Anónimo dona 376.000 euros para salvar centro de día para discapacitados de Aceesca en O Porriño
Cuando hace apenas unas semanas Ángeles Leirós, gerente de la Asociación de Apoyo a Personas con Diversidad Intelectual (Aceesca), describía la situación como «dramática», nadie en la entidad podía imaginar que el giro llegaría tan rápido y de donde menos se esperaba. Una donación privada de 376.000 euros, procedente de una organización gallega que ha pedido mantener el anonimato, ha devuelto la vida a un proyecto que llevaba meses al borde del abandono: la residencia y centro de día para personas con discapacidad intelectual que la asociación construye en Torneiros, en O Porriño.
La inyección económica no resuelve el conjunto del problema, pero sí permite lo más urgente: reactivar las obras y completar la parte correspondiente al centro de día, con el objetivo de que pueda estar en funcionamiento a finales de verano, previsiblemente en septiembre, si la ejecución avanza al ritmo previsto.
El largo calvario de un proyecto nacido en 2010
Aceesca arrancó este proyecto hace más de quince años con una meta clara: construir un hogar para personas con discapacidad intelectual que ya no pueden ser atendidas por sus familias. El complejo, bautizado como Miña Casa, Miña Comunidade, contempla una residencia con capacidad para 50 usuarios —40 en régimen de internado y otros 10 en centro de día— con plazas de titularidad pública financiadas por la Xunta de Galicia.
Para sacarlo adelante, la asociación recibió una subvención de 2 millones de euros con cargo a fondos europeos, aunque el presupuesto total de la obra ascendía inicialmente a 5 millones. Tras renegociar costes con los proveedores, ese importe se redujo a 4,5 millones, pero cofinanciar la diferencia superaba con creces las posibilidades de una entidad sin ánimo de lucro. Aceesca llegó a poner sobre la mesa cerca de 900.000 euros de sus propios ahorros. Aun así, las obras se detuvieron en marzo de 2025 con el edificio ejecutado en torno al 70%.
La situación se agravó a finales de ese año. El plazo para justificar la subvención europea vencía en noviembre de 2025 y la obra estaba paralizada, lo que abría la posibilidad de que la Xunta reclamara la devolución de entre 600.000 y 800.000 euros. Ante esa perspectiva, la asociación presentó 1.500 firmas en la sede de la Xunta en Vigo solicitando una moratoria, mientras trasladaba su situación a la Diputación de Pontevedra, varios concellos, la Valedora do Pobo y el Defensor del Pueblo.
Un muro que empieza a ceder
Hoy el escenario ha cambiado. El proyecto acumula ya 3,1 millones de euros ejecutados y necesita otros 1,4 millones para concluir el conjunto de la obra. De esa cantidad, el Concello de O Porriño se ha comprometido verbalmente a asumir la urbanización del entorno, valorada en unos 100.000 euros. Con la donación recibida y otras ayudas esperadas, el dinero que aún faltaría para rematar la totalidad de la residencia quedaría en una horquilla de entre 800.000 y 900.000 euros.
La prioridad inmediata, en todo caso, ya no es terminar la residencia entera, sino habilitar el centro de día: cocina, comedor y los espacios interiores necesarios para atender a las diez personas que utilizarán ese servicio desde el exterior, además de las cuarenta vinculadas a la futura residencia. «Esta donación nos permite impulsar y terminar el centro de día», ha explicado Leirós, que apenas unas semanas antes reconocía no ver ninguna salida al proyecto.
Detrás de cada cifra hay historias concretas. Aceesca ya tiene completo su actual centro de día y no puede admitir a más usuarios. Hay personas que han terminado su etapa educativa y se han quedado sin plaza. Otras llevan meses en lista de espera. Y en los casos más graves, cuando una familia ya no puede sostener los cuidados que necesita su hijo, la única alternativa acaba siendo una plaza fuera del entorno de siempre: lejos de los amigos, de las rutinas, del barrio. Leirós lo llama directamente «desarraigo», y asegura que para muchas familias ese corte resulta devastador.
La asociación, que lleva más de cuatro décadas trabajando en O Porriño —desde su fundación en 1983—, gestiona actualmente un centro de educación especial, un centro ocupacional, un centro de empleo especial y un club polideportivo inclusivo, además del centro de día existente. Las plazas serán públicas y estarán destinadas a personas con discapacidad intelectual de alta necesidad de apoyo procedentes de todo el sur de Galicia.
Queda pendiente aún la posible reclamación de hasta 800.000 euros por no haber concluido la obra en plazo, aunque esa exigencia no se ha formalizado todavía por escrito. Aceesca trabaja para lograr una moratoria.
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