones de cabezas a 13,6 millones en 2023, mientras que la trashumancia se ha reducido en torno a un 80% desde los años noventa, con la consecuente pérdida de empleo y conocimientos tradicionales en zonas rurales.
Junto a la marca ourensana, la Alianza por la Lana cuenta con otras empresas y creadoras del sector moda-textil español, que funcionan como empresas tractoras a escala estatal. Entre ellas figuran firmas como Ecoalf, Oteyza o Textil Santanderina. Este tejido de colaboración entre grandes marcas, pequeñas ganaderías, asociaciones laneras y proyectos culturales busca abrir nuevos mercados para fibras que hasta ahora no lograban valor comercial y que en comunidades como Galicia pueden contribuir a diversificar la economía rural.
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